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“Siempre me gustó servir a la comunidad”

Con una vida muy tranquila junto a su sobrino,  rodeada de plantas, y su mascota, vive Olga.
Es muy interesante, verla con sus casi 90 primaveras, desenvolverse dentro de su hogar, realizando todas las tareas de la casa, con movimientos precisos, alegre, positiva y muy organizada.
A  su familia la conforma: sobrinos, sobrinos nietos, sobrinos bisnietos, con el más pequeño de dos añitos, que son “su mundo” nos dice y una cantidad de amigos que están siempre acompañándola.
Olguita, como le llaman los que mucho la quieren, muy contenta y cuidadosamente preparada en su arreglo personal, nos recibe.
¿Cómo estuvo conformada su familia?
Estuvo conformada por mis padres, y tres hermanos: Ademar (Polo, papá de Chumbo), Norberto (Tito) y Zulma Aída.
¿Qué recuerdos tiene de su infancia Olga?
El recuerdo más hermoso que tengo es el de mi padre, que con una hojita de papel y un lápiz, me enseñó las primeras letras. Muy importante en aquellos tiempos, los padres se ocupaban más de los hijos.
En época de la escuela, concurrí a la Nº 8 y fui muy feliz allí. Recuerdo el nombre y apellido de cada una de mis maestras, lo que hoy no sucede cuando preguntamos a los niños,  por quien es la suya.
¿Siguió sus estudios?
Fui al liceo y luego de abandonarlo en segundo año, porque no me gustaba, me fui con Beatriz Albisu a aprender Contabilidad.
Y en realidad no llegué a trabajar, porque papá, no nos hacía faltar nada, entonces no creímos necesario.
¿Cómo fue su adolescencia?
Muy buena, era coqueta, me arreglaba y encima me decían que era muy bien parecida. Aprovechaba y me hacía la ganadora con los chicos, debo confesarlo. (sonríe)
Me casé con treinta años y luego de un tiempo, nos separamos y en la actualidad soy viuda.
¿Tuvo muchas actividades cuando pudo realizarlas?
Me gustaba mucho servir a la comunidad, entonces estuve en muchos lugares, como en la Comisión de la Escuela de Fonoaudiología en calle Artigas y Larrañaga, fuí una de las primeras integrantes, junto al Coronel Rodriguez, Celeste Artúla, Omar Castro y otros.
Estuve mucho tiempo en la Comisión Fomento de la Escuela al Aire Libre, trabajando a full y muy bien.
Acompañé luego mucho tiempo a mi padre en el Rotary Club. Aprendí mucho allí cosechando unos cuantos amigos. Integrando también el costurero rotario fundado por Alicia Indart de Curubeto, esposa del Cónsul Argentino, que  siempre agradecí mucho, que me haya abierto las puertas de su casa, siendo ésta como mi hogar. Que siendo gente de otro nivel de vida me brindara ese tipo de amistad, ¡es increíble!
En este costurero, se reformaba la ropa para los más necesitados y se preparaba los ajuares y yo me especializaba en hacer los baberitos bordados y los animalitos de paño, y todo lo que era manualidades.
Con el tiempo en la casa de la Cultura, realizaba entre otras cosas, costureros en mimbre y trabajé mucho en el tallado de la madera.
Es que cuando uno tiene deseos de superarse, intenta por todos los medios de aprender y hacerlo.
Fui una de las socias fundadora de la Clínica Kenny, tomando el rol de tesorera, por los conocimientos contables que tenía.
Estuve apoyando también en la Comisión del Hogar femenino, siendo allí secretaria, y como conocía a mucha gente, mi rol era presentar a las personas para que se integraran.
Pero mi misión más hermosa, fue cumplir cuarenta años en la Parroquia Santa Cruz como vicentina, ayudando a la genta más necesitada. (Nos muestra una hermosa medalla de plata, obsequio reconocimiento por sus cuarenta años de servicio allí).
Con la ayuda de Caritas, estuvimos mucho tiempo, luego como ya no contábamos con ella,  lo seguimos haciendo con nuestros fondos.
En esos cuarenta años, pasaron por allí, muchos sacerdotes, con muchas ideas pero todas positivas.
Me hace sentir muy bien saber que todo lo que apoyé, fué en forma honoraria y para nuestra comunidad.
¿Cree que hubo muchos cambios en cuanto a la época actual?
Si, hubo muchos cambios en cuanto a la forma de vivir, hoy existen diferentes maneras de ver todo.
Hoy buscan más el placer y la comodidad. La manera de hacer menos en las casas. Incluso, sin ánimo de crítica, actualmente se ven más a los niños junto a los padres en las pizzerías, brindándoles a esos niños otro tipo de comidas, que en mi época no existía.
Teníamos que elaborarla en casa y era mucho más sana. Es por eso seguramente que llegué yo a esta edad, por llevar una alimentación más sana, tal vez.
¿Con qué cosas disfruta?
¡Es que la vida me ha brindado tantas cosas lindas!
Soy muy católica, eso me gustaba mucho antes y me gusta hasta ahora concurrir a misa.
Me gustaba mucho bordar, y todo lo que eran manualidades, pero ya no lo puedo hacer, estoy bastante limitada por algunas nanas que me persiguen.
Pero cocino, hago postres, aunque estoy un poco haragana.
¡Disfruto mucho con el futbol! Soy hincha de Salto, de Chaná y de Nacional de Montevideo.
¿Le gusta la lectura?
¡Sí! ¡Soy adicta a Diario El Pueblo!!
Me gusta y me leo todo con placer. Desde el humor en cuanto abro el diario, hasta los remates, me aprendo donde hay y el precio del ganado, la salud los días jueves y lo que escribe Hugo Lemos, muy interesante, además, me encantaría conocerlo. Estuve tentada de visitarlo en la casa pero se me hace muy dificultoso.
El deporte es algo fabuloso, me aprendo de todos los cuadros con esa información, aunque me gustaría conocer a algunos de los que escriben. Solo a Alberto Rodríguez, lo conozco.
Los días sábados, me encanta. Me gustan las fotos del Faz y la sección de “Dejando Huellas”, pero es muy interesante también, lo que escribe la Sra. Adriana Martínez siempre en La Opinión, conocerla es algo que tengo pendiente. Ojalá algún día se nos dé la oportunidad.
¿Desea enviarles un mensaje a todas las mujeres?
Traten de vivir brindándole amor a sus semejantes, es lo más lindo.
¡Y que siempre busquen su felicidad, por el mejor camino!
¡Un beso grande a todas!

Olga Sagnol Alfieri

Con una vida muy tranquila junto a su sobrino,  rodeada de plantas, y su mascota, vive Olga.

Es muy interesante, verla con sus casi 90 primaveras, desenvolverse dentro de suOlga Sagnol Alfieri hogar, realizando todas las tareas de la casa, con movimientos precisos, alegre, positiva y muy organizada.

A  su familia la conforma: sobrinos, sobrinos nietos, sobrinos bisnietos, con el más pequeño de dos añitos, que son “su mundo” nos dice y una cantidad de amigos que están siempre acompañándola.

Olguita, como le llaman los que mucho la quieren, muy contenta y cuidadosamente preparada en su arreglo personal, nos recibe.

¿Cómo estuvo conformada su familia?

Estuvo conformada por mis padres, y tres hermanos: Ademar (Polo, papá de Chumbo), Norberto (Tito) y Zulma Aída.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia Olga?

El recuerdo más hermoso que tengo es el de mi padre, que con una hojita de papel y un lápiz, me enseñó las primeras letras. Muy importante en aquellos tiempos, los padres se ocupaban más de los hijos.

En época de la escuela, concurrí a la Nº 8 y fui muy feliz allí. Recuerdo el nombre y apellido de cada una de mis maestras, lo que hoy no sucede cuando preguntamos a los niños,  por quien es la suya.

¿Siguió sus estudios?

Fui al liceo y luego de abandonarlo en segundo año, porque no me gustaba, me fui con Beatriz Albisu a aprender Contabilidad.

Y en realidad no llegué a trabajar, porque papá, no nos hacía faltar nada, entonces no creímos necesario.

¿Cómo fue su adolescencia?

Muy buena, era coqueta, me arreglaba y encima me decían que era muy bien parecida. Aprovechaba y me hacía la ganadora con los chicos, debo confesarlo. (sonríe)

Me casé con treinta años y luego de un tiempo, nos separamos y en la actualidad soy viuda.

¿Tuvo muchas actividades cuando pudo realizarlas?

Me gustaba mucho servir a la comunidad, entonces estuve en muchos lugares, como en la Comisión de la Escuela de Fonoaudiología en calle Artigas y Larrañaga, fuí una de las primeras integrantes, junto al Coronel Rodriguez, Celeste Artúla, Omar Castro y otros.

Estuve mucho tiempo en la Comisión Fomento de la Escuela al Aire Libre, trabajando a full y muy bien.

Acompañé luego mucho tiempo a mi padre en el Rotary Club. Aprendí mucho allí cosechando unos cuantos amigos. Integrando también el costurero rotario fundado por Alicia Indart de Curubeto, esposa del Cónsul Argentino, que  siempre agradecí mucho, que me haya abierto las puertas de su casa, siendo ésta como mi hogar. Que siendo gente de otro nivel de vida me brindara ese tipo de amistad, ¡es increíble!

En este costurero, se reformaba la ropa para los más necesitados y se preparaba los ajuares y yo me especializaba en hacer los baberitos bordados y los animalitos de paño, y todo lo que era manualidades.

Con el tiempo en la casa de la Cultura, realizaba entre otras cosas, costureros en mimbre y trabajé mucho en el tallado de la madera.

Es que cuando uno tiene deseos de superarse, intenta por todos los medios de aprender y hacerlo.

Fui una de las socias fundadora de la Clínica Kenny, tomando el rol de tesorera, por los conocimientos contables que tenía.

Estuve apoyando también en la Comisión del Hogar femenino, siendo allí secretaria, y como conocía a mucha gente, mi rol era presentar a las personas para que se integraran.

Pero mi misión más hermosa, fue cumplir cuarenta años en la Parroquia Santa Cruz como vicentina, ayudando a la genta más necesitada. (Nos muestra una hermosa medalla de plata, obsequio reconocimiento por sus cuarenta años de servicio allí).

Con la ayuda de Caritas, estuvimos mucho tiempo, luego como ya no contábamos con ella,  lo seguimos haciendo con nuestros fondos.

En esos cuarenta años, pasaron por allí, muchos sacerdotes, con muchas ideas pero todas positivas.

Me hace sentir muy bien saber que todo lo que apoyé, fué en forma honoraria y para nuestra comunidad.

¿Cree que hubo muchos cambios en cuanto a la época actual?

Si, hubo muchos cambios en cuanto a la forma de vivir, hoy existen diferentes maneras de ver todo.

Hoy buscan más el placer y la comodidad. La manera de hacer menos en las casas. Incluso, sin ánimo de crítica, actualmente se ven más a los niños junto a los padres en las pizzerías, brindándoles a esos niños otro tipo de comidas, que en mi época no existía.

Teníamos que elaborarla en casa y era mucho más sana. Es por eso seguramente que llegué yo a esta edad, por llevar una alimentación más sana, tal vez.

¿Con qué cosas disfruta?

¡Es que la vida me ha brindado tantas cosas lindas!

Soy muy católica, eso me gustaba mucho antes y me gusta hasta ahora concurrir a misa.

Me gustaba mucho bordar, y todo lo que eran manualidades, pero ya no lo puedo hacer, estoy bastante limitada por algunas nanas que me persiguen.

Pero cocino, hago postres, aunque estoy un poco haragana.

¡Disfruto mucho con el futbol! Soy hincha de Salto, de Chaná y de Nacional de Montevideo.

¿Le gusta la lectura?

¡Sí! ¡Soy adicta a Diario El Pueblo!!

Me gusta y me leo todo con placer. Desde el humor en cuanto abro el diario, hasta los remates, me aprendo donde hay y el precio del ganado, la salud los días jueves y lo que escribe Hugo Lemos, muy interesante, además, me encantaría conocerlo. Estuve tentada de visitarlo en la casa pero se me hace muy dificultoso.

El deporte es algo fabuloso, me aprendo de todos los cuadros con esa información, aunque me gustaría conocer a algunos de los que escriben. Solo a Alberto Rodríguez, lo conozco.

Los días sábados, me encanta. Me gustan las fotos del Faz y la sección de “Dejando Huellas”, pero es muy interesante también, lo que escribe la Sra. Adriana Martínez siempre en La Opinión, conocerla es algo que tengo pendiente. Ojalá algún día se nos dé la oportunidad.

¿Desea enviarles un mensaje a todas las mujeres?

Traten de vivir brindándole amor a sus semejantes, es lo más lindo.

¡Y que siempre busquen su felicidad, por el mejor camino!

¡Un beso grande a todas!