- Diario El Pueblo - http://www.diarioelpueblo.com.uy -

Apuntes en borrador

LOCO. Este mundo no está bien, necesita urgente de terapia psicológica. Levantarse de la siesta y ver la brutal represión que hubo en Cataluña es de no creer. Pero si todavía faltaba la cereza sobre la torta, el presidente de Venezuela condenó la violencia ejercida contra el pueblo catalán… justo él que no deja de reprimir a su pueblo.

Pero además, ver en nuestro país gritar a los cuatro vientos contra la represión del gobierno de Mariano Rajoy y del Rey Felipe VI cuando apañan todo tipo de atropello contra las libertades civiles y políticas en países como Venezuela es, por decir lo menos, contradictorio. También ellos necesitan de terapia.

Algo parecido sucede en nuestro sistema político. Quienes denunciaron un “brutal bullying” contra el ex vicepresidente Raúl Sendic, hoy lo practican contra el intendente de Soriano Agustín Bascou y contra el diputado Wilson Ezquerra. Y por otro lado, quienes antes reclamaban al Frente Amplio un juicio ético sobre la figura de Sendic, hoy tienen problemas en asumir similar responsabilidad en tiendas propias.

Luego estamos nosotros, las personas comunes, vecinos de nuestra querida sociedad, que nos metemos en un debate de si estuvo bien o mal que le pegaran salvajemente a otra persona en medio del campo. El solo hecho que haya gente que justifique la posibilidad del uso de la violencia para resolver conflictos demuestra cierta patología en la naturaleza de nuestra Humanidad.

***

CONDENA. Para que quede claro, debe condenarse siempre la violencia, venga de la derecha o de la izquierda, de los de arriba (patrones) o de los de abajo (trabajadores). No hay una moral de unos y de otros. Los valores son uno solo y deben aplicarse siempre.

Limitar o atentar contra las libertades de las personas a decidir su futuro, como pasa lamentablemente pasa hoy en Venezuela, en Cataluña o ha pasado en nuestro país, debe condenarse, de la misma forma que debe condenarse a aquellos que hoy justifican la violencia ejercida contra el pueblo de Cataluña que en forma organizada ha ejercido su derecho a decidir su futuro.

***

LUEGO que entendamos esto, podemos discutir el fondo del asunto. Hasta acá apenas hemos rascado la superficie de estos temas, luego podemos hablar de la esencia de los planteos. Esa, sin duda, será otra discusión.

Pasa que no podemos hablar de los motivos que impulsan a los catalanes a plantear su independencia del resto de España, si no dejamos claro en defender el derecho a opinar libremente sin necesidad de ser reprimidos brutalmente por el aparato estatal.

Tampoco podemos hablar del fondo de la situación del peón rural en Uruguay si antes no tenemos claro que la violencia no es un argumento admisible. Tampoco podemos hablar de ética en la función pública según convenga a los intereses de cada quien.

Y luego tomar como de quien viene las distintas opiniones que justifican y critican los diferentes temas según de dónde sople el viento. Si no nos podemos poner de acuerdo en esto mínimo, mereceremos ir todos al sofá del terapeuta.

LEONARDO SILVA