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25 años con la profesión “Toda una vida de satisfacciones”

Mirian de Paula Giménez. Maestra.

¿Cómo fue esa decisión de ser maestra?
Desde siempre me ha gustado el magisterio.
Y con el correr del tiempo, siendo yo adolescente, comienzo en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, como Catequista, porque lo que más me gustaba era trabajar con niños.
Hacíamos trabajo social, siendo compañera de   Adriana Martínez, y junto  a un gran grupo de gente fantástica.
Tenía alrededor de 18 años cuando terminé el secundario, y me quedo una materia pendiente que fue Literatura, pero sí tenía dos cosas en claro,  dos posibilidades.
O me decidía por la Psicología o por el magisterio, y por motivos económicos, tomé la segunda opción.
Hoy, con 25 años de trabajo, te puedo decir que fue la mejor decisión,  y que para nada estoy arrepentida.
Trabaje en distintas escuelas de Salto que han llenado mi vida.
Recuerdo ejemplos como en 2001, trabajando en dirección rural y terminando  ese ciclo en 2005.
Me vine al centro,  luego a Escuela N° 3, que en parte es mi escuela, porque me encanta y luego concursé  por dirección de escuelas de práctica. Trabaje un año en la  N°105.
Lo he hecho muchas veces en dirección y actualmente hace dos años que estoy en la  sub dirección de escuela Nº 9 de Ceibal, con un contexto no muy fácil, con un precioso equipo de veintitrés docentes, desde donde se pueden hacer muchas cosas y se  trabaja muy lindo.
Además, contamos con profesores de educación física, maestros comunitarios  en la parte social,  maestros en la parte de computación, y equipos de sicólogos.
Es una escuela grande, antigua y muy linda.
¿Te ha dado muchas cosas buenas la docencia?
Sí. Es una profesión que me llena de orgullo.
Lograr algo con cada uno de ellos,  con la familia, ver cómo evolucionan con los cambios, me llena el alma.
Y aunque han cambiado muchísimo los valores, los seguimos inculcando.
Nosotros tenemos que acompañar el cambio con esos valores, sin dejar de lado aquellos que son importantes.
Y aunque la profesión es hermosísima, requiere mucho trabajo, mucha dedicación y a veces dejamos de lado incluso a la familia.
Tengo una riquísima experiencia de seis años, en San Antonio, donde trabajamos en forma conjunta con la Directora María del Rosario Ghioldi, que fue como mi referente. Logramos fundar el liceo rural del lugar y fue hermoso.
Luego me fui a Corralitos, zona de chacras, me encantó trabajar allí,  haciéndolo durante  cinco años en la dirección. Con una fiestas hermosísimas,  muchas veces con reuniones con los padres en horas de la noche, que era cuando ellos podían, pero con la compañía de mi hija y de mi esposo.
O sea que lo mío, son 25 años de satisfacción.
¿Estabas ya recibida,
cuando formas tu familia?
Sí. Estaba trabajando en el área rural, en el año ´94, cuando me casé con mi esposo Gustavo, también dedicado a la comunicación.
En el año 1996, llega mi primera y única hija María Estefánia.
¿Cómo se sobrelleva
ser mamá y maestra?
No es fácil, porque el magisterio te absorbe. Aunque trabajes cuatro u ocho horas, traemos el trabajo a casa,  además atendiendo a niños, fuera de hora, lleva mucho tiempo. Y sin querer, dejas a la familia de lado.
Evito trabajar los fines de semana, ya que son los momentos que podemos aprovecharlos y disfrutar juntos.
¿Te gusta ser mamá?
Nuestra hija es adolescente, le gusta salir los sábados, y con la excusa de ir a almorzar a la casa  de mi mamá política Elba, que es la que se encarga de toda la cocina, incluyendo unos deliciosos postres caseros, la levantamos un poco más temprano.
Pero ser mamá es compartirlo todo. Tanto Gustavo como yo lo compartimos, desde el estudio, sus experiencias y todas sus cosas, con mi hija.
Es muy compañera de los dos y de la abuela Elba.
El merendar y desayunar juntas, el comprarnos la ropa juntas, es como que siempre nos estamos esperando, y es un todo juntas.
¿Qué esperas de tu hija?
Que se realice como persona, como ser humano, y en lo que haga.
Porque yo soy feliz con lo que hago y quiero que mi hija sea también feliz.  Un mensaje a todas las mamás:
¡Un feliz día a todas las mamás! Que disfruten de ese día con sus hijos, los valoren por lo que son y no pretendan cambiarlos, sino ayudarlos a ser mejores personas, a ser seres humanos de bien y a ser buenos miembros de una sociedad en cambio.

¿Cómo fue esa decisión de ser maestra?

Desde siempre me ha gustado el magisterio.

Y con el correr del tiempo, siendo yo adolescente, comienzo en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, como Catequista, porque lo que más me gustaba era trabajar con niños.

Hacíamos trabajo social, siendo compañera de   Adriana Martínez, y junto  a un gran grupo de gente fantástica.

Tenía alrededor de 18 años cuando terminé el secundario, y me quedo una materia pendiente que fue Literatura, pero sí tenía dos cosas en claro,  dos posibilidades.

O me decidía por la Psicología o por el magisterio, y por motivos económicos, tomé la segunda opción.

Hoy, con 25 años de trabajo, te puedo decir que fue la mejor decisión,  y que para nada estoy arrepentida.

Trabaje en distintas escuelas de Salto que han llenado mi vida.

Recuerdo ejemplos como en 2001, trabajando en dirección rural y terminando  ese ciclo en 2005.Mirian de Paula

Me vine al centro,  luego a Escuela N° 3, que en parte es mi escuela, porque me encanta y luego concursé  por dirección de escuelas de práctica. Trabaje un año en la  N°105.

Lo he hecho muchas veces en dirección y actualmente hace dos años que estoy en la  sub dirección de escuela Nº 9 de Ceibal, con un contexto no muy fácil, con un precioso equipo de veintitrés docentes, desde donde se pueden hacer muchas cosas y se  trabaja muy lindo.

Además, contamos con profesores de educación física, maestros comunitarios  en la parte social,  maestros en la parte de computación, y equipos de sicólogos.

Es una escuela grande, antigua y muy linda.

¿Te ha dado muchas cosas buenas la docencia?

Sí. Es una profesión que me llena de orgullo.

Lograr algo con cada uno de ellos,  con la familia, ver cómo evolucionan con los cambios, me llena el alma.

Y aunque han cambiado muchísimo los valores, los seguimos inculcando.

Nosotros tenemos que acompañar el cambio con esos valores, sin dejar de lado aquellos que son importantes.

Y aunque la profesión es hermosísima, requiere mucho trabajo, mucha dedicación y a veces dejamos de lado incluso a la familia.

Tengo una riquísima experiencia de seis años, en San Antonio, donde trabajamos en forma conjunta con la Directora María del Rosario Ghioldi, que fue como mi referente. Logramos fundar el liceo rural del lugar y fue hermoso.

Luego me fui a Corralitos, zona de chacras, me encantó trabajar allí,  haciéndolo durante  cinco años en la dirección. Con una fiestas hermosísimas,  muchas veces con reuniones con los padres en horas de la noche, que era cuando ellos podían, pero con la compañía de mi hija y de mi esposo.

O sea que lo mío, son 25 años de satisfacción.

¿Estabas ya recibida, cuando formas tu familia?

Sí. Estaba trabajando en el área rural, en el año ´94, cuando me casé con mi esposo Gustavo, también dedicado a la comunicación.

En el año 1996, llega mi primera y única hija María Estefánia.

¿Cómo se sobrelleva ser mamá y maestra?

No es fácil, porque el magisterio te absorbe. Aunque trabajes cuatro u ocho horas, traemos el trabajo a casa,  además atendiendo a niños, fuera de hora, lleva mucho tiempo. Y sin querer, dejas a la familia de lado.

Evito trabajar los fines de semana, ya que son los momentos que podemos aprovecharlos y disfrutar juntos.

¿Te gusta ser mamá?

Nuestra hija es adolescente, le gusta salir los sábados, y con la excusa de ir a almorzar a la casa  de mi mamá política Elba, que es la que se encarga de toda la cocina, incluyendo unos deliciosos postres caseros, la levantamos un poco más temprano.

Pero ser mamá es compartirlo todo. Tanto Gustavo como yo lo compartimos, desde el estudio, sus experiencias y todas sus cosas, con mi hija.

Es muy compañera de los dos y de la abuela Elba.

El merendar y desayunar juntas, el comprarnos la ropa juntas, es como que siempre nos estamos esperando, y es un todo juntas.

¿Qué esperas de tu hija?

Que se realice como persona, como ser humano, y en lo que haga.

Porque yo soy feliz con lo que hago y quiero que mi hija sea también feliz.  Un mensaje a todas las mamás:

¡Un feliz día a todas las mamás! Que disfruten de ese día con sus hijos, los valoren por lo que son y no pretendan cambiarlos, sino ayudarlos a ser mejores personas, a ser seres humanos de bien y a ser buenos miembros de una sociedad en cambio.