Apuntes en borrador

NECESIDAD. Cuando la mano viene mal, hay que juntarse. Es hasta un principio de sobrevivencia. Como sociedad, debemos estar más unidos que nunca.

Salto no está en su mejor momento, tampoco podemos decir que esté en su peor momento pues los indicadores marcan que puede caer aún más, no hay límite en eso.

Concretamente nos referimos a los altos índices de desempleo, subempleo y de endeudamiento de la sociedad. Desde el punto de vista social y laboral, Salto está muy mal. No se trata de una visión antojadiza, solo de una visión interesada en parar lo que desde hace años sabemos que pasaría, aunque nunca supimos que los tiempos se adelantarían tan dramáticamente.

Ya en 2009 la Oficina de Planeamiento y Presupuesto proyectó lo que sería Uruguay en 2030, llegando a la conclusión que la región en la que se encuentra Salto terminaría siendo la más postergada en materia de crecimiento.

Estamos terminando 2017 y parece que los peores vaticinios se adelantaron 13 años. Por eso tenemos la certeza que aún tenemos hasta el 2030 para seguir cayendo, siempre y cuando no comencemos a hacer algo para frenar esta caída, detenerla definitivamente y comenzar, lentamente, a caminar en la recuperación del departamento, el que otrora llegó a estar a la vanguardia del desarrollo en la región.

Pero para eso, no se arregla poniendo énfasis en las diferencias y en las divisiones. Es momento de comenzar a elevar la mira y pensar en los tiempos que estamos viviendo, los miles de salteños que están pasando mal y que tendrán un fin de año muy triste.

El Instituto Cuesta Duarte (asesor del PIT CNT) marca que en Salto estamos hoy en el 20% de desempleo (lo que deja claro entonces que el porcentaje será mayor en breve con los nuevos despidos en empresas como Gamorel, la culminación de otras zafras y el desastre provocado por el clima en nuestra producción hortifrutícola).

Esta situación de desempleo, incide directamente en el mercado interno. Si la gente no trabaja, no hay dinero circulando en los comercios y no se pagan las cuentas. A esto hay que agregar ahora la espada de Damocles, por la que si no se está al día en las deudas pendientes con la intendencia, lo pasan al clearing, lo que cierra todas las puertas a la posibilidad de adquirir nuevos créditos para poder pagar así deudas pendientes.

Más que una solución, termina siendo una complicación para las familias más humildes, porque aquellos que tienen plata y no pagan los impuestos (como dice el director de Hacienda de la comuna), no necesitan sacar ningún crédito. Lo que demuestra que esta medida arbitraria termina perjudicando realmente a los que menos tienen, y a los que más necesitan de la ayuda del Estado, no que éste los termine de asfixiar.

Ante todo esto, es hora que alguien convoque de manera urgente a las fuerzas vivas, a los gremios de trabajadores y patrones, a los partidos políticos, a todos, para comenzar a hablar de los verdaderos problemas del departamento y trabajar sobre ellos. Se necesita practicar política con mayúscula y dejar de lado el conventillo diario.

LEONARDO SILVA







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