163 AÑOS DEL NACIMIENTO DE DON PEPE

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Cuando hablamos de Don José Batlle y Ordóñez, recordamos su enorme obra de estadista y conductor del Partido Colorado; ese recuerdo, no es menor, ya que fue la aplicación de su ideario de país, el cual, a lo largo de los años, se fue transformado, no solamente en una visión exclusiva de una determinada colectividad política, sino que en el mismísimo ser nacional y en nuestra propia idiosincrasia. MANODURAYPLOMO copia
Don Pepe comenzó a pensar el país que anhelaba, desde muy joven; hijo del ilustre Gral. Don Lorenzo Batlle, héroe de la Defensa y Presidente de la República, adquirió de éste, la conciencia sobre la responsabilidad que debería de tener en la construcción del progreso del país.
Con tan sólo 22 o 23 años de edad, inició su prédica periodística, en el Semanario “El Espíritu Nuevo”, publicación realizada por un grupo de jóvenes intelectuales que mucho darían de que hablar en el futuro del Uruguay. Si bien se basó en un trabajo científico y filosófico, supo desarrollar su opinión de hombre, dispuesto a enfrentarse contra la más ortodoxa de las costumbres, en pos de su ideal.
Se fue gestando así, poco a poco, el carácter del joven de principios irrenunciables e incorruptibles, al que jamás le tembló el pulso a la hora de enfrentar con su distinguida pluma, a lo que consideraba inmoral, antisocial o injusto. Mucho tiempo después, habiendo sido ya dos veces Presidente de la República, diría que el periodismo fue su verdadera vocación, y así lo demostró al nunca dejar de serlo, ni siquiera cuando ocupó el más alto de los puestos nacionales.
Su afán consistió en hacer conocer al hombre común, el contexto en el cual se encontraba, y hacerlo razonar por sí mismo, ofreciéndole de ese modo, la más clara y reveladora de las libertades, que es la libertad de conciencia.
Ejemplo cabal de tal espíritu, fue su participación junto a otros jóvenes de diferentes partidos y credos, en la lucha entablada contra la dictadura de Máximo Santos, en la no muy recordada pero inmensamente gloriosa, Batalla del Quebracho. Luego de la derrota frente al ejército nacional, la lucha, esta vez periodística, subió su tenor y no dejó la prédica.
Consecuente con dicha idea, el 16 de Junio de 1886, Batlle fundó “El Día”, de cuyas páginas se edificó el pensamiento Batllista. Vendido a vintén, para que las clases humildes pudieran ser partícipes del acontecer político y social, se transformó en el bastión más popular y preponderante en defensa de la democracia.
Mucho más podemos decir; pero basta con recordar que ese ilustre hombre, también fue joven, y supo entender aún en esa juventud, la imperiosa necesidad que tienen los países, de que su sabia nueva participe en la creación del presente, para forjar el futuro.
Debemos las nuevas generaciones, proteger la perdurabilidad de los valores y principios rectores de nuestra sociedad -los que nunca pasan de moda- a través del conocimiento de nuestra historia y del orgullo ante nuestras tradiciones; honrándolas con carácter y sin desprestigiarlas por medio de la mediocre concepción de que en la política vale todo, siendo conscientes de la tarea que nos espera y actuando en consecuencia.
A 163 años de su nacimiento, la mejor manera de homenajearlo, es recordando sus enseñanzas: “La tarea de la edificación moral y material de la nación, no debe ni puede corresponder exclusivamente a un hombre solo o a un número reducido de hombres; esa tarea corresponde a la nación misma”.