“Tenemos que venir a la escuela a pasarla bien”

Fernando Mesta. Maestro Director de Escuela N° 4 de tiempo completo.

Tranquilo y amable en su manera de ser.
Con un estilo muy particular de ver su trabajo, y en forma positiva, nos cuenta una experiencia bien marcada de lo que es la docencia, así como la diferencia de su época de recién recibido y la actual.
Nos recibe hoy Fernando, para contarnos detalles de su trayectoria:
¿Cuánto tiempo lleva de Maestro?
Tengo treinta y tres años siendo maestro. De docencia un poco más, ya que fui profesor antes de llegar a magisterio.
Y hace ya unos años que soy Director.
¿Cómo nace esta vocación?
Por sugerencia de una prima que ya era maestra y luego mi señora que también lo era y que actualmente está jubilada.
Con dos hijas además, dedicadas a la misma profesión.
Es muy lindo en la familia compartir charlas y vivencias de lo mismo. La docencia es la columna vertebral de mi casa.
¿El alumnado de la Escuela Nº 4, es todo del cono urbano?
Son en su totalidad doscientos cuarenta niños, con ochenta de la zona céntrica. La escuela en realidad no es tan grande, pero cundo fue en su momento de doble turno llegó a los cuatroscientos ochenta niños, con una cantidad de docentes muy importante.
En el año 2008 quedamos solamente con ciento ochenta, parecía que el doble turno, no convencía a los padres.
Había que transformarla en uno solo, o en tiempo completo que era a lo que se aspiraba.
¿Cuál es la diferencia?
De dos turnos, funcionando en la mañana y en la tarde se necesitan más docentes, eso si el alumnado lo amerita.
Pero si es tiempo completo, es con un turno solo, de 8 a 15.30 hs. O sea almuerzan y meriendan en la escuela.
Es otra propuesta, que en el año 2008, cuando se empezó a hablar de tiempo completo superó la expectativa.  De los ciento ochenta saltó a los doscientos treinta  niños.
Y cuando se confirma que iba a ser así, hubo que parar la matrícula porque no teníamos capacidad, y se iban a quinientos niños fácilmente.
Hoy contamos con grupos de más o menos treinta niños por aula, justamente por la infraestructura del edificio.
Estamos muy contentos porque la propuesta de tiempo completo cumplió la expectativa y fue muy bien recibida.
Considero que es una buena propuesta, si es  bien interpretada, es la salida que tiene la educación.  A veces se ignora lo que es tiempo completo, piensan que es más de lo mismo.
No es así, la escuela común tiene opciones como es el comedor y la copa de leche. El que desea desayunar o merendar, lo hace o lo puede hacer en su casa.
Tiempo completo tiene un servicio de alimentación: se trata de desayuno, almuerzo, y merienda. El servicio apunta a que se está tantas horas dentro de la escuela que deben estar bien alimentados.
El desayuno no es una copa de leche, es un verdadero desayuno: donde hay una taza de leche con vainilla, café o té, acompañada de pan con manteca, mermelada, dulce de leche o con biscochos.
El almuerzo es también bien consistente, equilibrado, y supervisado por la nutricionista de primaria.
La escuela de tiempo completo lo que hace es brindar un servicio de alimentación , para una cierta cantidad de personas que están varias horas en un mismo lugar, y quieren tener un desayuno, almuerzo o merienda digna de estar tanto tiempo junto.
Nos dice la nutricionista: no es la cantidad de veces que se alimenten, sino la calidad.
Me parece que eso es una escuela de tiempo completo bien interpretada, y no pensando que es más de lo mismo.
¿Qué le han dejado estos 33 años de ser maestro?
Por sobre todo, experiencias. Positivas, y de todo tipo.
Pero el mayor tiempo de esa trayectoria la tuve en tiempo completo.
Serían 17 años, un poco más de la mitad de mi trayecto. Y  es muy rico y positivo, sobre todo cuando entramos a tiempo completo.
Cuando uno llega encuentra mucho desorden y justamente es buscar un orden en ese desorden. Hay que acomodarse a la situación y eso cuesta.
Si bien uno trae consigo una experiencia en el área del tiempo completo, es difícil a veces poder aplicarlo en las distintas escuelas. Cada realidad es diferente.
Lo que sí vemos en nuestra tarea, que tal vez una escuela común no tenga ese alcance, es un tiempo dedicado a reuniones sin los niños presentes, que se llaman: salas docentes. Es como la cocina de la escuela. Donde nos reunimos para llegar a concretar cosas. Son tiempos muy ricos para llevar a cabo grandes planes y  proyectos.
¿Cómo está compuesta su familia?
Por mi señora Gisela, y mis hijas: Margarita y Marcela.
Mi esposa, antes de jubilarse como maestra, que ya hace 4 años de esto, trabajaba en la escuela 120 de Salto Nuevo. Tuvimos un tiempo largo como para intercambiar experiencias.
También con mis hijas conversamos mucho sobre la docencia ya que Margarita es profesora de Ciencias Físicas y Marcela de Filosofía.
Comparamos mis tiempos de docencia, con los de ellas y notamos la diferencia. Las épocas han cambiado, aunque hay experiencias que pasan en todas las épocas.
Solo que, no solo en esta profesión, cualquier trabajador que tenga una tarea a cumplir, tiene que encontrar día a día, esa chispa que tanta falta nos hace.
A mí me pasa que todavía sigo encontrando el venir a la escuela por un motivo. Y el mío personal, y que siempre me ha incentivado son las actuaciones teatrales. Me gusta realmente mucho y me atrae.
Pero siempre digo que hay que buscarlo y encontrarlo al motivo, a la chispa que lo motiva a uno y lo hace ir para adelante.
¿Le envía un mensaje a sus palomitas?
El mensaje sería, que tengan un motivo para venir a la escuela.
Tenemos muchas horas para estar juntos y tenemos que sentirnos cómodos.  Venir a la escuela a divertirse,  a jugar, y por supuesto a estudiar. A pasarla bien.
Tengo un mensaje de mi madre que lo grabé a fuego en mi mente que es la palabra “responsabilidad”. Paso por las clases siempre tratando de inculcárselo y se lo digo a los niños: sean responsables desde la acción más pequeña que vayan a realizar, hasta la mayor, tenemos que tener responsabilidad para todo.

Tranquilo y amable en su manera de ser.

Con un estilo muy particular de ver su trabajo, y en forma positiva, nos cuenta una experiencia bien marcada de lo que es la docencia, así como la diferencia de su época de recién recibido y la actual.

Nos recibe hoy Fernando, para contarnos detalles de su trayectoria:

¿Cuánto tiempo lleva de Maestro?

Tengo treinta y tres años siendo maestro. De docencia un poco más, ya que fui profesor antes de llegar a magisterio.

Y hace ya unos años que soy Director.

¿Cómo nace esta vocación?

Por sugerencia de una prima que ya era maestra y luego mi señora que también lo era y que actualmente está jubilada.

Con dos hijas además, dedicadas a la misma profesión.

Es muy lindo en la familia compartir charlas y vivencias de lo mismo. La docencia es la columna vertebral de mi casa.

¿El alumnado de la Escuela Nº 4, es todo del cono urbano?

Son en su totalidad doscientos cuarenta niños, con ochenta de la zona céntrica. La escuela en realidad no es tan grande, pero cundoFernando Mesta. fue en su momento de doble turno llegó a los cuatroscientos ochenta niños, con una cantidad de docentes muy importante.

En el año 2008 quedamos solamente con ciento ochenta, parecía que el doble turno, no convencía a los padres.

Había que transformarla en uno solo, o en tiempo completo que era a lo que se aspiraba.

¿Cuál es la diferencia?

De dos turnos, funcionando en la mañana y en la tarde se necesitan más docentes, eso si el alumnado lo amerita.

Pero si es tiempo completo, es con un turno solo, de 8 a 15.30 hs. O sea almuerzan y meriendan en la escuela.

Es otra propuesta, que en el año 2008, cuando se empezó a hablar de tiempo completo superó la expectativa.  De los ciento ochenta saltó a los doscientos treinta  niños.

Y cuando se confirma que iba a ser así, hubo que parar la matrícula porque no teníamos capacidad, y se iban a quinientos niños fácilmente.

Hoy contamos con grupos de más o menos treinta niños por aula, justamente por la infraestructura del edificio.

Estamos muy contentos porque la propuesta de tiempo completo cumplió la expectativa y fue muy bien recibida.

Considero que es una buena propuesta, si es  bien interpretada, es la salida que tiene la educación.  A veces se ignora lo que es tiempo completo, piensan que es más de lo mismo.

No es así, la escuela común tiene opciones como es el comedor y la copa de leche. El que desea desayunar o merendar, lo hace o lo puede hacer en su casa.

Tiempo completo tiene un servicio de alimentación: se trata de desayuno, almuerzo, y merienda. El servicio apunta a que se está tantas horas dentro de la escuela que deben estar bien alimentados.

El desayuno no es una copa de leche, es un verdadero desayuno: donde hay una taza de leche con vainilla, café o té, acompañada de pan con manteca, mermelada, dulce de leche o con biscochos.

El almuerzo es también bien consistente, equilibrado, y supervisado por la nutricionista de primaria.

La escuela de tiempo completo lo que hace es brindar un servicio de alimentación , para una cierta cantidad de personas que están varias horas en un mismo lugar, y quieren tener un desayuno, almuerzo o merienda digna de estar tanto tiempo junto.

Nos dice la nutricionista: no es la cantidad de veces que se alimenten, sino la calidad.

Me parece que eso es una escuela de tiempo completo bien interpretada, y no pensando que es más de lo mismo.

¿Qué le han dejado estos 33 años de ser maestro?

Por sobre todo, experiencias. Positivas, y de todo tipo.

Pero el mayor tiempo de esa trayectoria la tuve en tiempo completo.

Serían 17 años, un poco más de la mitad de mi trayecto. Y  es muy rico y positivo, sobre todo cuando entramos a tiempo completo.

Cuando uno llega encuentra mucho desorden y justamente es buscar un orden en ese desorden. Hay que acomodarse a la situación y eso cuesta.

Si bien uno trae consigo una experiencia en el área del tiempo completo, es difícil a veces poder aplicarlo en las distintas escuelas. Cada realidad es diferente.

Lo que sí vemos en nuestra tarea, que tal vez una escuela común no tenga ese alcance, es un tiempo dedicado a reuniones sin los niños presentes, que se llaman: salas docentes. Es como la cocina de la escuela. Donde nos reunimos para llegar a concretar cosas. Son tiempos muy ricos para llevar a cabo grandes planes y  proyectos.

¿Cómo está compuesta su familia?

Por mi señora Gisela, y mis hijas: Margarita y Marcela.

Mi esposa, antes de jubilarse como maestra, que ya hace 4 años de esto, trabajaba en la escuela 120 de Salto Nuevo. Tuvimos un tiempo largo como para intercambiar experiencias.

También con mis hijas conversamos mucho sobre la docencia ya que Margarita es profesora de Ciencias Físicas y Marcela de Filosofía.

Comparamos mis tiempos de docencia, con los de ellas y notamos la diferencia. Las épocas han cambiado, aunque hay experiencias que pasan en todas las épocas.

Solo que, no solo en esta profesión, cualquier trabajador que tenga una tarea a cumplir, tiene que encontrar día a día, esa chispa que tanta falta nos hace.

A mí me pasa que todavía sigo encontrando el venir a la escuela por un motivo. Y el mío personal, y que siempre me ha incentivado son las actuaciones teatrales. Me gusta realmente mucho y me atrae.

Pero siempre digo que hay que buscarlo y encontrarlo al motivo, a la chispa que lo motiva a uno y lo hace ir para adelante.

¿Le envía un mensaje a sus palomitas?

El mensaje sería, que tengan un motivo para venir a la escuela.

Tenemos muchas horas para estar juntos y tenemos que sentirnos cómodos.  Venir a la escuela a divertirse,  a jugar, y por supuesto a estudiar. A pasarla bien.

Tengo un mensaje de mi madre que lo grabé a fuego en mi mente que es la palabra “responsabilidad”. Paso por las clases siempre tratando de inculcárselo y se lo digo a los niños: sean responsables desde la acción más pequeña que vayan a realizar, hasta la mayor, tenemos que tener responsabilidad para todo.







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