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Nilder Norberto Albernáz. “No sabía cantar, pero tenía buena voz”

En nuestro Salto, así como en gran parte del país y también de la República Argentina, reconocemos su gran maestría. Si hablamos de la confianza, la seguridad con que se manejaba arriba de un escenario cantando y animando “Tito Ferrer”, todo el disfrute para el alma, del que lo iba a ver.
El interactuar con el público, que en aquella época se usaba en contadas ocasiones, lo hacia él en cada actuación que brindaba.
Oriundo de Mataojo, llega muy pequeño con su familia a las inmediaciones de la ciudad de Salto.
Concretamente a Barrio Artigas, donde por razones de cupos, no pudo realizar su primaria y la concreta en la localidad de Tropezón, donde comienzan sus primeros trabajos dirigidos por su jefe Gilberto Porcaro en chapa y pintura, a los que dedicó toda su vida.
Asumió diferentes etapas de la misma, compartiendo escenarios con grandes del espectáculos y rescata de allí, además de su extensa trayectoria, infinitas satisfacciones e imborrables recuerdos, que hoy nos lo cuenta con mucho placer, ya que aun siguen vigentes sus actuaciones, ahora en tango y en forma más esporádica:
“Siempre me gustó cantar. Pero creo firmemente que lo mío se trató de un accidente.
Llaman a concurso para cantante de una orquesta que se llamaba Ases Cariocas, con una impresionante trayectoria y me presento.
Quedo seleccionado ¡y comenzaron a pasar un trabajo conmigo!, porque cuando no me adelantaba, me atrasaba cantando. Tenía buena voz y buena “pinta”, pero no sabía cantar. Como me tuvieron paciencia, estuvimos durante veinte años, con la orquesta en Salto Uruguay.
Realizábamos en carnaval, el espectáculo a las 17 hs, con dos o tres mil personas. En esa época era toda una diversión, ya que ni siquiera había televisión y terminaba a las 22. A esa hora, nos daba perfectamente el tiempo de organizarnos para tocar en un baile, que podía ser en Universitario, Ferro Carril o Nacional.
Ases cariocas mantuvo el grupo hasta pasados los años ‘70, ya que fallece el director de la orquesta en un accidente.
Estaba acostumbrado junto a Ases Cariocas y pasé muchos años allí, haciendo marchas brasileras y boleros, luego todo cambió y comenzó la cumbia a ser furor. Pero siempre aposté al popurrí, de música bien variada, porque en un baile siempre hay de todo, por lo general se fracasa porque se toca y canta lo que al cantante le gusta y yo cantaba lo que la gente quería.
Con el tiempo surge mi participación en la Orquesta Panamericana, donde estuve luego muchos años con mi amigo Carlitos Rognoni también como cantante, haciendo yo lo tropical y él la nueva ola. Ya que en aquella época estaba de moda Palito Ortega y también se escuchaba mucho a Los Iracundos.
¿Cuándo es que se da a conocer como cantante de cumbias?
Luego de los años ´80, me convocan para unirme a una banda, que eran todos jóvenes, donde se encontraba entre ellos, Daniel Gelóz, desempeñándose en el órgano y el grupo se llamaba Horizonte.
Fue marchando todo sobre ruedas, tal es así que en el año ´87 grabamos en Montevideo. Fueron cambiando sus integrantes y en el año ´90, llegamos a la Argentina, compartiendo escenarios con grandes del espectáculo entre ellos, Raffaella Carrá, Palito Ortega, haciendo hasta cuatro toques por noche. ¡Era una locura!
La orquesta evolucionó de tal forma que Salto nos quedó chico.
Ya para esa época yo no cantaba en forma asidua, había comenzado a incorporar cantantes que me reemplazaban como Juancito Vietro, el Polo Ayala, “Papino” Cioca, entre otros, que se iniciaron conmigo. Éramos seis los integrantes y en épocas de carnaval, integrábamos a unos seis más.
También tuve el placer de compartir escenario con el “perro” Méndez, un grande y fue pasando el tiempo y comencé a cansarme un poco.
Además la cumbia se caracteriza por tener muchos instrumentos de percusión, que los fui dejando de obtener y termina disolviéndose la banda. Pero fueron muchos años de Horizonte.
¿Cómo ve la nostalgia de ayer y la de hoy?
La gente se divierte distinto, va cambiando y va avanzando en conocimientos, con la ayuda de la tecnología, que por supuesto es bien importante, con equipos muy eficaces para esta época.
Yo estoy haciendo por ejemplo otro tipo de nostalgia. Estamos trabajando en un proyecto juntos con Silvio Previale para un futuro no muy lejano y nuestro trabajo lo podrán ver muy pronto los uruguayos. Actualmente quien desee escucharme, puede entrar a la página: “tito Ferrer a mi manera”, que fue uno de los temas que grabé, haciendo tango y allí encontrarán un bosquejo donde se recopila lo que estoy haciendo.
Recordar todos esos años en una nostalgia de hoy, ¿Qué le han dejado?
Satisfacción de haber conocido tanta gente, emoción de ir haciendo tantos amigos y el agradecimiento a mi familia, que siempre me ha bancado en todo.
Porque nostalgia es el recuerdo de cada persona en su juventud y lo que se estilaba hacer en su época de muchacho.
¿Tiene alguna anécdota interesante para compartir?
Son tantas, de las buenas y de las otras, que sería muy lindo poder compartir muchas de ellas, solo que a veces el tiempo es tirano y se nos hace un poco difícil. ¡Pero sí, tengo muchísimas!
¿Dónde va a bailar este 24 de Agosto?
Llegué a una etapa de mi vida donde me encuentro más tranquilo y la verdad, donde me gustaría instalarme en las afueras de la ciudad, para disfrutar de la tranquilidad del monte y la compañía de mis hijos y mis nietos.
Deseo enviar un agradecimiento a toda esa gente, generaciones que nos han seguido por tantos años y nos recuerdan con tanto cariño, ¡Un abrazo!