Apuntes en borrador

LAICIDAD. Una vez más, Salto ha sido noticia trascendiendo las fronteras de nuestro departamento. Una vez más, más allá de la gravedad de lo ocurrido, hay quienes lo han tomado para la chacota, porque sinceramente, parece joda tanta insistencia en ser noticia de esta manera.

¿Qué pasó ahora? Se violó el precepto constitucional establecido en el artículo 5° que establece la laicidad del Estado uruguayo. Quien en esta oportunidad violentó la laicidad, no fue la directora de un liceo, fue el intendente de Salto, cuando trascendió que fue ‘’bendecido en su despacho” por el pastor evangélico brasileño Valdir de Souza de la iglesia “Dios es Amor”.

Esto también deja al descubierto la diferente forma en que todos miden la violación de la Constitución. Quienes antes salieron a acusar a la directora del liceo, hoy tienen una mirada mucho más benigna de lo ocurrido, y quienes el año pasado salieron en una defensa ciega de la directora, hoy acusan y señalan al intendente por violar la Constitución y no respetar la laicidad del Estado. Paradójico, ¿no?

Como se sabe, el tema tomó difusión pública luego que el mediático pastor publicara el acontecimiento en su cuenta personal de Facebook, acompañándolo con una foto, sacando el hecho del ámbito privado, jactándose del poder de esa religión por sobre el Estado uruguayo al violar la Constitución sin ningún tipo de consecuencia.

Como ha manifestado la Asociación Uruguaya de Libre Pensadores (AULP), “el hecho constituye una flagrante violación del Estado Laico por parte de un funcionario estatal de alto rango”, llamando la atención que siendo abogado el intendente, debería conocer y comprender mejor que nadie los preceptos constitucionales, “que inequívocamente manda en su artículo 5º que ‘el Estado no sostiene religión alguna’. Ello significa que el Estado no debe pronunciarse a favor de una concepción religiosa en particular, ni permitir que sus instituciones sean un escenario de competencia y disputa de poder de las diferentes visiones religiosas. Permitir que se realice un acto religioso en el despacho que ocupa en la Intendencia salteña, que por cierto es un espacio del Estado, representa además una grave afrenta a la sociedad salteña, que ve utilizados los recursos públicos (el lugar físico en la intendencia salteña, las horas de trabajo del intendente, etc.) en cuestiones que deben ser del ámbito privado, de acuerdo a la libertad y garantías que brinda la propia institucionalidad republicana y laica.

Actitudes como la del intendente Andrés Lima, ponen de manifiesto la ignorancia o el desprecio por la República, de algunos actores políticos que utilizan las posiciones de poder que circunstancialmente ostentan en el aparato del Estado, para obtener beneficios personales, sea por votos o por las razones que fueren”.

“El intendente Andrés Lima como todos los ciudadanos tiene garantizado el derecho a participar de todas las actividades religiosas que desee; en el Uruguay todos los cultos son libres, pero para ello tiene los templos de las distintas religiones y otros ámbitos, con todas las garantías constitucionales y legales. Nuestra institucionalidad laica garantiza la convivencia integrada, pacífica y tolerante.
Uruguay no necesita abrir una nueva brecha en su ciudadanía, no necesita una guerra de religiones y menos aún auspiciada por el Estado”, convocándose “a la ciudadanía a defender a las instituciones republicanas y laicas, porque ellas son la garantía de los derechos de todos. Son la garantía para evitar que la sociedad se convierta en presa de discursos facilistas que encierran odio y discriminación”, culmina parte de la declaración de la AULP que compartimos en su totalidad.







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