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Hilda da Cunha Barros y Ender Beltramelli, cumplieron 51 años de casados

El 19 de Marzo de 2015, Hilda y Ender, cumplieron el sueño de de dos seres enamorados. Consiguiendo que el amor, la confianza y el respeto entre ambos, perdure por más de 50 años.
Se conocieron, cuando aún eran niños. Transitando toda la primaria juntos y despertando a su juventud, con un afecto entre ambos.
Hoy, se sienten felices de haber construido una maravillosa familia. Ender e Hilda [1]
Unida, sencilla, pero sobre todo, colmada de amor. La vida les regaló cuatro hijos. Mónica, Maria Cristina, Sergio y
Javier, que a su véz, junto a sus respectivos esposos: Antonio, Fernando, Marita y Fátima, les regalaron ocho nietos. Los cuales hoy, son su disfrute: Daniel, Natalia, Daiana, Ignacio, Santiago, Mauricio y los mellizos: Mateo y Nicolás, además de los frutos más deseados que han cosechado en todo el camino recorrido.
Comienza muy animada Hilda su relato desde los comienzos de ésta unión:
“Nos conocimos desde siempre, fuimos a la misma primaria, juntos.
Luego fue pasando el tiempo, nos hicimos más grandes y comenzamos a concurrir a los bailes.
Recuerdo que yo bailaba con todos los que me invitaban, pero después el me decía que mientras yo bailaba, el estaba atento a mí. Muchas veces, cuando él me invitaba a bailar, no quería, entonces ahora me dice, ¡“cuánto tiempo perdimos”!
-Ender: a mi si Hilda siempre me gustó. Es más, fue la única mujer que verdaderamente amé en mi vida.
La única novia que tuve, a la que respeté y cuidé, porque la quise y quiero mucho. Fue mi único amor y lo sigue siendo.
¿Cómo comienza el noviazgo?
-Hilda: fue en un baile, pero él nunca me habló. Bailábamos y nos sentábamos y pasado el tiempo, me consideré la novia.
-Ender: Comencé a llegar a su casa y como era conocido, todos los días pasaba algo cuando le iba a pedir su mano al padre, y así pasaron dos años. (Sonríe).
Hasta que le propuse casarnos, entonces recién ahí le hablé al padre del acontecimiento que planeábamos. Me dijo que si, sin problemas.
Recuerdo que en el casamiento, me dijo: “lo único que voy a pedirte, es que me la cuides mucho”.
“Tenga la plena seguridad, de que no lo voy a defraudar. La voy a amar y a respetar”, le dije. Y así fue.
Comenzamos a trabajar como agricultores, en una cuadra que mi padre me facilitó para plantarla, con muchas dificultades, pero con el apoyo incondicional de Hilda.
Llegaron los hijos, crecieron, comenzaron a trabajar y a incrementar la producción. Compramos un FORD A modelo ´29, luego pasamos a una camioneta FORD, y así seguimos superándonos.
¿Existe una receta para que el transcurso de los años, no borre el amor?
-Hilda: solo hay que entenderse y soportarse.
En algunos momentos cruzamos algunas palabras. Los dos queremos tener razón, pero nos damos vuelta, dejamos pasar un rato y cuando volvemos a hablar, está todo bien de nuevo.
La tolerancia tiene que estar por encima de todo.
-Ender: existió siempre un carácter muy especial entre nosotros, porque jamás, nos levantamos la voz, o nos hablamos de manera agresiva. Fue siempre con cariño.
A veces escucho en algunos matrimonios, palabras de arrepentimiento, por haberse casado. Yo tengo el orgullo de decir que nunca se me cruzó por la cabeza, el haberme arrepentido.
A los dos años llega nuestra primera niña que es Mónica, luego los otros tres y cuando llegan los nietos, completan nuestra felicidad. ¡Ahora solo estamos a la espera de los bisnietos! (sonríen).
¿Cuál es la experiencia que les dejó estos años juntos?
-Ender: Compartimos todo. Lo malo y lo bueno.
Como sugerencia para quien hoy contrae matrimonio, para llevarse bien, hay que saber tolerarse, no ser rencoroso y sentir sobre todo, mucho amor y respeto.
-Hilda: Confiamos siempre el uno en el otro. Ender fue el hombre más fiel que conocí. Y yo también fui una persona fiel, en todo sentido.
Nos casamos sin tener nada dentro del hogar y logramos progresar, gracias a su papá que nos apoyó mucho al principio.
Ahora nos damos cuenta, que había mucho amor entre nosotros para llevar adelante ese desafío.
¿Cuál es la diferencia que ven en cuanto a la sociedad de antes, a la actual?
-Hilda: Había un gran respeto en todo. No había promesas, porque era con tal seriedad que se afrontaban las cosas a llevar a cabo, que se sabía que se iban a cumplir.
-Ender: voy a resumir una anécdota que nos paso: siempre nos gustó andar tomados de la mano.
Hilda una véz estuvo internada, mientras ella estaba acostada, yo le sostenía su mano en la mía y la enfermera que la estaba atendiendo, estaba muy asombrada. Y terminó diciéndonos “ya no se suelen ver estas cosas, este trato de ustedes con tanto cariño”.
¿Les gusta viajar?
-Hilda: Vamos a Montevideo a ver nuestra hija y nietos. Me gustaría viajar más, con pena muchas veces de no poder acompañar a nuestros hermanos Marta y José, que lo hacen muy seguido. Nos da un poco de miedo viajar lejos.
¿Con que disfrutan?
-Hilda: de que nos llevamos muy bien como pareja y la llegada de los nietos, fue la mayor felicidad que nos brindó la vida.
-Ender: a los hijos, siempre lo tenemos en la mira para alinearlos. Pero a los nietos, le toleramos todo.
Solemos decir: “no pasa nada mijito”, y los seguimos mal enseñando, cosa que no hicimos con los hijos.
¿Cuáles son sus planes?
-Ender: quisiera tener salud, para vivir muchos años más al lado de Hilda. Decirles a los más jóvenes, que no le tengan miedo al casamiento. Con mucho amor y tolerancia, todo va saliendo.
-Hilda: Agradezco, esta maravillosa vida que pasamos juntos, mucho más ahora con la edad que tenemos.
…el amor entre nosotros, aún perdura”.