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La Ingratitud

La vida no es solo el presente, sino que el pasado también forma parte de nuestra existencia. Y en la vida hay que ser agradecidos con quienes en algún momento nos han ayudado de una u otra manera para que podamos sobrellevar las más diversas circunstancias que el diario vivir nos presenta. Con sumo dolor despedí a mi amigo Walter Martínez a su eterna morada.
Pero más dolor sentí al ver tanta ingratitud, ver tantos mal agradecidos que nos rodean.
Martínez ayudó a decenas y decenas de personas, por no decir cientos y cientos en las décadas de los años 80 y 90 en Bella Unión y me consta porque era testigo. Recuerdo como si fuera hoy cuando terminaban las reuniones de la directiva de CLMC en su sede de Avenida Artigas,club que el presidía y en la vereda había ”colas “de vecinos de Bella Unión esperando para hablar con Walter para pedirle “favores” de todo tipo.-Walter a todos escuchaba más allá de la hora que fuera.-
Bien se sabía que tras culminar la reunión de la directiva de CLMC, Walter se subía a su automóvil y retornaba a Salto donde residía. A todos atendía en la vereda, en la calle.-A todos les daba una solución,o simplemente escuchaba y daba un consejo de cómo solucionar su problema.-En su época de apogeo con el Cambio Bella Unión dio trabajo a muchas personas, sobre todo jugadores y ex jugadores de CLMC.
Muchos jugadores de aquella época tuvieron su casa y la amueblaron, gracias a Walter Martínez. Sin ser de Bella Unión le dio a la ciudad lo que ningún oriundo le dio.-No solo fue un visionario sino que puso muchos dólares de su bolsillo para que las obras fueran una realidad. Antes nadie lo había hecho y después de Walter nadie lo ha hecho.
Pero lo que duele, molesta, irrita, es ver tanta ingratitud. Es ver tanto desagradecimiento de gran parte de una sociedad a la que Walter supo mantener laboralmente o sacándolos de apuros. En la vida hay que ser agradecidos. La vida es una sola. No es solo el presente. El pasado forma parte de la existencia. Quien tiene memoria no puede olvidar ese pasado. Sentí profundo dolor y profunda pena, angustia ante tanta ausencia de personas de la sociedad de Bella Unión en el sepelio de Walter que, la verdad me cuesta entender. Cuántos vivieron aquellos años “a costilla” de Walter. Yo fui testigo, por eso puedo hablar con propiedad.
En el sepelio de mi amigo solo la presencia de Sergio Bertazzi y Adrián Inda  que viajaron de Bella Unión para darle el último adiós. Sabe que, no uno ni dos ómnibus tendrían que haberse contratado por parte de personas de nuestra sociedad cañera, sino muchos más para estar despidiendo a Walter a su eterna morada junto al Señor.-Personas que en aquellos años arreglaron sus situaciones gracias a Walter.
En lo personal me dolió profundamente tanto olvido, tanta indiferencia, tanta deslealtad, tanto desprecio, tanto desamor, tantos y tantos insensibles. Mi amigo Walter, usted cumplió y eso vale a la hora de rendir cuentas en el Juicio final. Es un alto porcentaje de la sociedad cañera que está en deuda y que deberá responder en su momento, a todos nos llega la partida, del porqué tanto desagradecimiento para con usted mi amigo.
Termino diciendo algo que siempre le decía cada vez que hablábamos: “Walter, lo quiero mucho”.
Miguel Quintana

La vida no es solo el presente, sino que el pasado también forma parte de nuestra existencia. Y en la vida hay que ser agradecidos con quienes en algún momento nos han ayudado de una u otra manera para que podamos sobrellevar las más diversas circunstancias que el diario vivir nos presenta. Con sumo dolor despedí a mi amigo Walter Martínez a su eterna morada.

Pero más dolor sentí al ver tanta ingratitud, ver tantos mal agradecidos que nos rodean.

Martínez ayudó a decenas y decenas de personas, por no decir cientos y cientos en las décadas de los años 80 y 90 en Bella Unión y me consta porque era testigo. Recuerdo como si fuera hoy cuando terminaban las reuniones de la directiva de CLMC en su sede de Avenida Artigas,club que el presidía y en la vereda había ”colas “de vecinos de Bella Unión esperando para hablar con Walter para pedirle “favores” de todo tipo.-Walter a todos escuchaba más allá de la hora que fuera.-

Bien se sabía que tras culminar la reunión de la directiva de CLMC, Walter se subía a su automóvil y retornaba a Salto donde residía. A todos atendía en la vereda, en la calle.-A todos les daba una solución,o simplemente escuchaba y daba un consejo de cómo solucionar su problema.-En su época de apogeo con el Cambio Bella Unión dio trabajo a muchas personas, sobre todo jugadores y ex jugadores de CLMC.

Muchos jugadores de aquella época tuvieron su casa y la amueblaron, gracias a Walter Martínez. Sin ser de Bella Unión le dio a la ciudad lo que ningún oriundo le dio.-No solo fue un visionario sino que puso muchos dólares de su bolsillo para que las obras fueran una realidad. Antes nadie lo había hecho y después de Walter nadie lo ha hecho.

Pero lo que duele, molesta, irrita, es ver tanta ingratitud. Es ver tanto desagradecimiento de gran parte de una sociedad a la que Walter supo mantener laboralmente o sacándolos de apuros. En la vida hay que ser agradecidos. La vida es una sola. No es solo el presente. El pasado forma parte de la existencia. Quien tiene memoria no puede olvidar ese pasado. Sentí profundo dolor y profunda pena, angustia ante tanta ausencia de personas de la sociedad de Bella Unión en el sepelio de Walter que, la verdad me cuesta entender. Cuántos vivieron aquellos años “a costilla” de Walter. Yo fui testigo, por eso puedo hablar con propiedad.

En el sepelio de mi amigo solo la presencia de Sergio Bertazzi y Adrián Inda  que viajaron de Bella Unión para darle el último adiós. Sabe que, no uno ni dos ómnibus tendrían que haberse contratado por parte de personas de nuestra sociedad cañera, sino muchos más para estar despidiendo a Walter a su eterna morada junto al Señor.-Personas que en aquellos años arreglaron sus situaciones gracias a Walter.

En lo personal me dolió profundamente tanto olvido, tanta indiferencia, tanta deslealtad, tanto desprecio, tanto desamor, tantos y tantos insensibles. Mi amigo Walter, usted cumplió y eso vale a la hora de rendir cuentas en el Juicio final. Es un alto porcentaje de la sociedad cañera que está en deuda y que deberá responder en su momento, a todos nos llega la partida, del porqué tanto desagradecimiento para con usted mi amigo.

Termino diciendo algo que siempre le decía cada vez que hablábamos: “Walter, lo quiero mucho”.

Miguel Quintana