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“Las mujeres tenemos que luchar siempre, sin bajar los brazos”

Zully Godoy Ramos. Vendedora independiente de diario EL PUEBLO y ex Agente Comunitaria.

Zully, junto a su familia está muy relacionada a la familia de Diario EL PUEBLO.
Desde hace mucho tiempo su medio de vida es la venta de diario El Pueblo en distintos puntos de nuestra ciudad los días domingos
Su vida es muy ocupada, dedicándola a su familia, con hijos casados y otros que están por cumplir sus sueños de estudiar para poder recibirse.
Es una de las constantes mujeres que en su quehacer, enorgullece a Salto con su tarea.
¿Cómo es un día de Zully?
De lo más tranquilo. Pero si hablamos de un día domingo hay más trabajo.
Me levanto a las 5.30 si tengo que vender los diarios en AV. Barbieri y Viera. Vuelvo a casa a las 15 y 30 y si estoy en la puerta de TA-TA, un poquito más tarde, porque el movimiento comienza más tarde allí.
Domingo por medio nos turnamos con mi hijo
El trabajo de la Avda. Barbieri, es mucho más, por el hecho de pasar de un lado al otro de la calle y en TA-TA, simplemente estoy parada y la gente lo levanta.
Por suerte ya hace un tiempo prolongado que trabajo de esta forma y la gente me conoce.
Por lo general, nos espera mi hijo más pequeño con el almuerzo, porque llegamos muy cansados, pero almorzamos todos en familia.
¿Cómo está compuesta la misma?
Por mi esposo Juan José que también es vendedor indepeniente de EL PUEBLO , mis hijos:  Juan Alejandro, que trabaja de taximetrista y Claudio Manuel, quien me suplanta en las ventas del diario,  mi niña Melody Fabiana, que tiene veintidós años y Angelo Mateo el más pequeño, que estudia.
Tengo cuatro nietos en total: Paula de 10 años, que le doy todo mi tiempo. Y todos los días que puede, se queda en casa y pasamos mucho tiempo juntas.
Un nieto que tiene 3 años, una nieta con 4, que  comienza este año el jardín y prácticamente va todos los días a casa. Ellos son hijos de mis hijos y mi hija me regaló una niña como nieta, que tiene actualmente un año.
¿Qué la llevó a vender los diarios?
Me llevó el estar desocupada.
Justamente coincidió de que mi hijo Claudio se fue un tiempito a Montevideo y dejó ese lugar libre.
Al principio uno se siente como que no sabe muy bien si va a funcionar vendiendo, pero ahora ya van diez años que realizo esa tarea.
La  de mi esposo, comenzó antes aún. Tuvieron una charla con Julio de Brum y comenzaron hace veinte años la venta en la calle. Casi podríamos decir que mi esposo es pionero en este sistema de venta. A mí me gusta mucho lo que hago.
El relacionamiento con la gente, me deja con una enorme satisfacción.
De vernos tan seguido, llegamos a conformar un vínculo con la gente. Personas que nunca vi y cuando comienzo a tratarlos, ya en la próxima vez que nos vemos, preguntamos por la familia.
Gente que concurre todos los domingos y cuando falta uno, ya los extraño y pienso; ¿qué le habrá pasado que no vino?
Lo mismo me pasó cuando realicé un curso de más de un año como Promotora de Salud para Agente Comunitaria, ya que necesitaba hacer algo, porque había entrado en crisis, por problemas económicos.
Aunque fuera en forma honoraria para ocupar mi tiempo, dejando de pensar en que estábamos muy mal económicamente.
Salíamos con mis chiquitos a hacer las visitas a distintos domicilios. Concientizando a las mujeres embarazadas a realizar su control, de llevar los niños al mismo,  entre otras cosas y allí pude ver que me encontraba con situaciones peores que la mía. Era increíble. Eso me enseñó mucho, dejándome una gran experiencia.
Incluso, tuve la oportunidad de dictar unas clases en escuelas, sobre prevención de enfermedades, cómo tenía que proceder en cuanto a la higiene bucal, entre otras.
Eran charlas muy lindas combinadas con las directoras y las maestras que necesitaban tocar un tema en especial, siempre referido a la salud.
Hoy veo que lo hacen las estudiantes de enfermería.
Es muy lindo, porque este tipo de cosas nos llevan a integrar un círculo con las demás personas y manteniendo un contacto fluido y muy agradable.
¿Cómo disfruta su tiempo de mujer?
Me gusta mucho leer.
Me gusta la lectura con novelas y temas que no me estresen tanto. Siempre pienso que a estas alturas de mi vida, tengo que cuidarme y dejar un poco las preocupaciones. La lectura me ayuda mucho a no pensar en ellas,  me distraigo.
Me gusta salir a caminar, antes que surgiera la Leishmaniasis, solía salir con mis dos perros, pero lo tuve que abandonar.
También  salir en bicicleta, es algo que me encanta, lo disfruto mucho siempre que puedo hacerlo.
Me gusta mucho tejer o hacer crochet, pero lo hago como un hobby, solamente para los familiares.
Pienso en todos y siempre estoy haciéndoles alguna prenda.
La verdad estoy siempre ocupada, porque al encargarme de la casa, el diario, mis costuras y mis manualidades, completo el tiempo, entreteniéndome.
¿Le queda un sueño por cumplir?
Verlos a mis hijos que estudian, realizados.
Ver a mis nietos crecer y desenvolverse solos. A Paula, que camine en la vida sin tener tropiezos, con un buen futuro.
¿Desea enviarles un mensaje a las mujeres en su día?
Que siempre hay que seguir luchando adelante, sin bajar los brazos. También cuando aparece una enfermedad, yo padezco de Lupus y sin embargo, la sigo peleando, tratando de seguir adelante.
Pensando y viendo en positivo. Muchas veces aparecen los problemas, pero tenemos que pensar que siempre hay alguien por quien luchar.
¡Les envío un afectuoso saludo a todas las mujeres en su día!