René Pilar Coelho. Integrante de la familia de SOL y del Centro Evangelístico de Salto

«¡Cuántas personas querrían vivir lo que yo vivo en SOL!»

Pilar, como lo dice su nombre, es una persona importante entre sus compañeros en la Residencia de SOL.
La vida además, le regaló un hijo, una nuera que adora y dos nietos que ella ama.
Es muy sociable, está muy cómoda en SOL y agradeciendo a la vida por todo lo que le brindó.
La encontramos, en una reunión muy amena, entre residentes y funcionarios. Entretenidos con diferentes actividades de un taller. René OIlar Coelho
Para nosotros, un placer a primera vista.
Incluso conocimos por medio de la Licenciada en Psicología Fabiana Panizza, encargada de estos talleres junto a los adultos mayores en SOL, cómo se sienten y por qué el placer de vivir allí.
Además de todas las comodidades existentes en el lugar, se entretienen mucho, con actividades como Arte terapia a través de la música con relajación, movimientos suaves y rehabilitación cognitiva, con juegos recreativos y pintura.
Para el Día del Abuelo, los mismos adultos realizaron pintura, a unos individuales para regalar ese día.
Está muy contenta Pilar, por encontrarse entre ellos en tal confortable residencia y así comenzaba contándonos, sobre su llegada a SOL:
«Yo vivía en una casa, aunque rodeada de flores y muy cómoda, que se había vuelto muy grande para mí.
Quise encontrar algo más pequeño, como una vivienda, pero al ver que no lo conseguía, conversé con mi hijo y necesitaba solucionar mi problema».
¿De dónde proviene?
Del departamento de Rivera, pero estuve mucho viviendo en la frontera con mi esposo. Teníamos allí negocio, luego mi hijo necesitó estudiar en el liceo.
Y como mi esposo tenía conocidos, nos facilitaron la venida para Salto y nos instalamos con un negocio en Sarandí y Andrés Latorre.
Luego se dedicó a la compra-venta de autos, adquiriéndolos, arreglándolos y luego vendiéndolos. También con casas realizó lo mismo. Tuvo treinta y cinco años de comercio. Y yo me ocupaba de la casa.
¿Cómo llega a SOL?
Quería sentirme bien y quererme más, sentirme cómoda.
Mi hijo no quería que yo dejara mi casa, pero de no venir tenía que irme con ellos y yo deseaba la independencia mía y que ellos tuvieron la de ellos.
Porque mi hijo se ama con su esposa y están acostumbrados a estar solitos los dos, ya que tengo dos nietos y no viven con ellos.
Fui a cuatro lugares, recorriendo para ver cuál me gustaba más.
Le pedí a mi hijo que me trajera a SOL para averiguar cómo era, ¡y me encantó!
Enseguida decidí venirme.
Aunque yo ya traía una relación de años con la Institución, porque era socia con anterioridad.
¿Cómo reacciona su hijo cuando se quiso quedar en SOL?
No estaba muy convencido, pero le dije: «Déjame hijo, soy yo que quiero venir, tú no me impones nada. Y es la última aventura que me queda por hacer».
Y vivo una vida de rico aquí. Me dan todo lo que necesito y me siento muy cuidada. Las chicas están las veinticuatro horas a disposición, vigilándonos a todos.
¡Cuántas personas quisieran vivir lo que yo estoy viviendo!
¿Cómo era su vida antes de llegar a SOL?
Llevaba adelante de actividades como trabajar en Radio Cultural, brindando informes de lectura de la Iglesia, ya que soy Integrante de la Iglesia Centro Evangelístico, ubicada frente a Parque Harriague.
Además, visitaba enfermos, los cuidaba y en verano, cocinaba y les llevaba a los enfermos cosas muy ricas.
Me gusta mucho amar al prójimo, a los animales, incluso a las plantas, porque son seres vivos.
La viví muy bien a mi vida. Porque nací en Rivera, pero luego fui a la frontera y viajé por todo el Uruguay, incluso fui a Argentina.
¿Cómo está compuesta su familia?
Por mi hijo Carlos, que vale por diez, mi nuera Shirley y mis dos nietos: Alejandro, Contador y mi nieta María Angelina, trabaja en una oficina.
¡Yo amo a mi familia! Y me siento muy querida por ellos.
¿Con qué disfruta?
Me encantan las plantas, las flores, la entrada de sol, el atardecer.
Soy muy romántica, porque mi esposo Carlos, lo era.
Y me gusta conversar. ¡Y cómo!
Me gusta cantar entre nosotros, soy muy alegre y positiva. Con gente negativa, estoy un poquito nomás, como para darle aliento, que sí que se puede, pero es más agradable la otra.
Soy tan positiva, que siempre les digo a mis compañeras, que porque nos duela algo, no debemos dejar de salir.
Yo no puedo caminar mucho, pero mi hijo me viene a buscar, me abrigo y recorremos por todos lados.
Me gustan las personas mayores, los jóvenes, los niños. Me gusta mucho brindar cariño. Porque me gusta estar rodeada de gente.
¡Y tengo buena mano para hacer prender las plantas! El clavel, la rosa, el romero, ahora traje una plantita y la planté.
¡Ah, y soy muy coqueta!, me gusta mucho arreglarme.
Y en SOL, me «prendo», en todas. Me gusta la pintura y todas las actividades. ¡Es linda la vida!
¿Qué mensaje desea enviarle a todos los abuelos en su día?
Los abuelos de SOL somos una familia.
Yo estoy feliz de estar acá, cómoda y acompañada.
Así que les envío un beso y un fuerte abrazo, deseo que lo pasen muy bien y lo mismo para todos los abuelos en general.
Y que tengan fe en Dios. ¡Que es el único que manda en nuestra vida!







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