“Deseo ser una abuela dedicada”

Lizabeth Machiavello

Una abue muy conocida por  su labor en la ciudad. Una emprendedora.  Empresaria entregada a toda tarea que realiza, como le llamamos: una guerrera.
Y ni hablar  con la familia que compone. Se le nota el entusiasmo con que habla de todos. Hijos, hijos políticos y nietos.
Esta feliz y se emociona contándonos sobre ellos.
Comienza haciéndolo, de qué manera está conformada su familia:
“Soy viuda hace ya quince años, y tengo tres hijas mujeres. Gabina, que es quien trabaja conmigo, y además de diplomarse en parte de la administración, es rematadora al igual que su papá.
Agustina, maestra, Paulina, que es Ingeniera Química y un hijo de mi esposo, Enrique, que es Rematador, y con el cual tengo muy buen relacionamiento”.
Además cuento con los demás hijos de mi esposo, y sus respectivas familias, que siempre me están rodeando, en los momentos buenos y no tan buenos.
Es lo bueno que he cosechado a lo largo de mi vida y me hace sentir muy satisfecha. Son personas que me quieren y obviamente, quiero mucho también.
¿Presénteme ahora a los nietos?
Son cinco: Martina de siete, Felipe de seis, Sofía de cinco y Joaquín de cuatro añitos. Y también te voy a hablar de Mateo que es nieto de mi esposo, esta hoy con 28 años, y tengo mucho contacto.
¿Cuánto tiempo tiene para dedicárselo a ellos?
En realidad, no todo el que quisiera.
Pasan dos cosas, tengo que trabajar. Es una opción que me gusta, pero también tengo que sostener la empresa.
Mis hijas trabajan y entre los horarios de los chicos en el colegio y el de nosotros los adultos, no coincidimos mucho.
Por lo general, los veo de tardecita. Los sábados, si nos reunimos al mediodía, en mi casa, me lo he impuesto  desde siempre.
Los domingos mis hijas se van a almorzar a la casa de la familia de los esposos.
¡Cuénteme una anécdota de un nieto!
¡Son todos divinos!
Pero hay uno, Joaquín, que desea por sobre todas las cosas, ser bombero o algún dio lo será. Lo dice.
Mantiene todo el rumbo, para lo que es maquinaria y camión.
Un día estábamos en vacaciones y lo invito a visitar el destacamento de bomberos, acá en Salto. Nos recibe Andrés, un bombero destacado allí, y lo paseó por todo el departamento, lo subió a la autobomba, le mostró todas las camionetas, proponiéndole subir a una común y él respondió que en esa no quería. Quería el camión bomba.
Lo disfrazó con todo el traje enorme y pesadísimo, lo vistió de bombero.
El chico pinta para ese lado.
Felipe, cuando era chico, desea desde siempre subirse a los camiones de un familiar.
El único contacto, debe ser la herencia de que mi papa, que tenía una empresa de camiones. Me subo en una oportunidad con él, y se impresiono de verlo enorme. Todavía no tuve la oportunidad de salir a dar una vuelta con él en camión, aunque  está la promesa del amigo del papá de poder hacerlo.
En cuanto a las niñas, les gusta venir a dormir todos juntos.
Armamos cama redonda, solo que Felipe, le encanta dormir conmigo y no deja que nadie más lo haga.
¿Le queda algo pendiente como para compartir con ellos?
Sí, hay cosa pendientes, y aunque no soy de esas abuelas dedicadas, se que lo voy a lograr, porque es cuestión de tiempo.
Me gustaría que de aquí en más, el atractivo principal, sea ir a la casa de la abue. Es un objetivo, que es una materia pendiente.
Que el niño elija venir a lo de la abuela y no a otro lado. Que sea parte de su programa, y tengan interés de venir.
Porque uno los mima, por las ganas de estar, porque le guste la cama de la abue para mirar los dibujitos, por lo que sea.
Pero si le doy a elegir un día de fútbol y mi casa, ¡no! Estoy clarísima en eso, de que van a preferir el futbol.
¿Qué es lo que más le gusta de ser abuela?
Lo que más me gusta, es la posibilidad de no estar exigida en aquellas cosas que yo si le exigí a mis hijas.
En el tema conducta, soy exigente, por ejemplo en los límites normales.
Si un niño, no quiere darme un beso, pues que no me lo dé. Yo no le quiero exigir.
Pero mis hijas sí, tenían la obligación de darme el beso de las buenas noches. Que es lo que ellas sí le exigen. Para  la conducta, el buen trato, y todo lo demás.
Pero ellas tienen que exigirlo, yo no.
Y se sienten los protagonistas del momento, cuando están conmigo.
Les ofrecemos todo para comer, y los dejamos elegir en qué momento hacer sus cosas, que en su casa no lo pueden hacer.
Es la libertad de tener los tiempos que  pueden ser ahora o más tarde y en cambio con sus padres no lo tienen.
Pero de cualquier modo reconocemos, que están en la obligación de inculcárselo con cariño. Firmeza con amor.

Una abue muy conocida por  su labor en la ciudad. Una emprendedora.  Empresaria entregada a toda tarea que realiza, como le llamamos: una guerrera.

Y ni hablar  con la familia que compone. Se le nota el entusiasmo con que habla de todos. Hijos, hijos políticos y nietos.

Esta feliz y se emociona contándonos sobre ellos.

Comienza haciéndolo, de qué manera está conformada su familia:

“Soy viuda hace ya quince años, y tengo tres hijas mujeres. Gabina, que es quien trabaja conmigo, y además de diplomarse en parte de la administración, es rematadora al igual que su papá.

Lizabeth MaquiavelloAgustina, maestra, Paulina, que es Ingeniera Química y un hijo de mi esposo, Enrique, que es Rematador, y con el cual tengo muy buen relacionamiento”.

Además cuento con los demás hijos de mi esposo, y sus respectivas familias, que siempre me están rodeando, en los momentos buenos y no tan buenos.

Es lo bueno que he cosechado a lo largo de mi vida y me hace sentir muy satisfecha. Son personas que me quieren y obviamente, quiero mucho también.

¿Presénteme ahora a los nietos?

Son cinco: Martina de siete, Felipe de seis, Sofía de cinco y Joaquín de cuatro añitos. Y también te voy a hablar de Mateo que es nieto de mi esposo, esta hoy con 28 años, y tengo mucho contacto.

¿Cuánto tiempo tiene para dedicárselo a ellos?

En realidad, no todo el que quisiera.

Pasan dos cosas, tengo que trabajar. Es una opción que me gusta, pero también tengo que sostener la empresa.

Mis hijas trabajan y entre los horarios de los chicos en el colegio y el de nosotros los adultos, no coincidimos mucho.

Por lo general, los veo de tardecita. Los sábados, si nos reunimos al mediodía, en mi casa, me lo he impuesto  desde siempre.

Los domingos mis hijas se van a almorzar a la casa de la familia de los esposos.

¡Cuénteme una anécdota de un nieto!

¡Son todos divinos!

Pero hay uno, Joaquín, que desea por sobre todas las cosas, ser bombero o algún dio lo será. Lo dice.

Mantiene todo el rumbo, para lo que es maquinaria y camión.

Un día estábamos en vacaciones y lo invito a visitar el destacamento de bomberos, acá en Salto. Nos recibe Andrés, un bombero destacado allí, y lo paseó por todo el departamento, lo subió a la autobomba, le mostró todas las camionetas, proponiéndole subir a una común y él respondió que en esa no quería. Quería el camión bomba.

Lo disfrazó con todo el traje enorme y pesadísimo, lo vistió de bombero.

El chico pinta para ese lado.

Felipe, cuando era chico, desea desde siempre subirse a los camiones de un familiar.

El único contacto, debe ser la herencia de que mi papa, que tenía una empresa de camiones. Me subo en una oportunidad con él, y se impresiono de verlo enorme. Todavía no tuve la oportunidad de salir a dar una vuelta con él en camión, aunque  está la promesa del amigo del papá de poder hacerlo.

En cuanto a las niñas, les gusta venir a dormir todos juntos.

Armamos cama redonda, solo que Felipe, le encanta dormir conmigo y no deja que nadie más lo haga.

¿Le queda algo pendiente como para compartir con ellos?

Sí, hay cosa pendientes, y aunque no soy de esas abuelas dedicadas, se que lo voy a lograr, porque es cuestión de tiempo.

Me gustaría que de aquí en más, el atractivo principal, sea ir a la casa de la abue. Es un objetivo, que es una materia pendiente.

Que el niño elija venir a lo de la abuela y no a otro lado. Que sea parte de su programa, y tengan interés de venir.

Porque uno los mima, por las ganas de estar, porque le guste la cama de la abue para mirar los dibujitos, por lo que sea.

Pero si le doy a elegir un día de fútbol y mi casa, ¡no! Estoy clarísima en eso, de que van a preferir el futbol.

¿Qué es lo que más le gusta de ser abuela?

Lo que más me gusta, es la posibilidad de no estar exigida en aquellas cosas que yo si le exigí a mis hijas.

En el tema conducta, soy exigente, por ejemplo en los límites normales.

Si un niño, no quiere darme un beso, pues que no me lo dé. Yo no le quiero exigir.

Pero mis hijas sí, tenían la obligación de darme el beso de las buenas noches. Que es lo que ellas sí le exigen. Para  la conducta, el buen trato, y todo lo demás.

Pero ellas tienen que exigirlo, yo no.

Y se sienten los protagonistas del momento, cuando están conmigo.

Les ofrecemos todo para comer, y los dejamos elegir en qué momento hacer sus cosas, que en su casa no lo pueden hacer.

Es la libertad de tener los tiempos que  pueden ser ahora o más tarde y en cambio con sus padres no lo tienen.

Pero de cualquier modo reconocemos, que están en la obligación de inculcárselo con cariño. Firmeza con amor.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...