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Papá de Julietta y Luciano

Walter es un profesional Constructor que viene trabajando con mucha dedicación en estos últimos años, para lograr una empresa comprometida con el cliente, con la  responsabilidad que lo caracteriza, y lo ha conseguido.
No solamente logró un camino en lo laboral, sino que conquistó una familia hace veintidós años, conformada por Romina, su esposa con  quien integra el grupo de padres: “Por una infancia feliz”, y sus dos hijos: Julietta de nueve años y Luciano de tres.

Walter Tironi [1]

Walter Tironi

Los amores de su vida.
Dejemos que nos narre su historia, cargada de afecto por los suyos:
“Conformar una  familia, siendo muy  joven, fue para mí como una escalera.
Desde el primer momento que nos conocimos con Romina y nos enamoramos, fue ir subiendo escalones de a poquito.
Primero conocernos, ir a convivir, luego comprar un terreno y hacernos la casa.
Y después que estuvimos tranquilos en  la casa, pensar  en traer hijitos al  mundo.
Todo siempre fue con mucho amor, la casa la hicimos también nosotros, con la ayuda de amigos o algún albañil mío, pero prácticamente solos.
¿Cómo fue ser  padre, con la llegada de Julietta?
Ser padre, como que siempre estuvo relacionado al desafío, aparejado con  un poco de miedo también.
Pero no miedo al hecho de traer hijos al mundo, sino a lo desconocido.
Para mí fue un desafío fabuloso junto a Romina.
Y la  llegada de Juli fue la espera del primer hijo, la preparación previa a su  cuarto, al ajuar y cómo iba a  ser todo.
Fue la coronación, el fruto de lo que le faltaba a la familia: el hijo.
Y después la aparición de Luciano fue la  frutillita del postre.
¿Cuánto tiempo transcurrió hasta que llegara Luciano?
Cinco años.
Cuando se entera Romina que estaba embarazada de Luciano, fue una alegría enorme de saber que venía un hermanito para Julietta, toda una novelería.

Walter Tironi en familia [2]

Walter Tironi en familia

Y Julietta, reansiosa. Luego se adaptó muy rápido a integrarlo al hermano.
Ella es una personita muy expresiva y muy abierta. No es de pelear, es más de compartir, prestar sus juguetes.
Y ahora es la segunda mamá de Luciano.
Hace todo con  él. Tiene como una devoción con él.
¿Cómo es la convivencia con la familia?
Me encanta llegar a mi  casa  después  de un día  de  trabajo y  encontrar a mi familia.
Con  mis hijos, con mi mujer, que es una madraza, como persona  y como esposa.
Somos muy caseros y de compartir. Entre amor y ternura.
Nos ponemos de acuerdo para compartir el almuerzo todos los días, que para nosotros son  pequeños detalles que no se deben perder en la familia.
Salir un domingo al aire libre nos encanta.
¿Qué es lo que más  le gusta hacer con ellos?
Como padre que soy, me gusta dibujar con ellos.
Me encanta crear juegos, acertijos. Inclusive con sus primos.
Y todo pasa por entretenernos en la casa  y aprovechar los momentos todos juntos.
Yo traigo conmigo el arraigo de que me gusta estar con mis padres y eso se lo inculco a ellos.
¿Se involucra en  sus actividades?
Sí, totalmente.
Los llevo al colegio, también los voy a buscar. Cien por ciento presente con los gurises.
Julietta hace pintura en el taller de Oscar Terrones y a Luciano lo llevamos en toda actividad que tenga.
Como cuando estaba en la Asociación Down, tratamos de colaborar en todo lo que pudimos.
Luego Romina, yo, junto a  otros padres, fuimos armando un caminito por otro lado, pero siempre buscando lo mismo que la Asociación: la integración, la aceptación, la biodiversidad.
Se trata de un grupo de padres con y sin hijos, con el síndrome de Down. El cual dimos en llamar: “Padres por una infancia feliz” o “Juntos crecemos”.
Pero nunca, la idea fue competir con la Asociación.
Transitando por veredas diferentes, pero buscando el mismo fin.
Se fue encontrando ese lugarcito, se siguieron dando cosas y se siguen haciendo cosas.
¿Qué se comparte en el grupo de Luciano?
Es una  necesidad común, que tienen nuestros hijos, de integrarse a la sociedad.
Que haya una evolución general de  los niños, de las personas con capacidades diferentes, en la sociedad.
En todos los ámbitos. En los educativos, recreativos, tanto  de las instituciones públicas, o privadas.
Sabemos que es un camino que lleva su tiempo, pero se va  a lograr un éxito, sin  dudas.

Walter junto a su familia [3]

Walter junto a su familia

Además, se suman padres y  eso es fantástico. Otros  lo hacen  desde el anonimato, pero participan  y colaboran.
Y no solamente  padres con hijos con capacidades diferentes, sino aquellos que no los tienen.
Paola Ocaño, es una de las personas que le  encantó  la idea y nos acompaña siempre.
No somos ninguna asociación, ni tiene fines de lucro. Es como un grupo muy  íntimo  de padres, que solo busca cosas en  común para sus hijos y para su integración.
Existe mucho para conocer y explorar en cuanto a lo que hacemos, pero muy poco a poco. Por ahora se trata de fomentar la integración de nuestros hijos.
Con  el tiempo sabemos que llegará el momento de pensar en cosas más ambiciosas, como tener  un local y poder realizar allí actividades, pero por ahora, es un caminito de hormigas, que va seguro.
Un  hijo motiva muchísimo a un padre y un  hijo con capacidades diferentes, motiva muchísimo más.
Buscando una sociedad más justa, que  no haya discriminación y principalmente todos, tengamos las mismas oportunidades.
Hoy por hoy, un niño con  síndrome de Down, a la escuela pública debe ir con una asistente.
Lo que nosotros buscamos es que se pueda preparar a maestros, que lo puedan contemplar y  el niño Down, o con  otras capacidades diferentes, dentro del alumnado, pueda valerse por sí mismo.
Tenemos que sentarnos un poco a reflexionar, para poder lograr una sociedad más justa, con menos consumismo, con más participación de todo, pero creo firmemente, que lo que le falta a la sociedad es amor. Motivar a las personas  a hacer más cosas, no tanto en lo material, sino desde lo afectivo.
¿Qué admira de sus  hijos?
La espontaneidad y la ternura de mis hijos.
¿Un mensaje a los padres en su día?
El padre es una figura fundamental en la familia que siempre tiene que estar  presente.
¡Feliz día  a los  papás!
¡Que compartan  con su familia y sus hijos todos los  días del año!  Porque lo más importante y que  un hijo  valora de  un padre es el tiempo que le  dedica. Que por mínimo que  sea, es tesoro.