La previa ya acabó

Tanto tiempo ocupándote de todos los preparativos de tu casamiento, procurando ultimar hasta el más mínimo detalle para que todo salga perfecto; tantas esperanzas, prisas y nervios depositados en un sueño que al fin se convierte en realidad. ¡Sí, el día de tu casamiento ha llegado! y con él, unas cuantas cosas que sucederán inevitablemente…
1. Tendrás la sensación de llegar tarde. Aunque lleves meses planeando este momento, el día de tu casamiento probablemente sientas que no llegarás a tiempo con todo. Puede que el peluquero tarde más de lo previsto, el maquillaje no esté tan bien como en la prueba que te hiciste anteriormente, el vestido se haya arrugado, el padrino demore en llegar a buscarte para ir a la iglesia… Con los nervios a flor de piel, cualquier imprevisto será visto como algo mucho más grande de lo que en realidad es… Aunque surjan pequeños imprevistos en los momentos previos al gran acontecimiento de tu vida, si te los tomás con calma y paciencia, seguramente los resolverás satisfactoriamente sin que te ocasionen ningún tipo de perjuicio.
Una buena idea para que estés más relajada y no tengas esta sensación tan agobiante, es que dediques las horas previas a tu enlace para vos sola. Podés dormir la noche anterior del casamiento en el hotel o sola en tu casa. De esta forma, comenzarás la jornada más tranquila y despejada para enfrentar el día que tendrás por delante.
2. No probarás bocado. Los nervios y los detalles de última hora harán que te pases por alto una de las cosas más importantes que deberías hacer: comer. Aunque no sientas apetito o creas que no podés perder el tiempo en eso con todo lo que te queda por hacer, es importantísimo que hagas un stop en el camino y te alimentes bien. Tené en cuenta que la noche será larga y no podés permitirte una indisposición. Seguramente consumirás alcohol en la fiesta y gastarás muchísima energía atendiendo a los invitados, bailando y corriendo de aquí para allá. Es imprescindible que te sientas bien y llegar con el estómago vacío a la fiesta es lo peor que te puede pasar, tratá de evitarlo.
3. Te sentirás especial. Esa es tu noche y todos lo saben y te lo harán notar. Sentirte la protagonista de la velada es lindo, pero también conlleva una gran responsabilidad. Disfrutá de esta sensación con mesura.
4. Algo saldrá mal. Con tantas cosas de por medio, seguramente algo no resulte como esperabas: Sea lo que sea, tratá de tomártelo con humor y mucha calma. Pensá que los invitados posiblemente ni se enteren de lo ocurrido. Y sea lo que sea que pase, no debe empañar tu día nupcial.
5. Llorarás….¡Y no lo podrás evitar! Ya sea de felicidad, alivio, frustración o todas esas cosas juntas, lo cierto es que lo harás. Por eso, lo mejor es estar preparada para el torbellino de sentimientos que se desatarán esa noche y le pidas a tu maquillador que utilice maquillaje resistente al agua, tené un pañuelo a mano y recordá que ¡está prohibido frotarse los ojos!
6. No pasarás mucho tiempo junto a tu novio durante la fiesta. Y es que al llegar al sitio que escojan para la celebración, familiares y amigos reclamarán su atención, les pedirán bailar con ustedes, hacerse fotos, charlar… y cuando quieras darte cuenta, ya habrá pasado la noche de tu casamiento y apenas habrás cruzado palabra con tu flamante marido. Por eso es importante que procuren encontrar un momento a solas luego de la ceremonia religiosa o civil (sea cual sea la que elijan) para poder mirarse a la cara y comentar algo respecto al importantísimo paso que acaban de dar en sus vidas. Los invitados sabrán esperar.
7. Tanto amor te abrumará. Ver tantas personas juntas celebrando junto a vos este día tan especial en tu vida puede ser sobrecogedor. Procurá hacerte tiempo para intercambiar unas palabras con cada uno de ellos y visitá todas las mesas para saludarlos. Ellos agradecerán tanto como vos este gesto de reconocimiento.
8. El día se te pasará en un suspiro. Cuando quieras darte cuenta, ya todo habrá acabado. Así que relajate y tratá de disfrutar del día de tu casamiento al máximo.
9. El sexo no estará en tus planes esa noche. A diferencia de lo que nos hacen creer las películas, la noche de bodas no suele tener nada de romántico y sexy. Seguramente los dos acaben agotados luego del trajín del día y todas las emociones vividas y lo único que querrán es dormir. Es preferible que reserven la actividad sexual para la noche siguiente a la noche del casamiento, de esta forma los dos estarán más descansados y podrán disfrutarla como se merecen.
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