“Devolverle a la comunidad, todo lo que me ha brindado, es mi objetivo de vida”

Elizabeth Widmaier. Coordinadora de la Colectividad Alemana. Relaciones Públicas y Protocolo en la Unión  Inmigrantes de Salto.

Elizabeth es una mujer feliz viviendo en Salto.
Carismática, solidaria y por sobre todo, muy alegre. Se siente orgullosa de sus raíces con sangre Alemana. Dedicando parte de su tiempo, para hacer conocer sus orígenes.
De ella conocemos además que le gusta atender su hogar, pasar mucho tiempo con su familia y también atender la parte social de su vida.
La acompaña en todo su esposo Willi, que también es descendiente de alemanes y sus dos hijas: Claudia y Cárolin, de nacionalidad alemana.
Nos recibe gustosa y una charla muy amena entre nosotras, de esta forma se desarrolló:
“Nací en la ciudad de Paysandú, a los veintiún años me casé y me fui a vivir a Alemania con mi esposo Willi que es salteño y en el año ´94, retornamos a Uruguay, pero con una familia.
Y desde hace veintidós años, decidimos radicarnos en Salto.
¿Cómo te recibe la ciudad?
A Salto la amé desde mi adolescencia. Vine a Salto y me gustó todo de ella, sin  saber que algún día iba a ser mi hogar.
Estoy muy feliz, sintiéndome una salteña más.
Incluso mis padres cuando se casan, pasan su luna de miel en El Hotel Salto y mi madre siempre dice: “en tus orígenes, ya eras salteña”, (sonríe).
Amo su gente, su forma de ser, es muy especial y muy cálida.
Y una de las cosas que aprendí en el extranjero, es que tu vecino es tu primera familia, siendo muy importantes.
Es así, que la vida me fue enseñando que un “por favor”, “un gracias”, “un disculpe”, te abre todas las puertas.
También me lo han enseñado en mi casa y hoy se lo transmito a mis hijas.
¿Cuál es tu actividad?
En sí, en Salto soy conocida por la movida cultural. Comencé siendo la primera Presidenta de la Unión Inmigrantes de Salto, hace ya dieciséis años.
Por ser descendiente de alemanes,  siempre me interesó esta parte de la cultura.
En mi niñez, tuve una experiencia que me marcó, hasta mi personalidad. Nuestra lengua madre era el alemán y cuando ingreso a primer año, comencé a hablar un español muy malo, atravesado.
Mezclado, mitad alemán y mitad español, generando una cierta burla entre los compañeros y lo peor que me podía pasar era que un niño se riera de mi forma de hablar.
Con estas nuevas políticas de integración me parece genial que se trate estos temas. Pero con el tiempo fui evolucionando y me di cuenta que lo que yo poseía, era un plus cultural.
Mientras  otros tenían que pagar para aprender esta lengua, yo la traía de cuna y era una gran herramienta, muy importante para aprovechar.
¿Cómo está relacionada tu actividad a nuestra sociedad?

Comencé como Presidenta y fui pasando por todos los roles como Vice, secretaria etc. Y actualmente ocupo el cargo de Relaciones Públicas por unanimidad, porque aparentemente “me queda” y ya veo que es inamovible. (sonríe)
Hace cinco años que estoy en la parte de prensa- protocolo y además desde hace veinte, en la coordinación de la Colectividad Alemana en Salto.
Me corresponde atender las vinculaciones, como la llegada del Consulado Alemán a Salto y a toda su comunidad por documentación, entre otras cosas.
Amo lo que hago, le pongo tanta pasión y energía a todo, que no puedo parar.
Creo que es una oportunidad de mostrar a la gente lo que hacemos. Por eso me encanta esta movida cultural y el hecho de trabajar con jóvenes, porque les abre la cabeza.
Además, siento que es una manera de devolver a la gente todo lo que me han brindado con su apoyo en ayudar a formarme como ser humano.
Ese es mi objetivo de vida. Debo agregar que todo este trabajo es en forma honoraria, por convicción y valores, que uno trae incorporado.
¿Apoya la familia estas actividades?
Debo decir que les he restado mucho tiempo a ellos, pero por suerte siempre me han acompañado.
Además porque siempre me han tocado cargos que tengo que representar para un grupo, como que la familia, queda en segundo plano.
¿Con qué disfrutas tu tiempo como mujer?
Me gusta hacer todo en general.
Pero como hobby me gusta escuchar la música clásica. Leer libros en alemán por sus expresiones que me vinculan mucho con mis abuelos y tiene mucho contenido para mí.
Me gustan las novelas y he tratado de cultivarme en el idioma.
Las cosas lindas, prolijas, dedicarles tiempo a los adultos mayores y apoyar a los jóvenes.
Me gusta mi vida. He cumplido todos mis sueños y puedo decir que soy feliz y muy agradecida por todo.
Soy Evangélica –Luterana y a raíz de mi fe, mi vocación de servicio, estuvo siempre muy desarrollada.
¿Envías un mensaje a la mujer en su día?
Las mujeres uruguayas estamos en proceso de transición.
Yo me siento rehén de una cultura, en donde la mujer estaba en la casa. Donde ahora la mujer es totalmente independiente y tiene su propia personalidad.
No queremos dejar de lado las tareas del hogar, pero tampoco, queremos perder de vista nuestra capacitación profesional.
Invito a las mujeres a que la sigamos peleando y tratemos de mantener el equilibrio por ese afecto, por nuestros hijos.
No dejemos de ser profesionales, pero tampoco dejemos de ser madres, esposas y amas de casa.
Yo tuve la suerte de tener una mamá en casa esperándome con un beso y fue lo mejor que me pudo pasar.
Hoy me gustaría dar más besos y ya no tengo a esas personas.
Así que el mensaje a las mujeres, a las que son mamás, que le enseñen a su familia y a sus hijos, que un mimito, siempre viene bien. A toda hora.
¡Feliz día, este 8 de marzo a todas!







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