“La estrella para nosotros, está del otro lado del mostrador”

Casa Rodríguez 1941-2019 Historia y presente de las motos en Salto                                                        

Con Germán Rodríguez Grilli

El viaje de Casa Rodríguez, comenzó  un 1° de Junio de 1941 como un negocio familiar y  hoy, a sus 78 años, nos continúa convocando a acompañarla.

Cuando ese día, Don Juan  Sebastián Rodríguez Gobetto, con el gran apoyo de su esposa Doña Alba Grilli hoy con casi 92 años, se instala  en calle Lavalleja, no imaginaba el aporte que estaba realizando a la sociedad extendiéndose en el tiempo, aunque con  esmerado esfuerzo por conquistar una expectativa del medio.

Germán es uno de los nueve hermanos que junto a Mónica, Juan y Agustín supo tomar las riendas del negocio, con la misma responsabilidad y fuerza que lo hubiese hecho su padre.

Actualmente, le siguen sus pasos  como un reconocimiento a su abuelo Juan, la nueva generación de hijos y sobrinos, revitalizando la empresa.

Comenzamos la amena entrevista con Germán consultándole:German Rodriguez Grilli

¿Cuál es la estrategia para continuar vigente,  haciendo que el cliente retorne?

Intentar vender lo correcto.

El precio es uno de los componentes de esa estrategia, pero no lo es todo. Porque cuando uno se dedica solo al precio y la gente elige por ello, no alcanza.

Si traemos una moto, elegir un importador  que no me deje de a pié.

Porque siendo así, voy a dejar de a pié a mi cliente y así se traslada, no solo a la moto. A la bicicleta, al  tractor y a todo lo que vendemos.

Que lo que vendamos, se pueda respaldar.

¿Se trata de ser un empresario exigente?

Por un lado si. Por otro está lo que le digo a cada colaborador que me acompaña: la estrella está del otro lado del mostrador.

Por eso hay que garantizar lo que vendemos, brindando una respuesta a los clientes y si no estamos seguros de un producto, no traerlo.

Me he equivocado obviamente, pero intento tener lo mejor, para hacer una entrega con responsabilidad.

¿Cómo se logra la adquisición garantida por parte de la empresa?

Pongamos como ejemplo, la bicicleta eléctrica, que ya lleva un tiempo en el medio.

Me animé a traerla, cuando logré conseguir un importador que ya conocía y con el que estoy tranquilo.

Y asi se repica en todo, por ejemplo  en una Motosierra STIHL, porque se que es buena, hay repuestos y todos los años

nuestro personal se traslada a la fábrica a ver los nuevos modelos y a nutrirse de información, así como con los demás productos, como repuestos, lubricante, cubiertas etc.

La gente confía. Aunque no siempre uno es entendido por el cliente, ni tampoco entiende al mismo.

Pero el desafío es ese.

Y uno siempre intenta traer lo mejor, con un precio competitivo,  colmando su expectativa.

Que la gente pueda verme del otro lado del mostrador y preguntarme: “¿Qué comprarías vos?, ¿me asesoras?”, para mi es sumamente importante. Me gusta esa confianza que la gente nos deposita.

¿Cuál ha sido el mayor desafío para la empresa?

El principal desafío, fue cuando fallece papá con casi 72 años, donde  tuvimos los hermanos que tomar las riendas del negocio y continuar.

Pero de todas formas, estamos todos desde muy pequeños, mamando toda esa experiencia.

¿Le preocupa la competencia?

No. Hay mucha buena competencia y de hecho me gusta competir, pero en igualdad de condiciones.

Por ejemplo, si en una carrera de motos es de 125cc, todas deben ser 125cc o sea que hay que competir en todos los órdenes de la vida en igualdad de condiciones

Veo mal la competencia que evade impuestos, trayendo productos ilegales  y eso no es  competencia, eso es deslealtad.

No somos dueño de la verdad, pero en realidad uno trae una historia y la idea es no defraudarla, por allí pasa la cosa.

En todos los órdenes de la vida, quien corta camino es el que uno no lo valora y está en la vereda de enfrente.

¿Las cualidades de un empresario se basan en tener condiciones para serlo?

Sí, yo siempre les digo a mis hijos, que Colón asumió “La empresa” de ir a buscar Las Indias.

Empresa es riesgo, todos los días ponemos: nuestro capital, salud y esfuerzo y no siempre es valorado por quien debe hacerlo.

El empresario tiene que estar dispuesto a dormir poco y trabajar más. Yo siempre trabajé como mínimo diez horas.

Uno eligió esa vida y tiene su recompensa, pero hoy el costo operativo es tan grande, que uno piensa: “¿vale la pena?”.

Pienso que el empresario es el engranaje fundamental, el motor de cualquier economía pujante.

El que va para adelante, animándose a no tener su platita en el banco viviendo de la especulación y se anima a invertir.

El empresario vive de arriesgar y hay que protegerlo, no señalarlo permanentemente como el malo de la película.

¿Se hace un tiempo para el disfrute?

Si, disfruto mucho con la familia.

Tengo tres hijos, todos estudiando en Montevideo.

Entiendo que el éxito de una persona no se mide en plata, sino en los afectos de una familia.

Mi padre me encarriló a mi y mi deber como padre, es encarrilar a los míos en todo sentido y en que sean buenas personas.

¿Por qué elegir Casa Rodríguez?

Porque en los rubros que manejamos, por la misma historia que nos da experiencia, intentamos vender lo correcto, con un respaldo.

Y las garantías están  para ser cumplidas.

Contamos con un grupo lindo y entusiasta de colaboradores, a los cuales uno trata de transmitirle experiencia, aprendiendo de ellos también y dejándolos aportar sugerencias.

Intentando conjugar excelente atención, con las mejores opciones de crédito y con un horario extenso a las posibilidades del cliente.

Procurando hacer las cosas bien.