“Volverá a morder”

“A pesar de cualquier ayuda, Suárez lo volverá a hacer”, afirmó el doctor Tom Fawcett de la Salford University de Inglaterra, quien no se mostró sorprendido por la nueva mordida del delantero, dado que él mismo había predicho que el salteño iba a repetir dicha conducta, después de morder al serbio Ivanovic en 2013.

La propensión de Luis Suárez a morder a sus oponentes se debe en parte a que tuvo una difícil infancia, afirmó un reconocido psicólogo del deporte a la cadena BBC de Inglaterra.
“Los primeros años de una persona contribuyen a formar su personalidad. Si se atiende a esto, Suárez tuvo una infancia dura (fue el cuarto de siete hermanos en el seno de una familia humilde), en la que tuvo que luchar para salir adelante y ser astuto”, argumentó el doctor Tom Fawcett de la Salford University a la BBC.
Según Fawcett, nadie debería sorprenderse por el último incidente. “Si ocurrió antes, volverá a ocurrir”, afirmó, agregando que “a pesar de cualquier ayuda, lo volverá a hacer. Volverá a morder”. El profesional había pronunciado estas mismas palabras luego de que Suárez mordiera al jugador serbio Branislav Ivanovic en 2013. Fue una predicción.
Fawcett indicó que Suárez necesita más ayuda que solo pasar tiempo en una terapia con gente como él, ya que el problema está muy arraigado en su psique.
“Es su forma de ser”, dijo Fawcett, añadiendo que “no es algo que va a desaparecer de su carácter con algunas sesiones con un psicólogo”.
“A pesar de haber trabajado con el Liverpool de una forma impresionante en su rehabilitación, ha vuelto a recaer y está abierto a que vuelva a ocurrir”, añadió.
Fawcett no dio muchas esperanzas de que el problema se pueda resolver de manera rápida.
“Es el hombre. Me inclinaría a pensar que si dentro de cinco años algo lo saca de sus casillas, reaccionará de la misma manera”, afirmó. Y añadió que el temperamento de Suárez no puede aguantar estos partidos de alto riesgo en los que hay mucho en juego. “Es un jugador con talento, pero muy vulnerable en situaciones intensas, y un Italia-Uruguay es definitivamente una situación extrema”, dijo Fawcett.
UNA OPINIÓN POSITIVA
“Es un desequilibrio momentáneo que puede acontecer con cualquier atleta”, afirmó, por su parte, el brasileño Dante de Rose Junior, un doctor en psicología del deporte especializado en estrés competitivo, para definir la mordida de Suárez al italiano Chiellini. “No lo veo como una situación premeditada”.
A su juicio, varios factores juntos podrían haber desencadenado en la reacción del salteño. Entre ellos citó la obligación que Uruguay tenía de ganar para seguir en el Mundial, todas las esperanzas que el país depositaba en Suárez y el hecho de que acabara de recuperarse de una operación de meniscos que puso en duda su presencia en Brasil.
“Generalmente las personas muy competitivas se exigen mucho a sí mismos: creen que siempre tienen que actuar al límite, y eso los lleva, a veces, a tener actitudes equivocadas”, señaló Rose. “Suárez está en esa situación”.
Un Mundial es un reto profesional y emocional singular para cualquier futbolista, y Suárez está lejos de ser la primera estrella del fútbol envuelta en una polémica de este tipo.
Durante el alargue de la final de la Copa del Mundo de 2006, el genio francés Zinedine Zidane fue expulsado por dar un cabezazo al defensor italiano Marco Materazzi.
Francia perdió finalmente aquel partido, y Zidane pidió disculpas por su actitud, pero explicó que había sido provocado verbalmente por el rival.
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La propensión de Luis Suárez a morder a sus oponentes se debe en parte a que tuvo una difícil infancia, afirmó un reconocido

Un reconocido psicólogo inglés advirtió en 2013 que Suárez volvería a morder a un rival.

Un reconocido psicólogo inglés advirtió en 2013 que Suárez volvería a morder a un rival.

psicólogo del deporte a la cadena BBC de Inglaterra.

“Los primeros años de una persona contribuyen a formar su personalidad. Si se atiende a esto, Suárez tuvo una infancia dura (fue el cuarto de siete hermanos en el seno de una familia humilde), en la que tuvo que luchar para salir adelante y ser astuto”, argumentó el doctor Tom Fawcett de la Salford University a la BBC.

Según Fawcett, nadie debería sorprenderse por el último incidente. “Si ocurrió antes, volverá a ocurrir”, afirmó, agregando que “a pesar de cualquier ayuda, lo volverá a hacer. Volverá a morder”. El profesional había pronunciado estas mismas palabras luego de que Suárez mordiera al jugador serbio Branislav Ivanovic en 2013. Fue una predicción.

Fawcett indicó que Suárez necesita más ayuda que solo pasar tiempo en una terapia con gente como él, ya que el problema está muy arraigado en su psique.

“Es su forma de ser”, dijo Fawcett, añadiendo que “no es algo que va a desaparecer de su carácter con algunas sesiones con un psicólogo”.

“A pesar de haber trabajado con el Liverpool de una forma impresionante en su rehabilitación, ha vuelto a recaer y está abierto a que vuelva a ocurrir”, añadió.

Fawcett no dio muchas esperanzas de que el problema se pueda resolver de manera rápida.

“Es el hombre. Me inclinaría a pensar que si dentro de cinco años algo lo saca de sus casillas, reaccionará de la misma manera”, afirmó. Y añadió que el temperamento de Suárez no puede aguantar estos partidos de alto riesgo en los que hay mucho en juego. “Es un jugador con talento, pero muy vulnerable en situaciones intensas, y un Italia-Uruguay es definitivamente una situación extrema”, dijo Fawcett.

UNA OPINIÓN POSITIVA

“Es un desequilibrio momentáneo que puede acontecer con cualquier atleta”, afirmó, por su parte, el brasileño Dante de Rose Junior, un doctor en psicología del deporte especializado en estrés competitivo, para definir la mordida de Suárez al italiano Chiellini. “No lo veo como una situación premeditada”.

A su juicio, varios factores juntos podrían haber desencadenado en la reacción del salteño. Entre ellos citó la obligación que Uruguay tenía de ganar para seguir en el Mundial, todas las esperanzas que el país depositaba en Suárez y el hecho de que acabara de recuperarse de una operación de meniscos que puso en duda su presencia en Brasil.

“Generalmente las personas muy competitivas se exigen mucho a sí mismos: creen que siempre tienen que actuar al límite, y eso los lleva, a veces, a tener actitudes equivocadas”, señaló Rose. “Suárez está en esa situación”.

Un Mundial es un reto profesional y emocional singular para cualquier futbolista, y Suárez está lejos de ser la primera estrella del fútbol envuelta en una polémica de este tipo.

Durante el alargue de la final de la Copa del Mundo de 2006, el genio francés Zinedine Zidane fue expulsado por dar un cabezazo al defensor italiano Marco Materazzi.

Francia perdió finalmente aquel partido, y Zidane pidió disculpas por su actitud, pero explicó que había sido provocado verbalmente por el rival.

Suárez actuó bajo “una perspectiva individual

El brasileño Antonio Rocha Santos, experto en desarrollo moral de la psicología del deporte, sostuvo que Suárez actuó bajo una “perspectiva individual” para cumplir su deseo de victoria, aún sabiendo que corría el riesgo de otra sanción.

“Cualquier persona que transgrede sabe que corre riesgos: si deseo asaltar un banco, sé que corro riesgos, pero si lo consigo, me hago rico”, comparó.

Rose también especuló con que Suárez pudo haber sido provocado por el defensor italiano como sucedió con Zidane. “En la cancha ocurren un montón de cosas que no conseguimos ver: infelizmente no tenemos una cámara o un micrófono que lo pruebe”, dijo. “Pero aún siendo provocado, por la importancia que tiene para el equipo, tal vez debería saberse comportar mejor”.







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