Con Manuela Macció “Me siento una privilegiada por haber salido adelante”  

Con una fortaleza que sorprende  y nos sirve como ejemplo, Manuela hoy se siente muy bien. Lo atribuye a su fe en Dios y a la Virgen María.
Emociona oírla hablar de su familia tan unida y contarnos sobre Juancho, su hijo que ya no está.
Como si esta pérdida no fuera tremenda de superar, atravesó además un cáncer de mama, que hoy recuperada, se encuentra tan positiva como siempre.
Sus nietos han compensado en parte su vida y así nos lo cuenta:
¿Cómo está compuesta su familia?
Está conformada por mi esposo Miguel, dos hijas: Alejandra,  Florencia y Juancho, que falleció en un accidente de automóvil hace unos años. Además,  seis nietos que son mi vida.
De mi esposo debo decirte que es un amor de persona. Mi compañero, mi apoyo en todo, mi sostén, mi bastón.
Tuvo una operación de corazón luego del fallecimiento de Juancho y siempre estuvo muy fuerte para sostenernos.
Siempre con  la compañía de nuestras hijas y nietos, de mi yerno que es muy bueno y también contamos con mis hermanos, que son incondicionales.
¿Cómo se hace fuerte una persona luego de una pérdida tan grande?
Yo me hice fuerte con una enorme fé, pidiéndoles siempre a Dios y a la Virgen María de la que soy devota, que nos acompañe.
Soy una creyente total, pidiéndole también que ilumine a los médicos que nos tratan, porque Dios está por encima de todo.
¿Cómo es el comienzo de su problema de salud?
Mi vida era muy complicada antes de la operación de mama. Era una vida con muchos problemas, mucha angustia, a raíz del fallecimiento de Juancho.
Luchamos siempre con mi esposo para salir delante de ése vacío.
Pasa el tiempo y sin poder salir de él,  es cuando me detecto un bulto en la mama izquierda y consulto con mi médico Gonzalo Leal.
¿Cuándo fue?
En el 2015. Recuerdo que era época de elecciones y el médico se sintió obligado a firmarme un certificado para no concurrir a votar.
¿Fue un diagnóstico inmediato?
Me realizaron ecografía, pero los médicos cuando “tocan” el lugar afectado, ya saben.
Me dijo que tenía un nódulo en la parte de abajo del brazo izquierdo, pero luego se vió, que estaban todos los ganglios comprometidos.
Me los retiran a todos y comienzo con las quimio y las radioterapias.
Fueron veintinueve radioterapias y veintisiete quimios.
¿Se sorprendió cuando recibió el diagnóstico?
Lo más impresionante que a un ser humano le puede pasar, es perder a un hijo.
Hoy hace 13 años, pero es una herida que no deja de sangrar.
Entonces a mi problema de salud, lo tomé como algo que Dios manda, que me tocó y bueno, a salir a luchar por eso.
Yo siempre tratando de estar pendiente de mi esposo, mis hijas y mis nietos. Dándole fuerzas a ellos, sin pensar en mi.
De todo se sale.
¿Cómo supo sobrellevarlo?
Llegaba  de la quimio o de la radio y me ponía a hacer mis cosas y a atender a  mis nietos. Como mis hijas trabajan, a mi me encanta atenderlos.
Miento si digo que algún día me sentí bajoneada o me hizo algo la quimio.
Es mi forma de ser, muy positiva.
Me quedé con el tema del tratamiento, sin cabello incluso. Pero me ponía una peluca y andaba siempre sin problemas.
Recuerdo llegar al Hospital de Día y me encargaba de levantarle el ánimo a todos los presentes.
Los hacía reír, aunque había personas llorando.
Y en el caso de algunos familiares, suelen deprimirse. Yo  al contrario, les daba fuerza a mis hijas y a mi esposo. Entendía que estaban mal, pero me parecía que yo no estaba consciente de lo que estaba pasando.
¿Existe un antes y un después?
Sí, claro.
Lo hablo con mis compañeras, porque hay cosas que uno le daba tanta importancia antes de que nos pase. Y luego, uno se pone a pensar: “¡pero mirá, estaba dándole importancia a eso!”.
O lo mismo de no tener ganas de hacer algo y no hacerlo. Quedarse en casa tranquila y sin darle demasiada importancia.
Luego de convivir con personas que tienen nuestra misma enfermedad y muchas fallecen, uno se siente una privilegiada.
¿Cómo se encuentra hoy?
Muy bien. Con fuerzas para acompañar a mi esposo, que está atravesando un problema de salud.
¿Sigue un tratamiento?
Estoy muy controlada.
Concurro a la doctora cada tres meses y ahora me realizarán nuevos estudios para los huesos.
Además suelo pedirle y rezar mucho a Dios y a la Virgen y siempre me consiguen lo que yo necesito.
Con mucha fe. Porque cuando lo tenía a Juancho, que era devoto de María Auxiliadora en el CTI,  yo veía a la Virgen en los pies de su cama.
Asi pasamos tres meses.
Y cuando yo sentía que nada podía hacer por mi hijo, se que ella me cubría con su manto, porque a ella le pasó lo mismo con su hijo Jesús.
Por eso le pido y ella junto a Dios, todo me lo conceden, por la devoción a la Virgen María.
Además tengo a mi ángel en el cielo.
Por eso les digo a las mujeres que atraviesan lo que yo atravesé, que hay que ser positivas.
Mirando siempre para ayudar a los familiares. A los hijos a nuestros esposos que nos están acompañando y por supuesto a los nietos.
Todo depende de nuestra mente y de nosotros mismos.
Existe un equipo de profesionales de la salud, por ejemplo en el Hospital de Día, que son maravillosos y es muy importante.
Hay que tener fé y tratar de salir adelante, que se puede.
Yo me siento muy bien hoy, para disfrutarlo con la familia que es lo más importante que tenemos.