Aciertos y errores empresariales

La hoja de ruta que llevaron adelante los empresarios que conforman el mercado, no es lineal. Aunque existan centenares de blogs, conferencias, artículos y mal llamados gurúes que hablan sobre los cinco, diez o hasta quince pasos para el “éxito empresarial”, la verdad sea dicha: de nada sirven en la práctica. Al fin y al cabo, es justamente en la realidad, haciendo, mientras se ejecuta más que lo que se “idea”, que tanto los factores internos como externos al proceso emprendedor, influyen en el grado de eficiencia y eficacia entre lo planificado y los resultados. vintage-2862708_960_720
Acertar, es tener efectividad. El mal denominado “éxito empresarial” es en realidad, una cuestión de eficacia para hacer que las cosas sucedan y en todo caso, disminuir la probabilidad de fracasos. Errar, algunas veces cuesta poco, y otras demasiado y es justamente en este punto que hay una mala prensa, de fiebre emprendedora, que no comunica con claridad el alto precio, que en muchas ocasiones cobran los emprendedores.
El objetivo del presente artículo de Link de El Pueblo es transmitir algunas consideraciones relativas a los aciertos y errores empresariales, innatos a toda actividad empresarial y que no habría que perder de vista al momento de dirigir una empresa. De manera específica, haremos mención del ensayo y error como método de validación empresarial basándonos en la perspectiva de “efectuación” y la noción de “ciclo de vida de la empresa”, los dos principales errores “tipo” que se cometen dentro de una empresa a partir de una mirada “Druckeriana” y por último algunas consideraciones sobre el significado del error y su condición de “camino” para el acierto.
Errores empresariales, ¿siempre evitables?
Priorizar la obtención de financiamiento bancario para empresas de reciente creación que no lo necesitan, no enfocarse en las necesidades del cliente, no manejar información real sobre la contabilidad y finanzas de la empresa, no definir de manera clara los procedimientos de trabajo del equipo humano y de los procesos organizacionales, los mencionados son apenas algunos ejemplos de errores que se cometen por parte de empresarios. Aunque sean conocidos, a pesar de que la Teoría de la Administración, nacida gracias a los aportes de Frederick Taylor y Henri Fayol, hace ya más de un siglo, no necesariamente ha supuesto que los empresarios dejen de cometerlos.
Entre una situación inicial del emprendedor y su meta, es posible definir una estrategia que se plasma dentro de una planificación. No obstante, a pesar de tomar todos los “recados” que nos propone la teoría, el emprendedor una vez que comienza el proceso de ejecución, se desviará. La desviación del cronograma, del presupuesto, del alcance y los objetivos de cada proyecto es normal.
¿Por qué las empresas fracasan? ¿Son de alguna manera evitables los errores empresariales? ¿Cuál es la razón por la cual apenas alrededor de 20% de las innovaciones empresariales sobreviven en el mercado? ¿Cuál es la relación entre innovación, gestión y resultados para la empresa?
La respuesta, parece ser sencilla: no es posible evitar que el empresario cometa ineficiencias porque, por un lado, hay cosas que no dependen de él y por otro, su subjetividad, condicionada por miedos, dudas, decisiones desmedidas y ambiciones, lo hace fallar.
¿Qué no perder de vista?
No obstante, a pesar de lo anterior, sí es posible disminuir la ineficiencia. La racionalidad limitada con la que cuentan emprendedores y empresarios, como cualquier persona, en palabras de Hebert Simon está condicionada por tres aspectos: la información disponible, la limitación cognoscitiva de la mente individual y el tiempo disponible para tomar la decisión.
A partir del párrafo anterior, toma sentido hacer algunas afirmaciones:
1) La información disponible del empresario, siempre podrá ser mejorable y no necesariamente, la que cuente será integral, real y completa.door-1333196_960_720
2) Si a través de la formación, es posible mejorar al empresario, lo cierto es que dependiendo del perfil cognoscitivo que tenga, la calidad “con la que decide” será siempre mejorable.
3) En entornos cada vez más competitivos, inciertos y en la que ocurren cambios acelerados, la disponibilidad del tiempo será respecto a lo ideal, ineficiente.
Sin lugar a dudas, la buena elección de un acompañamiento externo del empresario, permite contrarrestar los tres puntos anteriores y convertirse en una palanca de competitividad para el empresariado. A partir del reconocimiento de las fortalezas y debilidades de la empresa, será más fácil saber qué priorizar en este sentido y qué en menor medida.
Si quisiéramos mejorar la competitividad, deberíamos detectar el cuello de botella y dedicar todos los esfuerzos de asistencia técnica a eliminarlo y luego, una vez hecho eso, dedicarlos al nuevo cuello de botella: toda empresa, tiene un cuello de botella que condiciona la productividad de la misma.
Un mirada filosófica al emprendimiento
Si tuviéramos que definir la validación en pocas palabras, diríamos que es el arte de pasar del dicho al hecho. Lograr eso, implica comprobar que lo que se piensa, es real. Una vez que se intenta y se comprueba, se ensaya, una vez que se valida que lo que se piensa no es así, se erra y se vuelve a definir una hipótesis. Lograr lo anterior, es alcanzar efectividad, es decir, tener un enfoque en lo que más importa son los resultados más que lo que se planifica o idea, raíz de la teoría de la “efectuación” impulsada por la profesora hindú de administración Saras Sarasvathy.
Emprender, al final de cuentas, termina siendo una condición subjetiva en la que la persona, el emprendedor, conduce sus ideas a la acción, acciones en la incertidumbre muchas veces. Una acción no será inteligente ni tampoco bien orientada en la medida, que se pierda de vista la “idea primaria”, la visión que motiva el para qué se hace lo que se hace. De igual modo, una expectativa o una idea sin una acción concreta detrás, será apenas una fantasía o idea romántica.
Pocos son en realidad, los hombres y mujeres que en la práctica se atreven a dar el Salto Emprendedor, ya que es justamente luego de tomar esa decisión que entra en juego y se ponen a prueba la madurez, la efectividad y la persistencia, muchas veces necesaria luego de que se erra.
Errar es humano, y hablar de ensayos y los respectivos errores empresariales, que se pueden cometer, es hablar de heurística para la obtención de conocimiento, acceder a información cuando la misma es limitada. En otras palabras, encontrar el modelo de negocios que permita dar rentabilidad al empresario, no es otra cosa que poner a prueba hipótesis dando pasos de manera proactiva, sabiendo que solamente fallando se sabrá si el negocio es tan bueno en el mundo de las ideas como en el de la realidad.
Cometer muchos errores, traerá consigo una serie de datos, un panorama más completo de la realidad, que permitirá la construcción de la curva de aprendizaje del empresario y con ello, la eliminación de incertidumbre y un mejor control de los riesgos.
Hablemos de errores, divorcios entre gestión e innovación
Referirse a errores empresariales, es basarse empíricamente en las razones por las cuáles, los empresarios fallan. De manera simplificada, y basándonos en la visión de Peter F. Drucker en su libro Nuevas Realidades, son no gestionar y no innovar. Justamente el propio Drucker, cuando se le preguntaba sobre las funciones principales de las empresas hablaba del marketing y la innovación.
No gestionar, trae consigo la existencia de costos de no calidad, errores no forzados que cometen las organizaciones por no invertir en hacer lo que hay que hacer. De igual modo, no innovar es no adaptarse a los cambios y con ello, incurrir en errores de miopía que terminan alejando al segmento de clientes y lo que el mismo necesita de la propuesta de valor organizacional.
El gran avance en la disciplina y práctica de dirigir empresas, es la que actualmente comprenden la gestión y también la innovación. No obstante, muchas veces se las termina observando como excluyentes de manera mutua. Ambas son necesarias y lo son al mismo tiempo, las dos deben coordinarse y trabajar juntas.
Téngase en cuenta que cualquier organización entra en un declive sino es innovadora, de igual modo cualquier nueva organización es ineficiente sin una buena gestión.
A pesar de lo anterior, en no necesariamente se ha investigado demasiado sobre la combinación de gestión e innovación. Si bien, hay una gran ola, quizás más parecida a una fiebre sobre emprendimiento e innovación, lo cierto es que aún falta análisis bibliográfico sobre innovación corporativa: cómo las empresas emprenden.
A modo de conclusión
Aunque las cosas que hacen las empresas, en un sentido son las que han permitido que la misma esté donde esté y con ello, dar de cuentas que hay cosas que se hacen bien. Sobreponer lo urgente sobre lo importante, y dentro de lo importante la gestión eficiente y la búsqueda de innovaciones, graduales al menos, que permitan mejorar la competitividad de la empresa, son factores que permitirán encontrar los verdaderos aciertos, las palancas para seguir.
Errar, muchas veces es mal visto y aún falta mucho por hacerse en términos culturales y dentro de un sistema educativo que no necesariamente premia al que intenta y falla. Sin embargo, ello no debería detener al empresario que persigue un sueño, busca concretar una idea: no errar, trae consigo de manera implícita no haberlo intentado. Con ello, la posibilidad de arrepentirse.
Al fin de cuentas, el horizonte termina siendo enorme, no hay seguridades y sobra la incertidumbre. El mal llamado “éxito”, mejor definida como efectividad, para los empresarios es posible, pero claro está no por ello segura. Sin riesgos calculados, cualquier idea podrá convertirse en una frustrante realidad, allí entrará en juego la capacidad de tener aciertos que signifiquen más que los errores. Allí entrará en juego, la capacidad de cometer aciertos y errores, sabiendo que el error Lic. Nicolás Remedi Rumi







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