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Apuntes en borrador

FATALIDAD. Final y lamentablemente la tan comentada leishmaniasis cobró su primera víctima humana, se llevó la vida de una joven salteña.

Trataré de no meterme en el terreno fangoso de señalar culpables y exigir responsabilidades a nuestras autoridades por lo que pasó y por lo que en realidad debió pasar, pero no dejo de preguntarme si se hizo todo lo humanamente posible para evitar este desenlace fatal. Aún resuena en mis oídos algo que me dijo una médico veterinaria, “espero no tener que ver que las autoridades recién reaccionen cuando tengamos que lamentar la aparición del primer caso de leishmania en un ser humano”. Esto me lo dijo a fines de 2016.

De todas formas, las autoridades de Salud Pública rápidamente salieron a aclarar que el fallecimiento de la joven salteña no se dio exclusivamente por leishmaniasis. Raquel Rosa, directora General de Salud, explicó que cuando la mujer fue internada a fines de enero se le diagnosticó la infección, pero que tenía además “una serie de patologías” previas que, junto a la infección, agravaron su estado de salud. “Toda infección que se adquiere agrava la patología de base. Esta joven fallece por otras causas, pero la presencia de la infección coadyuva”, enfatizó. (Fuente: Montevideo Portal)

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REPASO. Recuerdo que el edil nacionalista Carlos Silva logró levantar el receso de la Junta Departamental para tratar en forma urgente la aparición en algún barrio de Salto (por aquel entonces se habló mucho de Arenitas Blancas, pero ya se sabía que se estaba expandiendo a otros barrios) de la leishmaniasis. Hablamos de febrero de 2016. La primera respuesta del gobierno nacional fue declarar la “emergencia sanitaria” a Salto durante todo un año.

Más allá de esa declaración, ¿qué más se hizo? Básicamente se vio a Zoonosis a cargo de trabajar en los barrios, y un grupo reducido de profesionales encabezados por el doctor Eduardo Supparo debieron analizar la sangre de los perros para saber cuál estaba y cuál no infectado. Esos profesionales tuvieron que enfrentar a una población canina de más de 40 mil perros en la ciudad. Por lo que nos dijo Supparo en el programa televisivo “Palabras Cruzadas” a fin de año, se distribuyó en forma gratuita collares a no más de 4 mil perros; es decir, apenas el 10% del total de la población canina.

Jorge Quian, subsecretario del Ministerio de Salud Pública se cansó de venir a Salto y destacar en cada conferencia de prensa que dio (menos en la última, donde decidió no hablar) sobre el estado de abandono y mugre que había en los accesos a la ciudad, lo que era un factor positivo para la proliferación de vectores de enfermedades varias. Así apuntó directamente a la responsabilidad municipal. Tampoco hubo campaña de prevención alguna, ni del gobierno nacional ni del local (pese a que se gastan millones de dólares en promocionar candidatos con el dinero de los contribuyentes).

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NOSOTROS. Todos nosotros, la sociedad, también tuvo su cuota parte. Alguien del gobierno me habló este fin de semana de la responsabilidad que tienen los propietarios de perros enfermos que deciden dejarlos con vida, siendo un potencial riesgo de contagio en personas humanas por la presencia del vector.Así y con eso, si seguimos sumando, veremos que no hay alguien específico responsable del fallecimiento de Valeria. En realidad, somos todos responsables, porque no nos hicimos cargo de esta situación como sociedad. La solución está en todos nosotros, y me quedo con la triste sensación que en ésta, todos fallamos.

LEONARDO SILVA