“Soy un abuelo super compinche”

Según nos cuenta Claudino, su familia, no es de las más numerosas.
Pero al tratarlo, nos trasmite de la unión que siempre mantienen, de su cálido hogar, colmado de cariño, y de lo que ha llegado a significar ese afecto que tanto satisface.
Es maravilloso oírlo. Expresa con tanta naturalidad las vivencias junto a sus hijos, el pasaje por distintos medios de comunicación siendo periodista, entre otras cosas.
Más  que nada lo que es el nacer como tal  por mayo del  79 y el vivir día a día, junto a Diario EL PUEBLO con prácticamente todos los roles en comunicación.
Cuando le preguntamos, cómo estaba conformada su familia, nos respondió:
-Por mi esposa Pelusa, que ha tenido un papel fundamental en lo que ha sido la conformación de la familia.
Mis dos hijos, Pablo Marcelo y Martín el menor. Luego vienen las nuevas incorporaciones a la familia que son las nueras en este caso:
Gabriela que junto a Marcelo, me han regalado a Juan Cruz, que creo que es el motivo de esta nota.
Y en el caso de Martín, en su etapa de novio con Sofía, que realmente para nosotros es una hija en la familia, como lo son las nueras.
¿Cómo fueron incorporando sus hijos, su trabajo a medida que crecían?
Siempre me sentí muy respaldado por la familia y eso es fundamental.
Es decir, el apoyo necesario que permitió, que mis hijos se criaran. Si no estuviera la madre con ellos, muchas veces, a mí me tenían mucho menos, y ella se hacía cargo de cumplir la función de todo.
Al ser chicos, les gustaba toda la tarea que hacia el padre, porque con el periodismo, uno se vincula mucho y tiene la oportunidad de viajar.
Por eso más que todo me acompañaban, porque les atraía el entorno que tenía mi actividad.
Y de mi señora, aunque no me acompañaba directamente, porque ella tenía su trabajo, pero si contaba con todo el apoyo de su parte, incluso en la organización de todo.
¿Qué siente, después de tanto tiempo vinculado  a este ambiente?
A uno lo ayuda a comprender muchas cosas. Ha sido un trabajo de mucha experiencia y lo enriquece muchísimo. La mayor universidad que tenemos es la calle. Solamente se la puede disfrutar si uno participa.
¿Cuántos nietos tiene?
Tengo uno por ahora, Juan Cruz de 4 añitos.
Pero espero tener muchos más, porque somos muy compinches con Juan Cruz, y por lo general me pide que lo lleve al jardín y lo hago, pero no como quisiera.
Lo vemos feliz, alegre, cuando él se siente que va con el abuelo, es diferente y son las cosas lindas. Pero ojala me tocara más seguido hacerlo.
¿Cuánto tiempo le dedica?
Todo el tiempo que uno puede. Como no vivimos juntos, eso hace que las obligaciones, y como tienen estructurado su vida, hace que los otros abuelos lo compartan todo lo que pueden.
Como sus papas son muy activos, estuvo de pañales acompañándolos en toda actividad, eso hace que muchas veces, no esté en la casa en los horarios que uno lo puede ir a ver.
Pero trato en lo posible de formar parte de sus juegos en la tarde, o que pide para quedarse a sestear conmigo. Pero los sábados y domingos, podemos estar juntos. Creo que comparto un buen tiempo con él. Le gusta el campo, y permanentemente me pide para ir. Y es una materia pendiente, pero mientras se va estirando la idea de lo que es el campo y de lo que tiene para ofrecernos, y que noto lo logre de un día para el otro.
Hemos disfrutado de vacaciones juntos, estar muchos días viviendo casi juntos, y son las cosas que a uno le hacía falta, lo vuelven a un tiempo ido, con un escenario diferente.
¿Cómo es esta situación?
Es mas cómoda que ser la del  padre, la que tiene que estar con él las 24 hs, educando, enseñando, compartiendo todos los momentos, el trabajo y la responsabilidad propia que tiene un niño en cada familia.
Y la del abuelo, es verlo para disfrutarlo todo. Y aprender mucho de sus cosas, ubicándose en un tiempo diferente. En una edad diferente y volver a pasar por situaciones de la vida que han cambiado mucho, mostrando un escenario totalmente distinto de cuando teníamos a nuestros hijos.
Ser abuelo es un poco, volver a empezar con una edad diferente, y fundamentalmente a disfrutar de cosas que como padre no lo podemos hacer.
Cuando somos padres, exigimos. Y en el caso de abuelo, protegemos más, y tomamos parte total por lo que es el nieto.
Una educación más temprana, sorprendiéndonos con sus conversaciones y tienen una soltura extraordinaria que no la veíamos en nuestros hijos.
¿Qué es lo que más le gusta realizar con él?
Estamos en una etapa donde él un poco, marca el camino que vamos a seguir, cada vez que nos encontramos.
Juan Cruz, es un niño que tiene una dinámica excepcional en toda su tarea y está en una etapa, típica de su edad, sorprendiéndonos todos los días con cosas diferentes. Es muy alegre e inteligente y a uno lo involucra mucho.
Marca el escenario, de donde vamos a estar y que vamos a  hacer. Yo simplemente le agrego la parte de abuelo, a las cosas que él me plantea como juego.
Le gusta que le cuente historias, se hace las propias con personajes, de los cuales todos los días me habla.
De lo que son sus personajes, de lo que hacen, de lo que a él lo aflige, y los problemas que tiene a diario.
Me pide el domingo que esté con él, que lo lleve a caminar, a jugar a la pelota, que participe en sus juegos y que vaya  a pescar con él.
¿Cómo es el ser abuelo?
A uno le cambia la vida. A una persona que ya pasó los 60, como en mi caso, no soy de los abuelos más jóvenes y siempre le pedía un nieto a mi hijo. Porque cuando llegara, en vez de jugar a futbol con él, iba a andar con un bastón, y no lo iba a poder compartir.
Pero me llegó en una edad creo que justa, y eso implica que uno se programe la vida de manera diferente.
Cuando tenemos un hijo, le damos una educación,  lo formamos, le mostramos de la vida todas las cosas tal cual son, y que después  cada uno de nuestros hijos, elija, el camino que quiere seguir, pero siempre marcándole desde niño sus límites, intentando que sea una persona insertada en una comunidad, dándole la mejor educación.
Y cuando uno tiene un nieto, uno lo deja en manos de los padres y solamente lo tiene para el disfrute, de esos años de verlo crecer y no dejar escapar esa etapa.
Dándole cosas y permitiéndoselas a  algunas que probablemente no se las permitió a  sus hijos.
Somos compinches de cosas que tal vez los papás ni se enteran y porque están con nosotros, se le permite que la hagan.
Ser abuelo es saber que estamos para brindarle otras cosas que muchas veces los padres no le pueden dar. O por falta de tiempo o porque el abuelo, contempla siempre todas las situaciones que a veces el nieto con el padre no lo consigue y el abuelo si le puede dar.
Y el abuelo contempla todas las situaciones y estamos para cubrir todos los baches que quedan en su hogar y es el cable a tierra, que tenemos todos los días. El sentirse abuelo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a un ser humano.
Doy gracias a Dios, por la familia que tengo y por el nieto tan lindo que me ha regalado.

Según nos cuenta Claudino, su familia, no es de las más numerosas.

Pero al tratarlo, nos trasmite de la unión que siempre mantienen, de su cálido hogar, colmado de cariño, y de lo que ha llegado a significar ese afecto que tanto satisface.

Es maravilloso oírlo. Expresa con tanta naturalidad las vivencias junto a sus hijos, el pasaje por distintos medios de comunicación siendo periodista, entre otras cosas.

Más  que nada lo que es el nacer como tal  por mayo del  79 y el vivir día a día, junto a Diario EL PUEBLO con prácticamente todos los roles en comunicación.

Cuando le preguntamos, cómo estaba conformada su familia, nos respondió:

-Por mi esposa Pelusa, que ha tenido un papel fundamental en lo que ha sido la conformación de la familia.

Mis dos hijos, Pablo Marcelo y Martín el menor. Luego vienen las nuevas incorporaciones a la familia que son las nueras en este caso:

Gabriela que junto a Marcelo, me han regalado a Juan Cruz, que creo que es el motivo de esta nota.

Y en el caso de Martín, en su etapa de novio con Sofía, que realmente para nosotros es una hija en la familia, como lo son las nueras.

¿Cómo fueron incorporando sus hijos, su trabajo a medida que crecían?100_5196

Siempre me sentí muy respaldado por la familia y eso es fundamental.

Es decir, el apoyo necesario que permitió, que mis hijos se criaran. Si no estuviera la madre con ellos, muchas veces, a mí me tenían mucho menos, y ella se hacía cargo de cumplir la función de todo.

Al ser chicos, les gustaba toda la tarea que hacia el padre, porque con el periodismo, uno se vincula mucho y tiene la oportunidad de viajar.

Por eso más que todo me acompañaban, porque les atraía el entorno que tenía mi actividad.

Y de mi señora, aunque no me acompañaba directamente, porque ella tenía su trabajo, pero si contaba con todo el apoyo de su parte, incluso en la organización de todo.

¿Qué siente, después de tanto tiempo vinculado  a este ambiente?

A uno lo ayuda a comprender muchas cosas. Ha sido un trabajo de mucha experiencia y lo enriquece muchísimo. La mayor universidad que tenemos es la calle. Solamente se la puede disfrutar si uno participa.

¿Cuántos nietos tiene?

Tengo uno por ahora, Juan Cruz de 4 añitos.

Pero espero tener muchos más, porque somos muy compinches con Juan Cruz, y por lo general me pide que lo lleve al jardín y lo hago, pero no como quisiera.

Lo vemos feliz, alegre, cuando él se siente que va con el abuelo, es diferente y son las cosas lindas. Pero ojala me tocara más seguido hacerlo.

¿Cuánto tiempo le dedica?

Todo el tiempo que uno puede. Como no vivimos juntos, eso hace que las obligaciones, y como tienen estructurado su vida, hace que los otros abuelos lo compartan todo lo que pueden.

Como sus papas son muy activos, estuvo de pañales acompañándolos en toda actividad, eso hace que muchas veces, no esté en la casa en los horarios que uno lo puede ir a ver.

Pero trato en lo posible de formar parte de sus juegos en la tarde, o que pide para quedarse a sestear conmigo. Pero los sábados y domingos, podemos estar juntos. Creo que comparto un buen tiempo con él. Le gusta el campo, y permanentemente me pide para ir. Y es una materia pendiente, pero mientras se va estirando la idea de lo que es el campo y de lo que tiene para ofrecernos, y que noto lo logre de un día para el otro.

Hemos disfrutado de vacaciones juntos, estar muchos días viviendo casi juntos, y son las cosas que a uno le hacía falta, lo vuelven a un tiempo ido, con un escenario diferente.

¿Cómo es esta situación?

Es mas cómoda que ser la del  padre, la que tiene que estar con él las 24 hs, educando, enseñando, compartiendo todos los momentos, el trabajo y la responsabilidad propia que tiene un niño en cada familia.

Y la del abuelo, es verlo para disfrutarlo todo. Y aprender mucho de sus cosas, ubicándose en un tiempo diferente. En una edad diferente y volver a pasar por situaciones de la vida que han cambiado mucho, mostrando un escenario totalmente distinto de cuando teníamos a nuestros hijos.

Ser abuelo es un poco, volver a empezar con una edad diferente, y fundamentalmente a disfrutar de cosas que como padre no lo podemos hacer.

Cuando somos padres, exigimos. Y en el caso de abuelo, protegemos más, y tomamos parte total por lo que es el nieto.

Una educación más temprana, sorprendiéndonos con sus conversaciones y tienen una soltura extraordinaria que no la veíamos en nuestros hijos.

¿Qué es lo que más le gusta realizar con él?

Estamos en una etapa donde él un poco, marca el camino que vamos a seguir, cada vez que nos encontramos.

Juan Cruz, es un niño que tiene una dinámica excepcional en toda su tarea y está en una etapa, típica de su edad, sorprendiéndonos todos los días con cosas diferentes. Es muy alegre e inteligente y a uno lo involucra mucho.

Marca el escenario, de donde vamos a estar y que vamos a  hacer. Yo simplemente le agrego la parte de abuelo, a las cosas que él me plantea como juego.

Le gusta que le cuente historias, se hace las propias con personajes, de los cuales todos los días me habla.

De lo que son sus personajes, de lo que hacen, de lo que a él lo aflige, y los problemas que tiene a diario.

Me pide el domingo que esté con él, que lo lleve a caminar, a jugar a la pelota, que participe en sus juegos y que vaya  a pescar con él.

¿Cómo es el ser abuelo?

A uno le cambia la vida. A una persona que ya pasó los 60, como en mi caso, no soy de los abuelos más jóvenes y siempre le pedía un nieto a mi hijo. Porque cuando llegara, en vez de jugar a futbol con él, iba a andar con un bastón, y no lo iba a poder compartir.

Pero me llegó en una edad creo que justa, y eso implica que uno se programe la vida de manera diferente.

Cuando tenemos un hijo, le damos una educación,  lo formamos, le mostramos de la vida todas las cosas tal cual son, y que después  cada uno de nuestros hijos, elija, el camino que quiere seguir, pero siempre marcándole desde niño sus límites, intentando que sea una persona insertada en una comunidad, dándole la mejor educación.

Y cuando uno tiene un nieto, uno lo deja en manos de los padres y solamente lo tiene para el disfrute, de esos años de verlo crecer y no dejar escapar esa etapa.

Dándole cosas y permitiéndoselas a  algunas que probablemente no se las permitió a  sus hijos.

Somos compinches de cosas que tal vez los papás ni se enteran y porque están con nosotros, se le permite que la hagan.

Ser abuelo es saber que estamos para brindarle otras cosas que muchas veces los padres no le pueden dar. O por falta de tiempo o porque el abuelo, contempla siempre todas las situaciones que a veces el nieto con el padre no lo consigue y el abuelo si le puede dar.

Y el abuelo contempla todas las situaciones y estamos para cubrir todos los baches que quedan en su hogar y es el cable a tierra, que tenemos todos los días. El sentirse abuelo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a un ser humano.

Doy gracias a Dios, por la familia que tengo y por el nieto tan lindo que me ha regalado.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...