Osvaldo Simonet Arburúas. Principal de SIMAR Inmobiliaria

“Nuestra trayectoria es de 49 años en el medio salteño”

Pionero en el rubro Inmobiliario en Salto, Osvaldo Simonet es el fundador y actual propietario de SIMAR  Negocios Inmobiliarios, ubicado en su moderno y amplio local de calle Amorim 36 desde el año 1969.
Además de su pasión por lo que hace a la Venta y Administración de Propiedades, lleva consigo la profesión de Perito Agrónomo y Rematador Público. Osvaldo Simonet
Con sus múltiples facetas, Osvaldo le ha brindado al negocio inmobiliario un sólido prestigio, con una actividad continua,  lo que le ha permitido mantenerse vigente.
Con él dialogamos en el Día del Operador Inmobiliario:
¿Cuándo nace SIMAR Inmobiliaria?
El 23 de enero de 1969, con Juan Carlos Arena en sociedad, por  ello el nombre  de SIMAR, por Simonet-Arena.
Con actividad ininterrumpida durante  todos éstos años en el mismo rubro.
Pero en esa  época, no se conocía la palabra  Inmobiliaria.
Los dos éramos funcionarios de banco pertenecientes al Banco  Regional, este termina cerrando sus puertas  y fuimos absorbidos por diferentes bancos.
Y en el año 1968 sale una ley, donde los bancos debían dejar la administración de propiedades. Teniendo éstos, todos diferentes financieras que  eran las que se dedicaban a la administración de propiedades.
Allí es que se me ocurre la idea de abrir una inmobiliaria.
Los alquileres de inmuebles, estaban en manos de Rematadores como Massaferro, Herrandonea, Marinco, como financiera  arrendadora y AXA que era una filial del Banco Comercial.
Después incorporamos el área del comercio exterior, a raíz de que tuve una oficina en Bella Unión donde se realizaron muchos fraccionamientos y venta de terrenos a plazo.
Vinculándome además con un despachante de Aduana: “Titito” Ferreira y lo invité a un acuerdo de trabajo compartido.
¿Traían consigo una experiencia bancaria?
Exactamente.
Yo con 29 años y antes de iniciar SIMAR,  había comenzado a llevar a cabo  contabilidades de empresas del medio. Con un escritorio que se llamaba 16 en calle Asencio.
Y cuando se me ocurre  incursionar en el mundo de las Inmobiliarias, estaba desocupado un local en calle Amorín Nº 39.
Era mucho para mí con todas las contabilidades que llevaba. Es ahí cuando lo invito a mi socio Arena y convoco a mi primera secretaria, Juana Fernández.
Comenzamos a trabajar juntos y funcionamos.
Nos favoreció mucho el conocimiento del sistema  bancario que luego lo aplicamos para nosotros.
¿Cómo era el sistema de trabajo?
Solo contábamos con máquinas de escribir y la primera todavía conservo.
Con  una mecánica de barras,  teclado numérico y a golpe de puño.
¿Cómo fue  les fue, incursionando en  el mercado?
Entramos al mercado, sin nada.
Contamos con la suerte de que llama Don Claudino Brites, Gerente del Banco Comercial y me dice: “las administraciones de propiedades de acá (del banco), se van parte para usted y parte para Édgar Hernández”.
Le dije que para  mí era un espaldarazo. Y así fue.
Vinieron muchos clientes del Banco Comercial y otros no, pero mucha gente siguiendo el consejo de  Don  Claudino, nos siguió.
¿Se trabajaba con  publicidad?
Sí, allí mismo comenzamos a hacer una publicidad fuerte y a ganar terreno, teniendo una cartelera  enorme de propiedades.
Trabajamos muy bien durante años, luego fuimos innovando.
¿Qué le hacía falta a la empresa?
Entre otras cosas, una fotocopiadora. Y la primera que vino a Salto fue la nuestra, porque viajo a Brasil y consigo adquirirla.
En aquella época se usaba papel sensibilizado, todavía no se trabajaba con papel común en la fotocopia.
Fue a finales del ´70 y tuvo un  costo de seis mil dólares la máquina.
¿Cuánto tiempo estuvo en sociedad con  Arena?
Del año ´69 al ´71, desde donde seguí solo, aunque la empresa se siguió llamando SIMAR.
¿Cómo comenzó a  lograr la fidelidad de la gente?
Trabajando con corrección, responsabilidad. Asegurándole el servicio al cliente.
¿Todavía  tiene clientes de aquella época?
Sí, claro.
Tengo la cuenta 0016, que seguramente va a  cumplir 50 años con  nosotros, la 0040 y después los números fueron correlativos.
¿Qué se le ha hecho más fácil, la administración o la venta?
Cualquiera de las dos cosas, tiene su complejidad.
Pero me gustan las dos y   las hago  con placer.
Aunque a veces tengamos sinsabores, algunos rechazos, personas que nos fallan, pero son cosas del negocio.
¿Cómo eran los  requisitos para  instalarse con una Inmobiliaria y cuáles son hoy?
Prácticamente los mismos, fuera de que hay alguna responsabilidad más.
Pero en aquella época, teníamos que instalarnos formalmente con aportaciones a DGI, a BPS  en aquella época Caja de Jubilaciones y Pensiones,  entre otras.
Estaba el impuesto a  las comisiones, que es mucho más real de lo que estamos haciendo ahora que nos cobran el IRAE. (Impuesto a la renta y actividad económica).
¿Cómo ve actualmente el desarrollo del área inmobiliaria?
Hay un impulso importante de dos empresas constructoras acá, que ha evolucionado mucho por la obra pública y volcó ese dinero a la construcción  y a la parte edilicia de Salto, que me parece muy bien.
Y se orientó muy bien en el tipo de construcción.
¿Cuál es la expectativa de la temporada?
Estamos en época de que la parte estudiantil, comienza a buscar alojamiento para  el próximo año.
Es en diciembre  el mayor movimiento y siempre sorprende mucho.
¿Es necesario capacitarse para ser Operador Inmobiliario?
Por supuesto que sí.
Porque el operador Inmobiliario es el intermediario en una venta y tiene que tener una preparación.
Para vender, tiene que  convencer y para convencer tiene que conocer.  Estar preparado  para inducir al cliente reuniendo las condiciones necesarias, con conocimientos de tasación además.
Es fundamental.
¿Se siente  un hombre realizado con su trayectoria laboral?
¡Sí! Y pretendo llegar a mis cincuenta años de trabajo  y  ahí sí tal vez retirarme.







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