Apuntes en borrador

INSPIRACIÓN. “Estas, mis notas dominicales –fuerza es decirlo-, no son producto de una larga meditación. Variadas razones se oponen a que ello pueda ser de otra manera. Pero generalmente, la idea se va gestando en el decurso de la semana hasta que, a determinada altura de ella –más temprano o más tarde- cuaja en tres o cuatro palabras que forman, con algún retoque, o sin él, el título del artículo. Y cuando el título aparece conformado, la nota está hecha. Solo resta sentarse a la máquina y escribirla.

La angustia –porque, a veces, ello provoca verdadera angustia- radica en no encontrar el tema o la idea central alrededor de la cual desenvolver el artículo. No sucede frecuentemente, pero sucede”.

Este es un fragmento de una columna de opinión escrita por el entonces periodista Enrique Tarigo en diario El Día a fines de la década infame de los 70. Tarigo debió retirarse del diario fundado por don José Batlle y Ordóñez porque sus columnas solían molestar a los dictadores, migrando para El Telégrafo de Paysandú que no dudó en cederle un espacio para que pudiese expresarse con total libertad, hasta que pudo fundar su propio semanario, “Opinar”, el que todos los jueves mi padre se encargaba de comprar.

Compartí estas notas que leí en el verano en un libro -que ya comenté en esta misma columna- sobre la vida política de Tarigo pues tras 12 años de trabajar en EL PUEBLO, a uno a veces le pasan estas cosas, cuando la musa inspiradora regatea su presencia dejándonos un rato largo mirando la pantalla en blanco de la computadora, esperando que mágicamente aparezca alguna de esas tres o cuatro palabras que nos vaya llevando hasta concluir con esta linda aventura de escribir. “No sucede frecuentemente, pero sucede”.

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MÉTODO. Existen múltiples métodos para escribir. Muchos autores han escrito ensayos explicando el que ellos usan, algunos pueden adaptarse más que otros.

En mi caso, suelo esperar casi hasta la hora de entrega para así poder escribir de algo que me llame la atención, mientras tanto, busco y busco sobre qué comentar. Vago por internet desde mi teléfono o desde la computadora hasta que algo atrape mi interés.

Por lo general, es cuando aprovecho a escuchar música de los 70, 80 y 90 a todo volumen con mis auriculares puestos para que la espera a que llegue una doña llamada Inspiración, no sea aburrida. A veces la música la troco por algo más clásico, tipo Beethoven o Haydn, que me ayudan a encontrar la concentración que requiere el momento.

Cuando encuentro el tema, sigo el consejo de Stephen King, dejarse llevar y escribir y escribir hasta que sienta que ya escribí todo lo que quería decir, luego dejarlo, tomarme unos minutos haciendo otra cosa, volver más tarde a leer lo escrito para hacer las correcciones que sean necesarias, dejar lo más prolijo posible mis pensamientos, y en lo posible, sin faltas de ortografía, para lo cual suelo auxiliarme con el corrector del Word de la computadora y del diccionario de la RAE que está en el ciberespacio, como todo.

Pero como ya escribió Tarigo hace poco más de 50 años, algunos días es más fácil escribir que otros, lo importante, como en todos los órdenes de la vida, es no parar y seguir adelante.

LEONARDO SILVA