Apuntes en borrador

FUTURO. Cuando del futuro se habla, puede hacerse desde una visión planificadora, que es lo que suelen hacer los economistas, los científicos y algunos políticos, que por ejemplo, son quienes tienen responsabilidades de gobierno.

También están aquellos que se animan a analizar y proyectar, esbozando gráficamente cómo ven el futuro. Esos suelen ser los futurólogos. Hay quienes te tiran las cartas o las runas, o te leen la borra del café, o te marcan el ciclo de tu vida mirando las estrellas y las constelaciones, esos curran con quienes les creen. Hay quienes miran científicamente al futuro y te lo cuentan, eso ya es ciencia ficción. Hay quienes te hablan del futuro sin ninguna base científica, eso es ya hablar de la fantasía.

En Uruguay, pero fundamentalmente en Salto, necesitamos hablar del futuro, y es de esperar que quienes tienen mayores obligaciones y responsabilidades por ser gobierno sepan elegir a quiénes van a consultar para pensar en el porvenir.

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KUBRICK. Cuando en 1968 se estrenó el clásico de la ciencia ficción “2001, odisea del espacio”, bajo la batuta del gran Stanley Kubrick basado en una idea original de Arthur C. Clarke, uno llegó a imaginarse que en ese año la Humanidad controlaría los viajes espaciales, al menos a la Luna, como mostraba la película.

Cuando llegó ese año, nada de lo que se anunció entonces se cumplió, y nos quedamos preguntando cómo algo que ya estaba al alcance de nuestras manos se nos escapaba sin tanto esfuerzo. Y no, no me refiero a los viajes espaciales ni a la conquista de la Luna, sino al control de nuestro futuro.

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HOY seguimos con los ojos en la nuca, mirando hacia atrás, no hacia adelante. Antes se hablaba que teníamos un futuro incierto. Hoy hablamos que lo incierto es el presente, donde el gobierno de Salto gasta un millón de dólares al año para tratar de imponer un relato fantasioso en la comunidad.

Si ese mismo dinero al menos fuese invertido (a diferencia de gastar) en campañas de concientización en el tránsito, o en cuidar lo nuestro para que no se destrocen propiedades públicas o aquello que nos pertenece a todos, como por ejemplo el mural de Cavani, ultrajado por un conjunto de vivos que lo grafitearon, o a informar sobre derechos que tenemos los contribuyentes… por decir algo.

En definitiva, la realidad termina superando a cualquier relato de ciencia ficción.

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MAÑANA. Pensar en el futuro ya no es un derecho, a esta altura es una obligación que se nos impone de pensar qué país y qué departamento pretendemos dejar a nuestros hijos y a las generaciones que les seguirán.

Es que gobernar es cosa seria, y así debería ser encarado, que para hobbies, tenemos muy buenos y malos ejemplos que encontramos en la literatura y el cine de fantasía y ciencia ficción.

LEONARDO SILVA