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La visita de Juan Pablo II a Salto, aparte de los efectos producidos en el interior de cada uno y de la población en general, y por eso mismo íntimos e impalpables, ha dejado una serie de símbolos visibles, que mostrarán a las generaciones venideras, la realidad vivida el 9 de mayo de 1988.
Como recuerdo, diez años después se  colocó en el lugar una gigantesca cruz blanca de 18 metros de altura, decisión de la Iglesia salteña, cuya obispo titular era Mons. Daniel Gil. Los gastos fueron asumidos por UTE, presidida en ese momento por el  salteño Luis María Leglise.
La calle por la que transitó el Pontífice hacia el Parque Mattos Nettto lleva su nombre, como permanente recuerdo de su presencia. En el sito en que rezó la misa, luce hoy una estela con la forma del Uruguay, y la inscripción: “AQUÍ SE RECIBIÓ CON ALEGRÍA A JUAN PABLO II”.
En la Iglesia Catedral, se ubicó un monumento con la figura de Juan Pablo II y en el pedestal, esta inscripción:”El Siervo de Dios Juan Pablo II visitó Salto el 9 de Mayo de 1988. La Diócesis de Salto y la Fundación Polaca Juan Kobylanski a los 20 años hacen memoria de este viaje apostólico”.
En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, luce la imagen del Pontífice en su actitud de Papa viajero.
El legendario Quincho, sobre cuya construcción damos detalles en otra página, aunque destruido por un incendio, ha quedado en las fotografías de la época y en las retinas de quienes vivieron el singular acontecimiento como un símbolo inolvidable.

La visita de Juan Pablo II a Salto, aparte de los efectos producidos en el interior de cada uno y de la población en general, y por eso mismo íntimos e impalpables, ha dejado una serie de símbolos visibles, que mostrarán a las generaciones venideras, la realidad vivida el 9 de mayo de 1988.

Como recuerdo, diez años después se  colocó en el lugar una gigantesca cruz blanca de 18 metros de altura, decisión de la Iglesia salteña, cuya obispo titular era Mons. Daniel Gil. Los gastos fueron asumidos por UTE, presidida en ese momento por el  salteño Luis María Leglise.

La calle por la que transitó el Pontífice hacia el Parque Mattos Nettto lleva su nombre, como permanente recuerdo de su presencia. En el sito en que rezó la misa, luce hoy una estela con la forma del Uruguay, y la inscripción: “AQUÍ SE RECIBIÓ CON ALEGRÍA A JUAN PABLO II”.

En la Iglesia Catedral, se ubicó un monumento con la figura de Juan Pablo II y en el pedestal, esta inscripción:”El Siervo de Dios Juan Pablo II visitó Salto el 9 de Mayo de 1988. La Diócesis de Salto y la Fundación Polaca Juan Kobylanski a los 20 años hacen memoria de este viaje apostólico”.

En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, luce la imagen del Pontífice en su actitud de Papa viajero.

El legendario Quincho, sobre cuya construcción damos detalles en otra página, aunque destruido por un incendio, ha quedado en las fotografías de la época y en las retinas de quienes vivieron el singular acontecimiento como un símbolo inolvidable..

También se entregaron medallas conmemorativas, con la efigie de Juan Pablo II y el reverso, luce la imagen de la Virgen María de la Nueva Evangelización-

Circunvala la efigie,  una leyenda en latín, alusiva al periplo papal cumplido entre los días  7 y  19 de mayo de 1988 por tierras de Uruguay, Bolivia, Paraguay y Lima.

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