EL PUEBLO “escucha los latidos del corazón de la calle y de la vida de Salto”

El Padre Fernando Pigurina jugó un papel importante en una transición marcada tanto por el cierre de una etapa como en la reapertura definitiva de EL PUEBLO.
“En la memoria colectiva de la Iglesia –comenzó diciendo- diario EL PUEBLO ha significado un hito importantísimo. Una empresa que nació de la Iglesia para tener una voz pública, un esfuerzo grande tanto del Obispado como de laicos”.
“Mi relación con diario EL PUEBLO, parte de mi época de seminarista de venir a Salto y que lo leía y apreciaba en cuanto un medio de comunicación importante de la comunidad, fue cuando después de ordenado sacerdote en el año 92, el Obispo Monseñor Gil, me pidió que me hiciera cargo de la economía diocesana. Entrando a ver los problemas, una de las dificultades grandes que tenía la Diócesis en lo económico era la gestión de diario EL PUEBLO. Venía en picada económicamente y se hacía necesaria una decisión”.
“Ahí fue cuando Monseñor Gil tomó la decisión de que así no se podía seguir, donde todos los meses había una salida importante de caja de la Curia para mantener a diario EL PUEBLO. En torno a eso estaba también la inquietud de lo que significaba la vida y el trabajo de tantas personas que estaban involucradas en el diario. Con Hugo Bisio nos tomamos un poco la tarea de ver si podíamos venderlo, en un momento en que el diario ya había cerrado”.
“Ahí surgió la figura increíble de Walter Martínez que movido, según él, por lo que le decían los canillitas que vendían EL PUEBLO en la calle, es lo que lo motivó a él a salvar la empresa. Conversando con él pudimos llegar a un acuerdo y mantenerlo a flote. Después EL PUEBLO ha levantado horizontes y ni se compara hoy lo que es como publicación, por el volumen y el tiraje que tiene, con aquellos primeros tiempos”.
El mensaje del Padre Pigurina en estos 55 años es que “EL PUEBLO persevere en ser una voz abierta y plural, como veo que es también. Es un diario que, gracias a Dios, no se jacta ni se vanagloria de tener una sola línea exclusiva sino que escucha los latidos del corazón de la calle y de la vida de Salto, permitiendo que se expresen distintas voces, eso es lo que hace que sea un buen reflejo de periodismo sano que ayuda a la gente a pensar y que nos inspiran a seguir trabajando y luchando por el bien común”.
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El Padre Fernando Pigurina jugó un papel importante en una transición marcada tanto por el cierre de una etapa como en la reapertura definitiva de EL PUEBLO.

“En la memoria colectiva de la Iglesia –comenzó diciendo- diario EL PUEBLO ha significado un hito importantísimo. Una empresa que nació de la Iglesia para tener una voz pública, un esfuerzo grande tanto del Obispado como de laicos”.

“Mi relación con diario EL PUEBLO, parte de mi época de seminarista de venir a Salto y que lo leía y apreciaba en cuanto un medio de comunicación importante de la comunidad, fue cuando después de ordenado sacerdote en el año 92, el Obispo Monseñor Gil, me pidió que me hiciera cargo de la economía diocesana. Entrando a ver los problemas, una de las dificultades grandes que tenía la Diócesis en lo económico era la gestión de diario EL PUEBLO. Venía en picada económicamente y se hacía necesaria una decisión”.

“Ahí fue cuando Monseñor Gil tomó la decisión de que así no se podía seguir, donde todos los meses había una salida importante de caja de la Curia para mantener a diario EL PUEBLO. En torno a eso estaba también la inquietud de lo que significaba la vida y el trabajo de tantas personas que estaban involucradas en el diario. Con Hugo Bisio nos tomamos un poco la tarea de ver si podíamos venderlo, en un momento en que el diario ya había cerrado”.

“Ahí surgió la figura increíble de Walter Martínez que movido, según él, por lo que le decían los canillitas que vendían EL PUEBLO en la calle, es lo que lo motivó a él a salvar la empresa. Conversando con él pudimos llegar a un acuerdo y mantenerlo a flote. Después EL PUEBLO ha levantado horizontes y ni se compara hoy lo que es como publicación, por el volumen y el tiraje que tiene, con aquellos primeros tiempos”.

El mensaje del Padre Pigurina en estos 55 años es que “EL PUEBLO persevere en ser una voz abierta y plural, como veo que es también. Es un diario que, gracias a Dios, no se jacta ni se vanagloria de tener una sola línea exclusiva sino que escucha los latidos del corazón de la calle y de la vida de Salto, permitiendo que se expresen distintas voces, eso es lo que hace que sea un buen reflejo de periodismo sano que ayuda a la gente a pensar y que nos inspiran a seguir trabajando y luchando por el bien común”.

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