Víctor Hernández Iturria, ganador del Octavo Valentín Aparcero

Víctor Hernández Iturria nació el 11 de enero de 1991, es un carismático joven oriundo de la zona de Valentín, quien hace pocos días se consagró campeón de la Patria Gaucha, y una semana más tarde, obtuvo entre tres premios, el título de mejor jinete en Valentín Aparcero, sumando así más de 50 premios en tan solo  7 años de trayectoria en esta apasionante y arriesgada actividad que eligió cuando tenía 15 años.22  3  13 057

oras antes de viajar a Montevideo para participar de las jineteadas en la Semana Criolla en la Rural del Prado, Víctor accedió con cierto recelo, pero gustosamente a dialogar con EL PUEBLO.
Dueño de una educación y un respeto destacable, tal vez por el entorno donde fue criado, Víctor es reconocido hoy entre los mejores jinetes del país.
Fue a la escuela de Pueblo Biassini, y luego continuó sus estudios en el Liceo Rural de Valentín hasta Cuarto año. Si bien le hubiera gustado estudiar algo relacionado al campo, el hecho de vivir en una zona rural, lo llevó a trabajar desde adolescente en ese medio.
UN SUEÑO HECHO REALIDAD
Quienes realmente sienten esta actividad como una pasión, quienes aman la tradición, lo hacen desde niños, tal es así que en sus juegos incluyen las jineteadas y se relatan su propias montas, y Víctor no fue la excepción, salvo que el deseo de todo jinete uruguayo y  de la región es triunfar en el Prado, y el de Víctor, era ser campeón de la Patria Gaucha.
“Desde chico mi sueño era ganar en la Patria Gaucha, siempre me relataba “Víctor Hernández campeón de la Patria Gaucha”, recordó entre risas.
Con un cierta timidez, dado que tiene perfil bajo, manifestó que no se lo esperaba, sino que ganó porque “tenía buen caballo nomás…”, aunque admitió que allí la competencia es difícil, “son 72 montas en cada estilo, en basto y en pelo y 12 en basto abierto el sábado, y al otro día lo mismo, y se suman los puntos de los dos días”.
Los dos que habían dado Vuelta de Honor el sábado eran Maurulio Rivas, quien “paró, pero no fue una buena jineteada” y el otro era el “Canario” Rodríguez y se le cayó la yegua, quedó con cero puntos, de manera que si él paraba los segundos reglamentarios, ya ganaba. Luego de la monta dio otra Vuelta de Honor y así se consagró campeón de la Patria Gaucha.
Reconoce que para ganar hay que ser buen jinete, pero también “hay que ligar”.
CÓMO ES SU VIDA
Por parte de madre, tiene tres hermanas, y por parte de su padre son cuatro mujeres y un varón, son nueve en total.
Su hermana mayor, madre de su sobrino Víctor Manuel (2), es la que más lo acompaña en las jineteadas, y es la que más lo apoya “hasta por demás”, cuenta en tono de  gracia.
La gente de la zona lo reconoce, y si llega a alguna casa en otro pueblo siempre lo invitan a comer, “me llevo bien con todos”.
Víctor trabaja domando caballos para particulares, tropeando y  en ferias ganaderas, “nunca he trabajado de efectivo en una estancia”, comentó “porque tenés que estar y a uno que le gusta la salida no podés:  es el trabajo o la salida”, dice haciendo referencia a las jineteadas, ya que en temporada de criollas, todos los fines de semana lo invitan de diferentes lugares, sobre todo en la zona Sur del país.
Ha llegado a competir en Brasil, en Río Grande do Sul, a fines de enero del año pasado, quedó entre  los once mejores, de cien montadores.
Ha participado en el Prado, desde el año 2009, aunque en el 2010 no pudo montar porque tenía la cédula vencida… el año pasado montó en la rueda internacional en pelo donde están los cinco mejores jinetes de cada país, de Argentina, Uruguay y Brasil, categoría en la que está participando esta semana, y hasta ayer iba primero, ya que el domingo dio Vuelta de Honor, y ayer paró los segundos reglamentarios.
GANADOR DESDE LA
PRIMERA EXPERIENCIA
Montó en unas Criollas por primera vez a los 15 años. – ¿En ese caso tuvieron que firmar sus padres?  “No, porque como era grande, y sabía de memoria la cédula, pensaban que era mayor y no me preguntaron la edad”, relató.
Fue la primera experiencia, ya que antes jineteaba terneros, “caballos nunca, fue en Pueblo Olivera un 25 de diciembre, fui, me anotaron,  subí y salí ligando, gané en basto” recordó.
Su madre no estaba de acuerdo,  “de salida no quería, no estaba muy tranquila, pero después se amansó”.
Lo de Valentín, este premio, “es un lindo recuerdo”, desde el 2008 viene participado en este festival.
“Gracias a Dios no he tenido golpes fuertes, solo una vez en Maldonado, que participé en un broche de oro con los caballos de Nelson Herrera, tropilla La Carolina, que son todos bellacos (que corcovean mucho), tanto que no llevó más al Prado, es más: nunca pudo ganar en el Prado en tropillas porque bajaban muy enseguida”, cuenta Víctor, “y uno me tiró y me sacó el hombro”.
“Los golpes duelen, pero hay que ver que ¡cuántas personas están mirando! Más vale te parás y vas a sobarte donde nadie te ve”.
- ¿Siente miedo antes de montar?
- (Se ríe) Yo que sé… miedo, miedo, no.. un recelo sí, por ejemplo en basto cuando te dicen que el caballo es caedor o algo, vas con cierto recelo, esperando que se caiga. Pero miedo de montarlo no.
- ¿Que significa la Vuelta de Honor?
Es el tope de la jineteada, cuando la monta es buena, hay Vuelta de Honor, es lindo.
- ¿Qué pasa cuando la gente no aplaude en ese momento?
- Cuando la gente es fría, desanima no tanto al que va dando la Vuelta de Honor, sino a los demás montadores que ven que no le están dando importancia a las montas, y eso desanima. Son personas que no están en el tema, que van porque es un domingo, o van por otro motivo, pero las jineteadas les da lo mismo, no valoran eso. En Tacuarembó es admirable lo gaucho que es ese departamento, en la Patria Gaucha, en Curtinas,  la gente anda así nomás, se ven paisanos en la terminal, y en las calles la gente anda de alpargatas y de boina, cualquier día, y les encanta las jineteadas.
LOS MEJORES TRIUNFOS
CON “EL POTE”
En el 2009 fue la primera vez que participó en la Patria Gaucha, en el 2010, fue como invitado   en una rueda donde ponían cuatro jinetes de la aparcería y dos lo ponía la organización, que eran los dos libres, “ahí entré yo, me consiguió Julio Díaz, y ahí me tocó un caballo que le decían “el Pote”, que era de Riccetto, Tropilla La Sentenciada de Lavalleja, que se retiró en el 2011 y quedó con ese caballo Berrutti, de Tropilla La Serena, que nadie lo quería porque era vueltero, anduve bien los dos días, me dieron Vuelta de Honor un día solo, y no me dieron premio. El año pasado dí Vuelta de Honor en ese mismo caballo y en ese mismo gané este año (en la Patria Gaucha y en Valentín)”.
SI FUERA CABALLO
PREFERIRÍA SER UN
CABALLO DE CRIOLLAS
Respecto a lo que piensa sobre la gente que dice que las jineteadas “son para judiar caballos”, expresó que “son ignorantes, yo si fuera caballo preferiría ser un caballo de criollas y no un pingo de esos que trabajan con los carros que los tienen todo el día cinchando y a garrote.
Los caballos jinetean porque son reservados, a los potros de las criollas los echan 5 o 6 veces al año cuando mucho, y están en el mejor campo, y si no, están comiendo ración.
No estoy en contra de la gente de los carros, pero esos están en peores condiciones. Los caballos de las criollas, salvo que se tiren en un alambrado- como puede pasarle a cualquier otro animal- no salen lastimados. Las espuelas no cortan, y a veces corcovean sin tener encima al jinete, lo que demuestra que no lo hacen porque los estén judiando”.
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Horas antes de viajar a Montevideo para participar de las jineteadas en la Semana Criolla en la Rural del Prado, Víctor accedió con cierto recelo, pero gustosamente a dialogar con EL PUEBLO.
Dueño de una educación y un respeto destacable, tal vez por el entorno donde fue criado, Víctor es reconocido hoy entre los mejores jinetes del país.
Fue a la escuela de Pueblo Biassini, y luego continuó sus estudios en el Liceo Rural de Valentín hasta Cuarto año. Si bien le hubiera gustado estudiar algo relacionado al campo, el hecho de vivir en una zona rural, lo llevó a trabajar desde adolescente en ese medio.
UN SUEÑO HECHO REALIDAD
Quienes realmente sienten esta actividad como una pasión, quienes aman la tradición, lo hacen desde niños, tal es así que en sus juegos incluyen las jineteadas y se relatan su propias montas, y Víctor no fue la excepción, salvo que el deseo de todo jinete uruguayo y  de la región es triunfar en el Prado, y el de Víctor, era ser campeón de la Patria Gaucha.
“Desde chico mi sueño era ganar en la Patria Gaucha, siempre me relataba “Víctor Hernández campeón de la Patria Gaucha”, recordó entre risas.
Con un cierta timidez, dado que tiene perfil bajo, manifestó que no se lo esperaba, sino que ganó porque “tenía buen caballo nomás…”, aunque admitió que allí la competencia es difícil, “son 72 montas en cada estilo, en basto y en pelo y 12 en basto abierto el sábado, y al otro día lo mismo, y se suman los puntos de los dos días”.
Los dos que habían dado Vuelta de Honor el sábado eran Maurulio Rivas, quien “paró, pero no fue una buena jineteada” y el otro era el “Canario” Rodríguez y se le cayó la yegua, quedó con cero puntos, de manera que si él paraba los segundos reglamentarios, ya ganaba. Luego de la monta dio otra Vuelta de Honor y así se consagró campeón de la Patria Gaucha.
Reconoce que para ganar hay que ser buen jinete, pero también “hay que ligar”.
CÓMO ES SU VIDA
Por parte de madre, tiene tres hermanas, y por parte de su padre son cuatro mujeres y un varón, son nueve en total.
Su hermana mayor, madre de su sobrino Víctor Manuel (2), es la que más lo acompaña en las jineteadas, y es la que más lo apoya “hasta por demás”, cuenta en tono de  gracia.
La gente de la zona lo reconoce, y si llega a alguna casa en otro pueblo siempre lo invitan a comer, “me llevo bien con todos”.
Víctor trabaja domando caballos para particulares, tropeando y  en ferias ganaderas, “nunca he trabajado de efectivo en una estancia”, comentó “porque tenés que estar y a uno que le gusta la salida no podés:  es el trabajo o la salida”, dice haciendo referencia a las jineteadas, ya que en temporada de criollas, todos los fines de semana lo invitan de diferentes lugares, sobre todo en la zona Sur del país.
Ha llegado a competir en Brasil, en Río Grande do Sul, a fines de enero del año pasado, quedó entre  los once mejores, de cien montadores.
Ha participado en el Prado, desde el año 2009, aunque en el 2010 no pudo montar porque tenía la cédula vencida… el año pasado montó en la rueda internacional en pelo donde están los cinco mejores jinetes de cada país, de Argentina, Uruguay y Brasil, categoría en la que está participando esta semana, y hasta ayer iba primero, ya que el domingo dio Vuelta de Honor, y ayer paró los segundos reglamentarios.
GANADOR DESDE LA
PRIMERA EXPERIENCIA
Montó en unas Criollas por primera vez a los 15 años. – ¿En ese caso tuvieron que firmar sus padres?  “No, porque como era grande, y sabía de memoria la cédula, pensaban que era mayor y no me preguntaron la edad”, relató.
Fue la primera experiencia, ya que antes jineteaba terneros, “caballos nunca, fue en Pueblo Olivera un 25 de diciembre, fui, me anotaron,  subí y salí ligando, gané en basto” recordó.
Su madre no estaba de acuerdo,  “de salida no quería, no estaba muy tranquila, pero después se amansó”.
Lo de Valentín, este premio, “es un lindo recuerdo”, desde el 2008 viene participado en este festival.
“Gracias a Dios no he tenido golpes fuertes, solo una vez en Maldonado, que participé en un broche de oro con los caballos de Nelson Herrera, tropilla La Carolina, que son todos bellacos (que corcovean mucho), tanto que no llevó más al Prado, es más: nunca pudo ganar en el Prado en tropillas porque bajaban muy enseguida”, cuenta Víctor, “y uno me tiró y me sacó el hombro”.
“Los golpes duelen, pero hay que ver que ¡cuántas personas están mirando! Más vale te parás y vas a sobarte donde nadie te ve”.
- ¿Siente miedo antes de montar?
- (Se ríe) Yo que sé… miedo, miedo, no.. un recelo sí, por ejemplo en basto cuando te dicen que el caballo es caedor o algo, vas con cierto recelo, esperando que se caiga. Pero miedo de montarlo no.
- ¿Que significa la Vuelta de Honor?
Es el tope de la jineteada, cuando la monta es buena, hay Vuelta de Honor, es lindo.
- ¿Qué pasa cuando la gente no aplaude en ese momento?
- Cuando la gente es fría, desanima no tanto al que va dando la Vuelta de Honor, sino a los demás montadores que ven que no le están dando importancia a las montas, y eso desanima. Son personas que no están en el tema, que van porque es un domingo, o van por otro motivo, pero las jineteadas les da lo mismo, no valoran eso. En Tacuarembó es admirable lo gaucho que es ese departamento, en la Patria Gaucha, en Curtinas,  la gente anda así nomás, se ven paisanos en la terminal, y en las calles la gente anda de alpargatas y de boina, cualquier día, y les encanta las jineteadas.
LOS MEJORES TRIUNFOS
CON “EL POTE”
En el 2009 fue la primera vez que participó en la Patria Gaucha, en el 2010, fue como invitado   en una rueda donde ponían cuatro jinetes de la aparcería y dos lo ponía la organización, que eran los dos libres, “ahí entré yo, me consiguió Julio Díaz, y ahí me tocó un caballo que le decían “el Pote”, que era de Riccetto, Tropilla La Sentenciada de Lavalleja, que se retiró en el 2011 y quedó con ese caballo Berrutti, de Tropilla La Serena, que nadie lo quería porque era vueltero, anduve bien los dos días, me dieron Vuelta de Honor un día solo, y no me dieron premio. El año pasado dí Vuelta de Honor en ese mismo caballo y en ese mismo gané este año (en la Patria Gaucha y en Valentín)”.
SI FUERA CABALLO
PREFERIRÍA SER UN
CABALLO DE CRIOLLAS
Respecto a lo que piensa sobre la gente que dice que las jineteadas “son para judiar caballos”, expresó que “son ignorantes, yo si fuera caballo preferiría ser un caballo de criollas y no un pingo de esos que trabajan con los carros que los tienen todo el día cinchando y a garrote.
Los caballos jinetean porque son reservados, a los potros de las criollas los echan 5 o 6 veces al año cuando mucho, y están en el mejor campo, y si no, están comiendo ración.
No estoy en contra de la gente de los carros, pero esos están en peores condiciones. Los caballos de las criollas, salvo que se tiren en un alambrado- como puede pasarle a cualquier otro animal- no salen lastimados. Las espuelas no cortan, y a veces corcovean sin tener encima al jinete, lo que demuestra que no lo hacen porque los estén judiando”.

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