«Ser mamá nos sale del corazón»

Cecilia Llama. Mamá- Contadora-Empresaria

Con la sencillez que la caracteriza, Cecilia nos recibió amablemente, permitiéndonos ingresar a su mundo.

En su entrega, podemos observar su forma de ser, colmada de integridades y valores que ha brindado a su familia.
Una profesional empresaria, que no ha dejado de serlo por ser mamá y viceversa.
Aprendiendo a sacar lo mejor de cada una de las situaciones que la vida le regaló.
Su familia está conformada por su esposo Álvaro y dos hijas: María Laura y Natalia.
Transitando ellas, como nueva generación junto a sus primos, en la gran familia de Inmobiliaria Larrañaga.
Cuando le preguntamos a Cecilia ¿Qué ha significado conformar una familia numerosa?, así nos respondía: «yo traigo conmigo una familia numerosa por parte de mamá.
Y reunirnos en navidad cuando llegan todos los primos, es fantástico. Ahora mi hermana tuvo un nieto, Bernardo y estamos felices con su llegada».
¿Soñó usted con conformar una familia parecida?
Cuando uno no tiene hijos, piensa que debe ser divino tener unos cuantos, pero a medida que llega el primero y uno comienza a transitar la vida, no es tan simple. Yo tuve dos y me quedé ahí. (sonríe)
¿Que ha sido primordial en la crianza de sus hijas?Suplemento Cecilia
Sobre todo, tratar de inculcarles ser buenas personas. Los valores importantes de la vida, como es la familia y los amigos. Fue lo que me inculcaron a mi, mis padres y traté de hacerlo con ellas.
¿Hubo acontecimientos que influenciaron para ello?
Hemos vivido en esa formación, de que lo más importante es eso, el hecho de compartir una cantidad de cosas, incluso el trabajo.
Con mis hijas compartimos manualidades, viajes, entre otras cosas, que hacen la unión y la formación de las personas.
¿Cómo buscó el ambiente deseado para su hogar?
Siempre traté de estar.
Siempre trabajé, pero siempre me hice el tiempo para ser una madre presente.
Las llevaba yo a la escuela, aunque quedaba a cuatro cuadras de casa y las iba a buscar.
Almorcé y cené todos los días y las noches de mi vida que pude con ellas, hasta que buscaron su propio camino y fueron grandes.
A los deberes, nunca les falté. Todo encuentro que pudiera mantener con ellas, lo hacía. Traté de hacerme todo el tiempo posible y lo logré.
También mi actividad laboral, me lo permitió. Y lo que se dice de la calidad del tiempo y no de la cantidad que los padres están con los hijos, creo que son las dos cosas importantes. Calidad y cantidad.
¿Logró mantenerlas al tanto de sus generaciones anteriores?
Sí, claro. Hablamos mucho de las vivencias.
Siempre estamos contándonos anécdotas, porque vivimos mucho la vida de familia.
De cuando íbamos a un lado o a otro.
Teníamos a tío Enrique, que nos llevaba a su chacra y embromaba a todos, diciéndonos que el compraba a nuestros primos con cajones de naranjas (sonríe).
Y otra tía que teníamos, que tenía un campo en Guaviyú de Arapey, al cual moríamos por ir.
¿Es amiga de sus hijas?
Sí. Entiendo que pueden haber cosas que por allí no me cuentan, pero sí, somos muy compinches.
Y a pesar de que esté trabajando y aunque he separado un poco las cosas, estuve muy pendiente de ellas y estoy aún.
En la actualidad, tengo a una de ellas en Estados Unidos en la que pienso constantemente, por una cosa u otra.
En los viajes que solemos hacer con Álvaro, si pasamos por algún cafecito pienso: ¡qué lindo venir a merendar con las gurisas!
Además compartimos muchos gustos en la comida y en estar juntos.
¿Qué ha dejado de lado por ser empresaria?
Quita un poco de tiempo para gustos o hobby.
Pero pienso que a mi familia le he dado bastante.
A lo mejor, el tiempo que le he quitado fue por estar con mi madre y mi padre cuando estuvieron enfermos. Pero en lo demás lo he conseguido sobrellevar.
¿Qué ha significado tener una madre como la suya?
Ha sido una madre modelo.
En muchas cosas, yo he tratado de ser como ella ha sido con los tres hermanos.
Mi madre ha sido muy presente en cada desayuno, en cada merienda. Incondicional.
¿Con una madre así, no le ha costado aprender a ser madre?
Y… ¡no sé! (sonríe), habría que preguntarle a mis hijas.
Pero he dejado todo por serlo.
Y trato de seguir, aunque sean grandes.
¿Cómo se logra un hogar feliz?
… no hay receta. Porque cada familia es un mundo y también tenemos nuestras diferencias, aunque todos ponemos lo mejor de cada uno.
Tratar de comprender un poco, dejando el egoísmo de lado y poniéndose en segundo lugar, siempre.
¿Qué tiene pendiente para hacer con sus hijas?
Me gustaría que mi hija que está en el exterior, este acá, porque aunque hemos hecho mucho juntas, nos falta.
Me gustaría tener nietos, verlas mamás y poder ayudarlas, estar. Ha llegado Bernardo, un sobrino nieto que por ahora, está colmando nuestra expectativa.
¿Desea enviar un mensaje a las mamás en su día?
En primer lugar, enviar un saludo muy especial a mi esposo Álvaro, ya que gracias a él disfrutamos hoy de unas hijas maravillosas.
Un muy feliz día a todas las madres, especialmente a las que tengo cerca, que entregan todo por sus hijos.
Debemos brindarles el mayor tiempo posible a nuestros hijos, compartiendo cosas, porque la presencia de la madre es fundamental.
Los hijos son lo más importante y ser madre, nos sale del corazón.