Apuntes en borrador

PROBLEMAS. Mientras debemos observar con asombro los berrinches mediáticos de alguien que pierde la presidencia de su sindicato debido a sus malas acciones, y mientras nuestro primer ciudadano del departamento prepara su mochila para emprender viaje al lejano oriente en busca de… vaya uno a saber qué, esperemos que de alguna inversión que desee instalarse por estos lares aunque desconocemos con total certeza cuáles son las propuestas que lleva detrás de la Gran Muralla, por acá en Salto los vecinos siguen con problemas.

Problemas cotidianos, como el de las calles, que tras más de 3 años de gobierno, aquel que dijo que en cien días tapaba todos los pozos, bueno, apenas un cuarto de las calles habría podido arreglar. Problemas como los de falta de higiene en algunos terrenos baldíos donde pulula cualquier clase de alimaña y basura tirada por gente que se cansó de esperar que algún recolector la levantara en la puerta de su casa, que después de todo, para eso paga esa tasa. Problemas como los de alumbrado público, pese a que a los salteños nos la cobran doblemente, sea por contribución o incluso por tarifa de UTE y el servicio en algunos barrios continúa siendo inexistente.

Falta de empleo, falta de oportunidades, falta de futuro, porque nadie habla de él, etc.

***

CENTRO. Claro, nuestros problemas son los más importantes, porque justamente nos pasa a nosotros. Lo demás no importa, aunque debería importarnos, aunque más no sea por una cuestión de empatía por el dolor que otros sienten.

Si contextualizamos todo lo anterior con otro tipo de problemas que viven en otras tierras, tendríamos que estar agradecidos porque nuestros problemas sean solo estos. Pero enseguida pensaremos que nos estamos consolando como suele consolarse el bobo del barrio y quedará por eso. Pero en verdad, en otros países, los problemas son más graves, y por el solo hecho de ser humanos, tenemos que prestar un mínimo de atención, aunque más no sea por respeto…

***
EMPATÍA. La palabra empatía viene del griego, empátheia, y según la Real Academia Española, tiene dos acepciones, a saber.

1. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
2. Capacidad de identificarse  con alguien y compartir sus sentimientos.

***

AMAL. Hace unos días escribíamos en nuestras redes sociales que dolía Yemen. La niña que simbolizó la hambruna en esa tierra lejana y que fue portada en The New York Times, Amal Hussain, finalmente falleció este jueves por desnutrición en un campo de refugiados en el norte de Yemen, de acuerdo a una declaración oficial de su familia. “Mi corazón se ha roto”, dijo Mariam Ali, madre de la niña. “Amal siempre estaba sonriendo, pero ahora debo preocuparme también por mis otros hijos”, agregó.
Al leer la noticia por unos minutos sentí empatía y Amal también fue mi hija, y el dolor se multiplicó. ¿Seguiremos siendo indiferentes de otros dolores o seguiremos sintiéndonos el ombligo del mundo? ¡Este planeta duele ante tanta indiferencia!
Empecemos por casa y veamos qué podemos hacer para ayudar a quien tenemos cerca y tiene problemas mayores que los nuestros.

LEONARDO SILVA