“La Danza  para mí, fue un despertar”

Myriam Beatríz Albisu Borrelli
Bailarina-Maestra- Escritora-Cantante-Pintora
Ex Directora de Cultura y del Centro Cultural Municipal.

Con todas estas actividades nos sorprendió Myriam durante su trayectoria.
En Danza Clásica comenzó a estudiar siendo niña y luego se recibió de maestra escolar, donde recogió los mejores frutos con alumnos que se hicieron inolvidables.
Con el tiempo se transforma en bailarina, faceta que bien conocemos y luego se volcó a pintar cuadros, siendo estos muy elogiados.
Y como si todo esto fuera poco, se dedica Myriam a escribir, donde logró con su talento, escribir tres libros.
Dejemos que Myriam nos continúe narrando su historia de vida: Myriam Albisu 1
“La Danza para mí fue un despertar, desde niña”, nos dice.
Me gustó mucho siempre, bailé todo lo que pude y enseñé todo lo que pude.
Pero además, el movimiento, el trabajo físico y musical, me fue llevando para otros caminos, como fue la parte de expresión corporal y la pantomima. La parte desde donde la persona pone la técnica al servicio de la expresión.
Me gustó mucho trabajar en el Instituto de Formación Docente, cuando teniendo en los programas una asignatura que da lugar a muchas cosas, con gente totalmente sin ninguna noción de lo que era la danza, llegaban a concretar realizaciones increíblemente buenas.
Y entre los buenos, con grandes actitudes, tuve el gran mimo de Sergio López, un grande.
También colaboraban otras profesoras, logrando cosas increíbles, solamente por la expresión corporal que podían hacer a su alcance.
¿Tuvo una gran academia?
Sí, una academia que se mantuvo por muchísimos años, con dos alumnas mías, que la prolongaron en el tiempo, pero resultó que por diferentes actividades suyas, fueron dejando este arte.
Fueron una semilla personal que sembré en cada una, muy buenas espectadoras además y muy buenas personas.
¿Tuvo una modalidad definida dentro de la danza?
Fue danza, ballet y de todo.
Porque a medida que iba encontrando cosas, las iba incorporando y habiendo trabajado con futuros maestros, que enriquecían aún más la parte interior.
Con los que hemos realizado espectáculos muy lindos y destacados, como fueron puestas en escenas: “Campos de Soria”, de Machado.
Son experiencias, que han sido válidas, en pantomima. Todos teniendo la base en la Danza, porque el movimiento en sí, es el origen de todo.
¿Comenzó desde muy pequeña a estudiar Danza?
Con ocho o nueve años.
Salto en aquella época era diferente, incluyendo las comunicaciones.
Contamos con una especie de suerte, al conocer a Virginia Tevenett, familiar de los propietarios de La Prensa. Ella convenció a una familiar que tenía para que viniera a darnos algunas clases acá y allí comienzo. Por iniciativa de mi madre y mis tías que eran siete, que me inscribieron.
¿Cuándo se recibe de maestra?
Con veintidós años. A partir de allí, es que comienzo a brindar clases de Danza y fue durante muchos años.
¿Dónde comienza con las clases?
Dios hizo una obra conmigo, que yo nunca voy a agradecerle lo suficiente.
Yo crecí desde los seis años en esta casa donde vivo, cuando esta era Radio Tabaré. La cual tenía toda una galería, que hoy es mi terraza. Y mi mamá trabajando en ella, como secretaria.
Era ella muy activa. Leía mucho y escribía, hacía audiciones, transmitiendo cine. Era muy completa mamá.
En una mitad del espacio propiedad de Radio Tabaré, se brindaban las clases de danza y en la otra mitad, había una fonoplatea con un pequeño escenario, donde se realizaban ensayos de todo lo que fueran espectáculos. Allí se hacía cultura.
Viví toda mi vida aquí y pasado el tiempo, la mitad del edificio,  pasa a ser vendido a Varesse, la otra mitad se remata y pasa a ser propiedad de Primaria.
No tuvimos que trasladar con mi mamá a Arenitas Blancas, donde vivimos veintitrés años. Resultó que mi mamá comienza con algunos problemas de salud, mi hermano que residía en Montevideo, a sugerir que nos viniéramos más al centro y es allí cuando encuentro a un amigo, que me ofrece el apartamento de al lado.
Cuando vuelvo a verlo, me quiere mostrar este.Obra de arte de Oscar Terrone dedicado a Myriam
Entro y mirándolo vacío, yo estaba nuevamente en el salón donde había crecido y bailado.
Donde tomé las clases y donde las di.
Entonces dije ¡acá me tengo que quedar!
En este lugar habían ensayado coros y conjuntos de teatro muy importantes. Donde había sido todo lo cultural. Y yo viviendo acá, estaba en todo lo que podía intervenir.
Además, todo lo que venía de Cultura a Salto, venía a la radio. Acá conocí al Príncipe Kalender, (pianista y compositor Italiano). El primer hombre que me besó la mano.
¿Qué profesión le gustó más?
¡Qué difícil responderte!
La Danza siempre fue una cosa ideal y muy querida.
Y la docencia la puse al servicio de la Danza.
Porque en todo lo que hice, algo hice.
La misma docencia me daba pie para insertar la danza y la música, porque también la hice.
Canté mucho tiempo con el Coro Municipal, pero además, llegué a tener una guitarra y canté folklore.
¿A quién admira?
A Julio Boca. Ha transformado al SODRE.
¿Hoy con qué disfruta?
Formo parte del Grupo Literario Horacio Quiroga, habiendo editado tres libros: “Cabitos de Naranja”, realizado con mi hermano Enrique que ya no está. El segundo se llama “Te doy mi palabra” y el último: “Palabras en cubierta”.
Además pertenezco a la Asociación Marossa Di Giorgio y siempre estoy en actividad en lo cultural.
¿Qué le ha dejado la vida, junto a toda su experiencia y trayectoria?
Entiendo que el que quiere bailar Danza Clásica en serio, tiene que dedicar su vida a eso y no puede quedarse acá.
Yo, todo lo que he realizado lo hago con el corazón.
Y si algo creo haber dejado, es algo despierto acá (señalando su corazón), una semillita en mis alumnas.
Lo único que lamento, es no haber tenido antes, lo que aprendí en el camino, para poder hacerlo mejor.







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