Apuntes en borrador

OCIO. En esta temporada veraniega, uno mismo baja sus revoluciones en el trabajo y decide tomarse algún tiempo para sus propios ocios, como ver series, películas o incluso leer algunos libros. En este sentido, la computadora es una buena proveedora de material e información. También lo es recorrer librerías y buscar libros, de los nuevos y no tanto.
Así uno puede encontrarse con algunas joyitas, como un libro editado en 2015 y que estaba rematándose en una librería perdida del Este, de los autores Miguel Lagrotta y Esteban Leonís, quienes escribieron la “biografía política de Enrique Tarigo” bajo el título “Mis Muchas Razones”. Cuando estaba en la caja de esa librería, otro buscador de libros de origen argentino me preguntó quién era Tarigo.
Quienes tenemos más de 40 años somos parte de la generación de la salida de la dictadura, quienes pasamos básicamente nuestra edad escolar en pleno régimen cívico-militar sin saber de qué iba la cosa. A Tarigo lo conocí por mi padre, cuando cada jueves compraba el semanario “Opinar” y fui uno de los privilegiados que pudo ver en directo el famoso debate televisivo en noviembre de 1980 donde el colorado Tarigo y el blanco Eduardo Pons Etcheverry defendieron el NO en la pretendida reforma constitucional de los militares para mantener una falsa democracia tutelada desde los cuarteles. Tarigo sin buscarlo terminó siendo un actor político destacado, siendo elegido cuatro años más tarde vicepresidente de la República.

Sentí orgullo de poder contestar la interrogante del visitante sin haber leído el libro, usando simplemente mis recuerdos de vivencias propias. Tuve el honor de conocer personalmente a Tarigo en diciembre de 1986, de ahí mi interés de comprar el libro.

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PRINCIPIOS. Tarigo por sobre todas las cosas fue un hombre de principios muy firmes, un republicano y demócrata de pura cepa que no dudó un segundo en salir en defensa de una Democracia herida cuando nadie podía hacerlo, la que se buscaba recuperar en tiempos oscuros, donde políticos de todos los partidos estaban proscriptos o presos.
Un discurso que dio Tarigo el 10 de setiembre de 1980 en la sede de la Coordinadora de Jóvenes Colorados y que gracias a este libro pude conocer, pinta a carta cabal qué principios lo guiaban en los firmes pasos de su lucha, que en definitiva terminó siendo la de la mayoría de los uruguayos, y que hoy mantienen una clara actualidad y que bien pueden ser aplicables por todos los partidos políticos en este año electoral.
“Sigamos siendo inconformistas. No nos resignemos al mal menor. Queramos para nuestro país las mejores soluciones y no las menos malas. Difundamos nuestras ideas y nuestras críticas. Razonemos y ayudemos a razonar. No nos encerremos en nosotros mismos.

La política es una forma de apostolado y el apostolado no se hace encerrándose en su casa. Se hace a la luz y al aire, que todo lo aclara y lo vivifica. Si estamos convencidos de nuestros ideales y de nuestras razones, luchemos y hagámoslo sin desmayo por nuestras razones y por nuestros ideales. Seamos perseverantes y tenaces.

No olvidemos nunca, no lo olvidemos jamás, que la libertad no es un don del cielo, que nos ha sido dado desde lo alto. La libertad es algo que se conquista con la labor de cada día, o que se pierde irremisiblemente. Luchemos por la libertad, trabajemos por la democracia”. Que así sea.

LEONARDO SILVA







Recepción de Avisos Clasificados