Apuntes en borrador

“ASÍ… está el mundo”, decía el periodista Jorge Traverso al término del informativo que conducía junto a Blanca Rodríguez, frase que trascendió épocas y lugares.

Pero, porque así esté el mundo no puede conformarnos. ¿Por qué en Uruguay estamos así? Porque así está el mundo, y en algunos casos, peor que nosotros. Entonces nos comparamos con los demás y sacamos pecho, porque estamos mejor en cuanto a ser una sociedad democrática, tolerante, con bajos índices de corrupción en nuestra clase gobernante y bajos índices de inseguridad (“somos una sociedad segura, y eso es algo bueno que tenemos que salir a vender al exterior para que sepan que somos una sociedad pacífica y que pueden venir a vacacionar en cualquier momento del año”, nos dicen las autoridades), ¿pero cuáles son los parámetros para compararnos?

Cuando alguien no está haciendo su trabajo como es debido, inmediatamente mira al vecino, sabiendo que allí están peor que nosotros y enseguida llegan las comparaciones. “Estamos mejor que ellos”, entonces nos conformamos con ese pensamiento que nos hunde en la mediocridad de las excusas. Así que la comparación con otros no debe ser para rebajar nuestras expectativas. Si decidimos compararnos con la realidad de otros países, debe ser para buscar nuestra superación como sociedad.

Por otro lado, bien podríamos compararnos con nosotros mismos. ¿Cómo estábamos antes en materia de educación, de seguridad, trabajo, inflación, endeudamiento, déficit, carga tributaria, engorde del Estado…?

Seguramente podremos observar una serie de indicadores que nos mostrarán que en algunos temas hemos avanzado y en otros hemos retrocedido. Sobre estos últimos es sobre lo que debemos continuar trabajando, poniendo más énfasis y empeño.

Pero para eso, el gobernante debe tener la suficiente humildad y autocrítica para saber aceptar estas comparaciones, rectificar el rumbo (si queremos cambiar la realidad en la que vivimos, necesariamente debemos modificar aquello que hemos venido haciendo mal), y avanzar, sabiendo que puede volver a equivocarse y debe estar listo para volver a torcer el rumbo, siempre teniendo en claro cuál es su norte.

El norte debe seguir siendo la gente, su bienestar personal y colectivo. Si no se tiene claro eso, nada cambiará.

***
CARNAVAL. Hace ya un par de años que la organización del carnaval salteño terminó por expulsarme de participar de sus desfiles como espectador. Lejos de escuchar las críticas constructivas que se lanzan de todos lados (medios de comunicación, redes sociales, los mismos actores del carnaval), se encierran en sí mismos, se inventan un relato de que ha sido todo brillante y lo peor de todo, se lo creen.

Este no es un comentario banal, porque puede ayudar a cambiar algunas realidades negativas. Lamentablemente, hoy no se visualiza que haya la suficiente amplitud de miras de tratar de mejorar algo que se viene cayendo a pedazos.

Mientras otros departamentos continúan recibiendo turistas de varios rincones del país que movilizan el mercado interno de la ciudad y da una linda changa a muchos vecinos, en Salto las reservas y visitantes caen en esas fechas. Es momento de cambiar, la buena noticia es que aún se está a tiempo. Ahora queda todo un año por delante para trabajar en un nuevo carnaval que nos haga visible a los turistas que en febrero eligen destino y que si hacemos las cosas bien, seguramente nos tomarán en cuenta.

LEONARDO SILVA







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...