La historia de los Mundiales

Brasil llegó al Mundial de Chile 1962 como favorito, pero en su tercer partido de la primera fase, ante España, estuvo cerca de sufrir una derrota que podría haber hecho naufragar el sueño de la conquista del bicampeonato. Brasil perdía 0-1 y Nilton Santos cometió un penal, pero el árbitro cobró tiro libre, para alivio de los norteños, quienes después darían vuelta el partido.

“Yo casi nunca cometía penales”, recordó Nilton Santos, uno de los astros de ese legendario equipo de Brasil. “Pero ese día, cuando España ganaba por 1-0, tuve que frenar un contragolpe de ellos con un penal. De inmediato, di un paso adelante y levanté los brazos. El juez estaba lejos y pitó tiro libre. Si España hubiese marcado el segundo gol, nosotros habríamos sido derrotados. El título lo empezamos a ganar allí”, afirmó el exjugador fallecido en noviembre de 2013.
Quizá si sobre el campo hubiera estado el gran jugador de la época, Alfredo di Stéfano, las cosas habrían sido diferentes. Pero el delantero argentino, ya nacionalizado español por ese entonces, estaba lesionado, y su gran oportunidad de jugar un Mundial se esfumó como el penal convertido en simple tiro libre por el árbitro.
A Di Stefano, a quien todos ubican junto a Maradona, Pelé, Beckenbauer y Cruyff como uno de los cinco futbolistas más grandes de la historia, le queda al menos el consuelo de haber compartido el momento con sus compañeros, pese a que no pudo jugar ni siquiera un minuto.
“Yo estuve en un Mundial”, asegura el presidente de honor del Real Madrid, a sus 87 años. “Yo integré el plantel de 22 jugadores de la selección de España. No pude jugar por una lesión de columna, pero entrenaba con los compañeros. Si yo no hubiese hecho el gol ante Gales cuando jugamos de visitante, España no se clasificaba. El Mundial empieza antes, y yo estaba ahí. Si a otro jugador le pasaba lo mismo, hubiese sido igual. Yo fui parte de la selección española, pero tuve una lesión de espalda y no pude contribuir”.
El hecho es que España no convirtió el tiro libre ante Brasil, y a partir de ese momento quedó abierto el camino para el “show” de Garrincha, que le regaló a Amarildo dos pases primorosos que resultaron en los goles de la victoria por 2-1 ante los españoles e inició la trayectoria que convertiría a Chile 1962 en “el Mundial de Garrincha”.
UN JUGADOR DIFERENTE
“Garrincha lo hizo todo. Era fantástico, diferente de todos. Normalmente, los delanteros tratan de eludir a los marcadores, de desviarse de ellos. Garrincha, no: le divertía enfrentarlos y dejarlos en ridículo. Jugaba siempre como si estuviera en su pueblo natal, en Pau Grande”, recordó Nilton Santos, quien fue el mejor amigo del legendario puntero hasta su muerte, en 1983.
En ese Mundial, Nilton Santos trató de sacar provecho de esa característica de Garrincha: “Antes de cada partido, yo le decía que un defensor del equipo adversario había afirmado que lograría frenarlo. Él se ponía furioso: ‘¿Quién es?’ Me preguntaba. Yo le decía: ‘No sé identificarlo, por las dudas, trata de pasar por todos’. Y él lo hacía”.
Como integrante de mayor edad del veterano equipo que presentó Brasil en Chile, Nilton Santos jugó un papel importante como “psicólogo” durante el Mundial, especialmente después que Pelé se lesionara en el segundo partido de la etapa inicial, ante Checoslovaquia, y debiera ser reemplazado durante el resto del torneo por el delantero Amarildo.
Consciente de la responsabilidad que pesaba sobre los hombros de su compañero del Botafogo, Nilton Santos trató de tranquilizar a Amarildo y se autonombró como “vigilante” del temperamental delantero, para evitar incidentes de violencia que pudieran perjudicar al equipo.
“Le dije que nadie esperaba que hiciera lo mismo que Pelé, y que él debería solamente jugar como hacía en el Botafogo, y traté de vigilarlo de cerca”.
CASI NO VA AL MUNDIAL
Nilton Santos tenía 37 años en el Mundial de Chile, y los dirigentes y la comisión técnica de la selección nacional debieron luchar mucho para convencerlo de que disputase el torneo. “La prensa no apoyaba mi convocatoria, creían que yo ya era demasiado viejo, y yo tampoco quería ir. Creía que ya había alcanzado todo lo que podría aspirar un futbolista después del título en el Mundial de Suecia”, admitió.
Pero para Nilton Santos la conquista del título en Chile fue la coronación de su carrera, que terminaría dos años más tarde, en 1964.
“Hubo en Brasil grandes jugadores, como Leónidas y Zizinho, que nunca lograron un título mundial. Yo conquisté todo: disputé 34 finales en 17 años, y gané todas”, afirmó, en un tono entre feliz y nostálgico el exjugador, que en 1998 fue incluido en el “equipo del siglo XX” como el mejor lateral izquierdo de la historia.
“Yo casi nunca cometía penales”, recordó Nilton Santos, uno de los astros de ese legendario equipo de Brasil. “Pero ese día, cuando España ganaba por 1-0, tuve que frenar un contragolpe de ellos con un penal. De inmediato, di un paso adelante y levanté los brazos. El juez estaba lejos y pitó tiro libre. Si España hubiese marcado el segundo gol, nosotros habríamos sido derrotados. El título lo empezamos a ganar allí”, afirmó el exjugador fallecido en noviembre de 2013.
Quizá si sobre el campo hubiera estado el gran jugador de la época, Alfredo di Stéfano, las cosas habrían sido diferentes. Pero el delantero argentino, ya nacionalizado español por ese entonces, estaba lesionado, y su gran oportunidad de jugar un Mundial se esfumó como el penal convertido en simple tiro libre por el árbitro.
A Di Stefano, a quien todos ubican junto a Maradona, Pelé, Beckenbauer y Cruyff como uno de los cinco futbolistas más grandes de la historia, le queda al menos el consuelo de haber compartido el momento con sus compañeros, pese a que no pudo jugar ni siquiera un minuto.
“Yo estuve en un Mundial”, asegura el presidente de honor del Real Madrid, a sus 87 años. “Yo integré el plantel de 22 jugadores de la selección de España. No pude jugar por una lesión de columna, pero entrenaba con los compañeros. Si yo no hubiese hecho el gol ante Gales cuando jugamos de visitante, España no se clasificaba. El Mundial empieza antes, y yo estaba ahí. Si a otro jugador le pasaba lo mismo, hubiese sido igual. Yo fui parte de la selección española, pero tuve una lesión de espalda y no pude contribuir”.
El hecho es que España no convirtió el tiro libre ante Brasil, y a partir de ese momento quedó abierto el camino para el “show” de Garrincha, que le regaló a Amarildo dos pases primorosos que resultaron en los goles de la victoria por 2-1 ante los españoles e inició la trayectoria que convertiría a Chile 1962 en “el Mundial de Garrincha”.
UN JUGADOR DIFERENTE
“Garrincha lo hizo todo. Era fantástico, diferente de todos. Normalmente, los delanteros tratan de eludir a los marcadores, de desviarse de ellos. Garrincha, no: le divertía enfrentarlos y dejarlos en ridículo. Jugaba siempre como si estuviera en su pueblo natal, en Pau Grande”, recordó Nilton Santos, quien fue el mejor amigo del legendario puntero hasta su muerte, en 1983.
En ese Mundial, Nilton Santos trató de sacar provecho de esa característica de Garrincha: “Antes de cada partido, yo le decía que un defensor del equipo adversario había afirmado que lograría frenarlo. Él se ponía furioso: ‘¿Quién es?’ Me preguntaba. Yo le decía: ‘No sé identificarlo, por las dudas, trata de pasar por todos’. Y él lo hacía”.
Como integrante de mayor edad del veterano equipo que presentó Brasil en Chile, Nilton Santos jugó un papel importante como “psicólogo” durante el Mundial, especialmente después que Pelé se lesionara en el segundo partido de la etapa inicial, ante Checoslovaquia, y debiera ser reemplazado durante el resto del torneo por el delantero Amarildo.
Consciente de la responsabilidad que pesaba sobre los hombros de su compañero del Botafogo, Nilton Santos trató de tranquilizar a Amarildo y se autonombró como “vigilante” del temperamental delantero, para evitar incidentes de violencia que pudieran perjudicar al equipo.
“Le dije que nadie esperaba que hiciera lo mismo que Pelé, y que él debería solamente jugar como hacía en el Botafogo, y traté de vigilarlo de cerca”.
CASI NO VA AL MUNDIAL
Nilton Santos tenía 37 años en el Mundial de Chile, y los dirigentes y la comisión técnica de la selección nacional debieron luchar mucho para convencerlo de que disputase el torneo. “La prensa no apoyaba mi convocatoria, creían que yo ya era demasiado viejo, y yo tampoco quería ir. Creía que ya había alcanzado todo lo que podría aspirar un futbolista después del título en el Mundial de Suecia”, admitió.
Pero para Nilton Santos la conquista del título en Chile fue la coronación de su carrera, que terminaría dos años más tarde, en 1964.
“Hubo en Brasil grandes jugadores, como Leónidas y Zizinho, que nunca lograron un título mundial. Yo conquisté todo: disputé 34 finales en 17 años, y gané todas”, afirmó, en un tono entre feliz y nostálgico el exjugador, que en 1998 fue incluido en el “equipo del siglo XX” como el mejor lateral izquierdo de la historia.






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