Apuntes en borrador

GRE GRE. Ya es recurrente mencionar o parafrasear en casos como éste una de las obras del gran Gabo, en este caso podríamos hablar de la “crónica de un concurso anunciado”, con posibilidad de un posterior movimiento de la empresa a declarar la quiebra y el posterior cierre o por qué no -pues también se mencionó en los corrillos políticos-, la posibilidad de mudarse de departamento donde la presión sindical aparentemente desaparecería como por arte de magia (sic).

Como escribimos en la crónica periodística publicada el sábado 16 por EL PUEBLO, la noticia del “Concurso Voluntario” de la Empresa Citrícola Salteña (Caputto) corrió como reguero de pólvora. Inmediatamente que la noticia se publicó en el capitalino matutino El País en su versión digital, las alarmas sonaron en todas partes llegando casi al frenesí periodístico tratando de obtener la verdad de lo que estaba ocurriendo dejando de lado todo tipo de versiones que circulaban.

Lo cierto es que nos estamos cansando de ver en este país a empresas fundidas con dueños ricos, mientras los trabajadores andan penando para ver si pueden cobrar lo que se ganaron en la zafra. Antes el marxismo hablaba de la plusvalía (excedente monetario originado por el trabajo humano presente en cualquier acción productiva y que se la apropia el dueño de la fuente de producción), pero en este caso ya deberíamos hablar de aquella acción por la que el dueño de una empresa hace trabajar a sus empleados y no les paga remuneración alguna o les paga lo que quiere cuando quiere, ¿cómo deberíamos definir esa acción? ¿Esclavismo? Al menos así lo definen los representantes sindicales cansados de tanto gre gre e incumplimientos.

Esperemos que la empresa encarrile y cumpla con sus obligaciones. Esta semana será crucial para retomar los trabajos en la zafra a partir de marzo, como se comprometieron con el ministro Ernesto Murro, según nos explicó telefónicamente.

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¿HACIA DÓNDE? Sigue adelante el trabajo supervisado por el CLAEH convocando a fuerzas vivas del departamento para proyectar a Salto al 2030. El martes hubo otra instancia, y en esta oportunidad concurrí en nombre de una asociación de la que formo parte.

Confieso que me quedé con una sensación ambigua. Más allá del completo resumen que se nos hizo de lo trabajado hasta el momento y lo que se tenía por delante en aquella jornada, quizás me perdí algún capítulo, pero no me quedó claro una definición esencial.

Se pretende potenciar las posibilidades de desarrollo del departamento. Bien, apoyado. Pero el camino que se tome y las herramientas que se utilicen para alcanzar tal fin deben responder a una pregunta fundamental, ¿qué tipo de departamento queremos? ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar para conseguir tal fin? O lo que es lo mismo, para alcanzar nuestra meta, ¿el fin justificará los medios que utilicemos para ello? ¿Qué tipo de departamento productivo pretendemos tener? ¿El mismo que trae empresarios que explota a sus trabajadores y luego no les paga? ¿Qué tipo de inversiones estamos dispuestos a aceptar? ¿Todas, cualquiera o pondremos condiciones? ¿Serán tipo UPM? A los empresarios locales, ¿se le dará las mismas posibilidades y ventajas para que reinviertan en Salto y generen así más fuentes de trabajo?

Supongo que antes deberíamos sentarnos a pensar bien estas cosas, entre todos, para saber luego cuál será la hoja de ruta.

LEONARDO SILVA