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Presupuesto Participativo: impulso a la Democracia (Segunda parte)

Tal como fuera desarrollado en la primera parte, el Presupuesto Participativo (PP) se define como una política pública que destina ciertos montos del presupuesto municipal para que la comunidad planifique, decida y ejecute qué hacer con ellos. En dicha oportunidad se presentaron algunas reflexiones entorno a los mecanismos de conocimiento de la iniciativa por parte de la población, a la participación de hombres y mujeres en el PP, a los resultados apreciados y al rol asignado a los técnicos en el proceso de implantación de la política. Hoy se presenta un análisis sobre la evolución de la participación durante la ejecución del PP, percepciones sobre los aportes del mismo a la democracia y a la dignificación de las personas.
Evolución de la participación
Al comienzo, cuando se presenta la propuesta, se percibe cierta resistencia o  descreimiento, producto en algunos casos del temor a lo nuevo, a lo diferente, y en otros, a la desconfianza en la capacidad de respuesta o de iniciativa de los gobiernos departamentales y otros organismos públicos para atender sus problemáticas. No obstante ello, cuando se comienza a consolidar el proceso y se materializa en resultados concretos, el interés e involucramiento se hace mayor: “Después vieron que empezó a haber un movimiento, que la gente se reunía cada quince días para armar el proyecto y vieron que estaba buena la propuesta y empezaron a reunirse” (Mujeres Salto). Otro aspecto altamente significativo para las participantes, sobre todo en la experiencia desarrollada en Salto, refiere al interés gradualmente mayor que fue adquiriendo la elaboración colectiva de propuestas que trascendieran los reclamos particulares o individuales de cada organización barrial.  Los hombres evidencian consenso respecto a que la participación actualmente es escasa, se identifica una suerte de falta de interés en formar parte de los espacios colectivos a nivel de la comunidad, así como una pérdida del hábito de participar. “Y la gente ha perdido el hábito y el interés por la participación. Si bien acá en la institución es uno que tiene que poner el hombro primero y después se suman algunos, pero en el resto de la sociedad no hay ganas de participar.” (Hombres Paysandú) Esta “crisis” de participación puede estar vinculada a experiencias previas de frustración de los sujetos en otros ámbitos participativos.
Percepción sobre más
democracia
Haciendo referencia a la percepción sobre el desarrollo de mecanismos democráticos para el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad en la que se insertan, se destaca que la experiencia de los PP ha permitido que los sujetos se reúnan a compartir ideas, a aprender de los otros, a escuchar a otros y a ser escuchados, a comprometerse con problemáticas que los atañen personalmente, en este sentido, los involucrados entienden que el proceso tiende a más democracia. “Nadie va a negar que eso es bueno, porque es pura participación democrática de la gente de los dineros públicos, porque está muy bien.”(Hombres Paysandú). Las mujeres hacen énfasis en el proceso de negociación colectiva y de contralor que implicó la elaboración y seguimiento de los proyectos; y en el caso de Paysandú, la construcción de alianzas entre los referentes de los distintos proyectos, cuya competencia se libraba, básicamente, en las urnas: “Se trabajo siempre priorizando las necesidades de los demás, o sea yo no podía ir a pelear solo por mejorar el lugar donde vivo y trabajo por la comunidad…también importaba el interés en general de las otras personas” (Mujeres Paysandú). Los hombres tienen una percepción diferente, realizan determinadas  objeciones  hacia el diseño competitivo del PP de Paysandú, que por sus propias características elimina las posibilidades de negociación, de gestión conjunta, de deliberación y acuerdo de prioridades; y que a través del mero ejercicio de votación perpetúa el triunfo de determinadas instituciones, aportando poco al proceso democrático:”Al momento de ir a la votación prestigiosas instituciones que trabajan diferentes dolencias médicas son cantadas que ganan siempre. Que tienen lógicamente un trabajo muy bueno. Entonces con esos ya no competís porque toda la población los apoya”. (Participante Grupo Paysandú). Por su parte, las mujeres de Paysandú ante la instrumentación del PP en dicho departamento, manifiestan que “acá hay instituciones que cobran mucho dinero en el BPS y se presentaron al presupuesto participativo y lograron  siempre el primer lugar… hay gente que ganó el PP y no precisa…  no tengo nada contra esa gente, pero vamos a ser más equitativos…Eso tiene que estar dentro de las reglas” (Mujeres Paysandú) Otro aspecto que las mujeres destacan, se vincula al fortalecimiento del vínculo y de los canales de comunicación entre el ciudadano y las autoridades (tanto ministeriales como del Gobierno Departamental que los representa), así como también entre los pobladores de un mismo territorio. “Nos fortaleció como personas para poder llegar al Intendente o al Director de cierta área de la Intendencia,  poder llegar y decirle con lo que estábamos desconformes o conformes o que queríamos de ciertas instituciones, y hasta negociar ciertas cosas”, “Hubo un antes y un después de los PP. Para todos, los vecinos, las instituciones, porque juntarse en una mesa a trabajar y discutir para hablar de un proyecto no es tan fácil” (Mujeres Salto)
Dignificación
personal
Los discursos recogidos permiten confirmar que la participación de los sujetos  en temas que afectan sus vidas cotidianas, genera procesos de afirmación de la subjetividad y mayor dignificación de las personas. La percepción de la importancia de hacer algo por el bien común promueve la satisfacción de las personas. El hecho de destinar horas del tiempo de uno para dedicarlas a un beneficio común, de todos y todas, genera un sentimiento de “enriquecimiento” en los ciudadanos. “Uno tiene que sacar del tiempo de uno para dedicar a la vida o al trabajo o a las cosas de los demás, en beneficio de los demás. Me parece que es algo muy enriquecedor”.
La priorización del bienestar común sobre el individual, sumada al enriquecimiento personal que significa el conocimiento de problemáticas y realidades tan diversas, son algunos de los principales elementos de dignificación personal que las mujeres rescatan.
“El PP reafirmó mis ganas de seguir trabajando con la gente, y que uno pueda dar aunque sea un cachito de su tiempo para poder ayudar a alguien y eso me parece fantástico”. “Crecí como persona, reafirmó mis valores, conocí muchas personas…Te reconforta porque se beneficia a un montón de gente, no solo a unos poquitos.
(También destaco que) es un aprendizaje formal, aprendimos a mejorar las gestiones, los contactos, los vínculos. Saber cómo ayudar, apoyar y orientar a los vecinos para un trámite, para una gestión, a quien dirigirse, cómo hacerlo”…”El conocimiento que obtenés no lo pagas con nada”.
La necesidad de profundizar
los procesos democráticos
generados con el PP
A lo largo del estudio se pudieron detectar valoraciones distintas -de acuerdo al territorio y al sexo- respecto a la participación de las mujeres y de los varones en el proceso, y a la evolución de la misma. Estas diferencias en alguna medida responden a las variaciones en el diseño institucional de las propuestas de los PP de cada departamento; Paysandú, poniendo el énfasis en la competencia y Salto  colocando el acento en la cooperación. La instrumentación del PP genera procesos de innovación promoviendo la implicación de las personas en ellos. Aprender a desarrollar instancias de negociación y de competencia electoral parecen ser dos procesos internalizados por los participantes en ambos departamentos. Cooperación y competencia son dos caras de una misma moneda que generan en ambos casos, satisfacción y maduración en los participantes. No obstante ello, el diseño institucional del PP de Salto promueve otro tipo de participación y organización colectiva.
La priorización de necesidades, la definición de estrategias consensuadas y la elaboración  de  proyectos de forma colectiva que exige el diseño del departamento de Salto, promueven no sólo la erradicación de la pasividad en la toma de decisiones, sino sobre todo, la responsabilidad por sus logros y fracasos. Sin duda que el estudio de estos procesos dibuja la sociedad del futuro, donde los ciudadanos están más implicados en la toma de decisiones y asumen responsabilidades de gobierno aunque más no sea local. Los efectos de las dinámicas organizacionales fortalecen las sociedades democráticas a partir de experiencias prácticas concretas, donde además los individuos logran, sin olvidar algunos obstáculos, una percepción de satisfacción y realización personal, que para ser sustentables en el tiempo deben ser institucionalizadas.

Tal como fuera desarrollado en la primera parte, el Presupuesto Participativo (PP) se define como una política pública que destina ciertos montos del presupuesto municipal para que la comunidad planifique, decida y ejecute qué hacer con ellos. En dicha oportunidad se presentaron algunas reflexiones entorno a los mecanismos de conocimiento de la iniciativa por parte de la población, a la participación de hombres y mujeres en el PP, a los resultados apreciados y al rol asignado a los técnicos en el proceso de implantación de la política. Hoy se presenta un análisis sobre la evolución de la participación durante la ejecución del PP, percepciones sobre los aportes del mismo a la democracia y a la dignificación de las personas.

Evolución de la participación

Al comienzo, cuando se presenta la propuesta, se percibe cierta resistencia o  descreimiento, producto en algunos casosDSCN6002 [1] del temor a lo nuevo, a lo diferente, y en otros, a la desconfianza en la capacidad de respuesta o de iniciativa de los gobiernos departamentales y otros organismos públicos para atender sus problemáticas. No obstante ello, cuando se comienza a consolidar el proceso y se materializa en resultados concretos, el interés e involucramiento se hace mayor: “Después vieron que empezó a haber un movimiento, que la gente se reunía cada quince días para armar el proyecto y vieron que estaba buena la propuesta y empezaron a reunirse” (Mujeres Salto). Otro aspecto altamente significativo para las participantes, sobre todo en la experiencia desarrollada en Salto, refiere al interés gradualmente mayor que fue adquiriendo la elaboración colectiva de propuestas que trascendieran los reclamos particulares o individuales de cada organización barrial.  Los hombres evidencian consenso respecto a que la participación actualmente es escasa, se identifica una suerte de falta de interés en formar parte de los espacios colectivos a nivel de la comunidad, así como una pérdida del hábito de participar. “Y la gente ha perdido el hábito y el interés por la participación. Si bien acá en la institución es uno que tiene que poner el hombro primero y después se suman algunos, pero en el resto de la sociedad no hay ganas de participar.” (Hombres Paysandú) Esta “crisis” de participación puede estar vinculada a experiencias previas de frustración de los sujetos en otros ámbitos participativos.

Percepción sobre más democracia

Haciendo referencia a la percepción sobre el desarrollo de mecanismos democráticos para el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad en la que se insertan, se destaca que la experiencia de los PP ha permitido que los sujetos se reúnan a compartir ideas, a aprender de los otros, a escuchar a otros y a ser escuchados, a comprometerse con problemáticas que los atañen personalmente, en este sentido, los involucrados entienden que el proceso tiende a más democracia. “Nadie va a negar que eso es bueno, porque es pura participación democrática de la gente de los dineros públicos, porque está muy bien.”(Hombres Paysandú). Las mujeres hacen énfasis en el proceso de negociación colectiva y de contralor que implicó la elaboración y seguimiento de los proyectos; y en el caso de Paysandú, la construcción de alianzas entre los referentes de los distintos proyectos, cuya competencia se libraba, básicamente, en las urnas: “Se trabajo siempre priorizando las necesidades de los demás, o sea yo no podía ir a pelear solo por mejorar el lugar donde vivo y trabajo por la comunidad…también importaba el interés en general de las otras personas” (Mujeres Paysandú). Los hombres tienen una percepción diferente, realizan determinadas  objeciones  hacia el diseño competitivo del PP de Paysandú, que por sus propias características elimina las posibilidades de negociación, de gestión conjunta, de deliberación y acuerdo de prioridades; y que a través del mero ejercicio de votación perpetúa el triunfo de determinadas instituciones, aportando poco al proceso democrático:”Al momento de ir a la votación prestigiosas instituciones que trabajan diferentes dolencias médicas son cantadas que ganan siempre. Que tienen lógicamente un trabajo muy bueno. Entonces con esos ya no competís porque toda la población los apoya”. (Participante Grupo Paysandú). Por su parte, las mujeres de Paysandú ante la instrumentación del PP en dicho departamento, manifiestan que “acá hay instituciones que cobran mucho dinero en el BPS y se presentaron al presupuesto participativo y lograron  siempre el primer lugar… hay gente que ganó el PP y no precisa…  no tengo nada contra esa gente, pero vamos a ser más equitativos…Eso tiene que estar dentro de las reglas” (Mujeres Paysandú) Otro aspecto que las mujeres destacan, se vincula al fortalecimiento del vínculo y de los canales de comunicación entre el ciudadano y las autoridades (tanto ministeriales como del Gobierno Departamental que los representa), así como también entre los pobladores de un mismo territorio. “Nos fortaleció como personas para poder llegar al Intendente o al Director de cierta área de la Intendencia,  poder llegar y decirle con lo que estábamos desconformes o conformes o que queríamos de ciertas instituciones, y hasta negociar ciertas cosas”, “Hubo un antes y un después de los PP. Para todos, los vecinos, las instituciones, porque juntarse en una mesa a trabajar y discutir para hablar de un proyecto no es tan fácil” (Mujeres Salto)

Dignificación personal

Los discursos recogidos permiten confirmar que la participación de los sujetos  en temas que afectan sus vidas cotidianas, genera procesos de afirmación de la subjetividad y mayor dignificación de las personas. La percepción de la importancia de hacer algo por el bien común promueve la satisfacción de las personas. El hecho de destinar horas del tiempo de uno para dedicarlas a un beneficio común, de todos y todas, genera un sentimiento de “enriquecimiento” en los ciudadanos. “Uno tiene que sacar del tiempo de uno para dedicar a la vida o al trabajo o a las cosas de los demás, en beneficio de los demás. Me parece que es algo muy enriquecedor”.

La priorización del bienestar común sobre el individual, sumada al enriquecimiento personal que significa el conocimiento de problemáticas y realidades tan diversas, son algunos de los principales elementos de dignificación personal que las mujeres rescatan.

“El PP reafirmó mis ganas de seguir trabajando con la gente, y que uno pueda dar aunque sea un cachito de su tiempo para poder ayudar a alguien y eso me parece fantástico”. “Crecí como persona, reafirmó mis valores, conocí muchas personas…Te reconforta porque se beneficia a un montón de gente, no solo a unos poquitos.

(También destaco que) es un aprendizaje formal, aprendimos a mejorar las gestiones, los contactos, los vínculos. Saber cómo ayudar, apoyar y orientar a los vecinos para un trámite, para una gestión, a quien dirigirse, cómo hacerlo”…”El conocimiento que obtenés no lo pagas con nada”.

La necesidad de profundizar los procesos democráticos generados con el PP

A lo largo del estudio se pudieron detectar valoraciones distintas -de acuerdo al territorio y al sexo- respecto a la participación de las mujeres y de los varones en el proceso, y a la evolución de la misma. Estas diferencias en alguna medida responden a las variaciones en el diseño institucional de las propuestas de los PP de cada departamento; Paysandú, poniendo el énfasis en la competencia y Salto  colocando el acento en la cooperación. La instrumentación del PP genera procesos de innovación promoviendo la implicación de las personas en ellos. Aprender a desarrollar instancias de negociación y de competencia electoral parecen ser dos procesos internalizados por los participantes en ambos departamentos. Cooperación y competencia son dos caras de una misma moneda que generan en ambos casos, satisfacción y maduración en los participantes. No obstante ello, el diseño institucional del PP de Salto promueve otro tipo de participación y organización colectiva.

La priorización de necesidades, la definición de estrategias consensuadas y la elaboración  de  proyectos de forma colectiva que exige el diseño del departamento de Salto, promueven no sólo la erradicación de la pasividad en la toma de decisiones, sino sobre todo, la responsabilidad por sus logros y fracasos. Sin duda que el estudio de estos procesos dibuja la sociedad del futuro, donde los ciudadanos están más implicados en la toma de decisiones y asumen responsabilidades de gobierno aunque más no sea local. Los efectos de las dinámicas organizacionales fortalecen las sociedades democráticas a partir de experiencias prácticas concretas, donde además los individuos logran, sin olvidar algunos obstáculos, una percepción de satisfacción y realización personal, que para ser sustentables en el tiempo deben ser institucionalizadas.