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“Aquí, todos los días crecemos, lloramos, aprendemos y valoramos juntos”.

Giovanna Barboza.
Maestra Directora de Escuela 114 de B° Burton.

Giovanna Barboza.

Maestra Directora de Escuela 114 de B° Burton.

Una docente entregada totalmente a su tarea de educar, feliz con lo que hace. Con alumnos que perciben ese deseo de brindar lo mejor de sí, como lo es el de Giovanna.

Nos cuenta hoy sobre su manera y deseo de ver el futuro de “sus palomitas”:

¿Cuándo comienza su trayectoria en la docencia?

Me recibí el 21 de Diciembre de 1998, y mi primer lugar de trabajo fue en la Escuela Nº 11 de Saladero, donde concurrí yo de niña.

Debuté como maestra en mi escuela. Aunque la práctica la realicé en la Escuela rural Nº 70,  con el puntaje de egresados tomo unaGiovanna Barboza licencia por diez días y  termino en interinato.

De allí paso a la Escuela 14 de Bº Artigas, y luego tomé mi efectividad en la Escuela 11. Estuve allí hasta el 2003, y me fui a trabajar a la Escuela Nº 3, hasta el año 2008.

Y en el 2009, me traslado a la 114 de Bº Burton.

¿Cómo es que llega a la dirección de la misma?

En realidad la Directora de la escuela, era Rosa Pissaco, y yo la secretaria.

Pasó ella a la Inspección, se ordena por artículo, y como mis compañeras de más trayectoria no se animaron, este es mi primer año como Directora.

Si bien yo conocía todo el manejo de la escuela, este es ya mi quinto año, junto a la problemática del barrio, lo asumí con mucho miedo, ya que era todo nuevo.

Cuando comienzo yo con mi labor, estaba todo muy bien organizado.

Porque el personal, hace ya mucho tiempo que se encuentra trabajando, y además Rosa es muy organizada. O sea que solamente seguí sus lineamientos, que nos habíamos planteado juntas.

¿Cuántos docentes trabajan?

Son ocho docentes, una maestra secretaria, la Directora, una profesora de Inglés, otro profesor de educación física, otro de danzas y los tres auxiliares de servicio: José, Silvia y Beatriz.

Son doscientos veinticinco niños, ciento diez varones y ciento quince niñas. Funcionando la escuela en tiempo completo.

Buscando estrategias para que el niño esté ocho horas,  disfrutando y aprendiendo. Realizamos talleres por la tarde de manualidades, donde esperamos que ellos se encuentren siempre activos.

Se trabaja mucho la convivencia, junto a los valores, tenemos un encuentro una vez al mes, donde muestran  lo que vienen haciendo.

Si están trabajando con un cuento lo dramatizan, y con la colaboración de las familias. ¡Tienen una facilidad y ganas de realizar manualidades!

Pero creemos que no solo las familias de los niños, sino que toda la gente que reside en el barrio es así.

Les gusta realizar cosas para representar cuentos. Es que la escuela, es el lugar social del barrio. Y la gente se presta para ello.

Y me parece oportuno agradecer a nuestra Comisión Fomento que nos apoya día a día y que siempre está al pie del cañón para lo que la escuela necesite. Sin ellos todo sería muy difícil.

¿Cómo se compone su familia?

Por mi esposo Antonio, casados hace 15 años, pero 22 que nos conocemos, y por mi hijo Lorenzo de 10 años, que concurre a la escuela Nº 3, y juega en el baby de Saladero.

Y se llama así porque según mi esposo en tren de broma me decía siempre que el apellido materno es inútil, se pierde.

Entonces como nombre le puse a nuestro hijo, los apellidos de las dos abuelas: por parte de mi madre Lorenzo y por parte de la suya Alexandruk. Así que su nombre es: Lorenzo Alexandruk.

Y ahora le pregunto a mi esposo:” ¿Qué pasaba con los apellidos de las madres?”, y nos reímos juntos.

Me acompañan siempre incentivándome a que siga estudiando, pero tendría que dejar muchas cosas de lado y ellos son mi prioridad.

El éxito en la vida de cualquier persona es una familia bien constituida. Actualmente extraño los almuerzos en familia ya que mi horario en la escuela me lo impide, pero por la noche lo disfrutamos todo en casa.

¿Qué le han dejado todos estos años de experiencia?

Un enriquecimiento como persona. Es una película diaria.

Todos los días crecemos, lloramos, aprendemos y valoramos otras cosas. Como las necesidades que están a la vista.

Entonces uno es madre, directora, tía y todo lo que puedas imaginar.

Como ser humano, y persona nos enriquece muchísimo, como profesionales, nos hace buscar todos los días, cómo atrapar a estos niños y que les guste todo lo que hacen.

Lo que les dejamos a ellos, es lo que tienen para toda la vida.

Tenemos un proyecto de centro que se llama: Revalorizando el entorno. Trata sobre todo del área disciplinar en biología, partiendo del entorno, brindamos todo el conocimiento, de ciencias naturales, química, pero luego está toda la parte de convivencia, de valorizar su lugar, cuidarlo y quererse como personas, teniendo su espacio, mejorándolo.

¿Le envía un mensaje a sus palomitas?

Que no dejen de volar nunca.

Que si bien es difícil, y en ese vuelo muchas veces tenemos el viento en contra, hay que seguir.

Porque la única forma de salir adelante es estudiando y educándonos. Es lo que tenemos y a la educación la llevamos siempre con nosotros toda la vida. Y  ser maestros es una gran responsabilidad, con mayúscula. Estamos tratando con personas, futuras madres, padres, enseñándoles a caminar.

Con el mayor deseo de que lo valoren y sean buena gente. Aprendiendo a quererse y querer al otro.