“Afecto y buenos recuerdos es lo que nos deja esta profesión”

Mariza Dalmaud Bernardi.
Maestra Directora de la Escuela N° 88 A.PR.EN.D.E.R”. Atención
Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas.

Mariza Dalmaud Bernardi.

Maestra Directora de la Escuela N° 88 A.PR.EN.D.E.R”. Atención Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas.

Una persona alegre, entusiasta, activa, con un carácter especial para la profesión que eligió.

Nos recibe con una sonrisa y dispuesta a una charla amena:

¿Cuánto tiempo lleva de recibida?

Llevo 29 años, soy recibida en Rivera de donde soy oriunda, de la localidad de Tranqueras.

Por cuestiones familiares y laborales nos trasladamos a Salto y  hace 25 años que estamos aquí.

¿Cuál fue su primera experiencia?

Nunca trabajé en campaña, la única experiencia que tuve con el campo, fue en la práctica rural durante un mes.Marisa Dalmaud Bernardi

Mi primer escuela fue la Nº 8. Luego me tocó estar en un medio semirural, en  la Escuela 17 de Pueblo Lluberas, estando dos años en la Dirección. Fue todo un proceso, muchos años de docencia directa como maestra de aula.

Luego vino el curso, el concurso, y cuando me llega la efectividad es muy difícil que no acepte el cargo.

Pero en Pueblo Lluberas, fue una experiencia maravillosa, no tengo más que buenos recuerdos de toda esa época.

Sentí ese regocijo de sentirme apoyada por la gente.

¿Cuánto tiempo lleva como Directora?

Son cinco, y este es mi segundo año en la Nº 88.

Se da  porque la directora que estaba efectiva se trasladó, yo hice mi traslado el mismo día, con mucha pena de dejar el lugar  en el que estaba trabajando en ese momento, pero me acostumbré a esta escuela enseguida y uno ya empieza a quererla.

¿Cómo es su llegada a ésta?

Me sentí muy bien sabiendo, que me quedaba tan cerquita para llegar.

En Lluberas me tomaba el ómnibus muy temprano para llegar a las dos horas, trabajar cuatro, y tener de regreso otras dos.

Y no había  días de lluvia, ni vientos ni frío, porque amo mi profesión y a mis niños. Y si no fuera maestra, no sabría qué hacer.

¿Cómo encuentra la problemática del lugar si es que la había?

Todas las escuelas tienen su particularidad, lo cual las hace distintas y únicas.

Venía yo de una escuela donde éramos muy poquitos, cuatro docentes, un profesor de educación  física, dos auxiliares y muy poquitos niños, a pasar a una escuela que tenía más de trescientos alumnos, y por supuesto muchos más docentes, era todo un desafío, entonces uno llega temerosa.

No sabés con  qué te vas a encontrar, como todo lo nuevo preocupa un poco, pero después, enseguida comencé a encontrar conocidas.

Eso me afianzaba en el cargo, y con el tiempo llegamos a conformar un excelente equipo de dirección, humano y de primer nivel. Trabajamos en forma de equipo, colaborativa,  todo el tiempo nos apoyamos. Somos como amigas, una familia.

El nivel de docentes es muy bueno, comprometidos y mis palabras de agradecimientos son siempre para ellos, porque me han acompañado, apuntalado, apoyado, y orientado todo este tiempo.

Somos un equipo de diecisiete docentes con un total de trescientos sesenta  niños.

Contamos con profesores de educación física Eduardo  Mazarino, de música Carolina Guarino, y actualmente con un proyecto importante que se llama: Proyecto Podes de Escuelas A. PR. EN. D.E.R.

Trabajan talleristas de carpintería, de manualidades en madera, en lanas, papel y de lenguas.

Y con Nora Cosolap, recibimos clases de lenguas los docentes. O sea que el proyecto incluye a todos.

Los talleres  se llaman “pre ocupacional”, porque los niños que aquí concurren, muchas veces, no siguen luego estudiando, entonces la idea y nuestra preocupación es que encontraran un medio para vivir. Sacarlos del ocio de la calle. Que tengan algo que hacer después que salen de la escuela.

¿Qué le han dejado todos estos años de docente?

Nada más que satisfacción.

Me ha dejado amigas, cariño, me ha aportado el recuerdo de tantos niños que tuve y hoy los encuentro por donde voy.

Solamente viviéndolo podés contarlo. Tenés que entregarte de corazón, porque más que afecto y buenos recuerdos, es lo que te deja esta profesión. Encuentros con ex-alumnos llenos de abrazos y cariño. Es maravilloso.

¿Su familia la compaña en sus pasos como docente?

Sí, tengo cuatro hijos: María Lucía Analista en recursos humanos, María José, se encuentra momentáneamente en Nueva York bailando, siguiendo un sueño, María Inés, estudia Licenciatura en Comunicación y es mamá de una niña hermosa: Paz de ocho meses y Santiago Andrés, que es el menor con 20 años.

Vivo con mi mamá Inés, y la verdad que tanto  ella, que es una tierna, como toda mi familia siempre han estado apoyándome.

Orgullosos de la carrera que elegí, siguiendo los pasos de dos tías maestras que ya están jubiladas y una prima. Así que te diría que vengo con cuna de docentes.

¿Desea enviar un mensaje a sus niños?

Gracias por haberme permitido amar más el magisterio, y la carrera. Ellos son la sonrisa y la alegría del mundo.

Están siempre felices y deben venir felices a la escuela. Debe ser un lugar de disfrute para todos, los que hacemos la escuela. Y tienen que ser recibidos por sus maestras muy contentas por la profesión que eligieron.

Los niños nos dan más de lo que nosotros les damos, por eso la retribución debe ser enorme de parte de los maestros hacia ellos.

Y a mis colegas docentes: debemos seguir en la lucha y a no bajar los brazos. La situación va a mejorar.







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