Apuntes en borrador

ASPIRACIONES. Tratando de centrarnos en lo verdaderamente importante de lo que debería ser un debate electoral, justo cuando hoy comienza el cuarto mes del año y estamos a solo 90 días del primer llamado a las urnas en este largo proceso electoral que culminará en mayo del año que viene, deseo compartir con ustedes algunas aspiraciones que en común tenemos con un grupo de amigos y que hago propias.

De aquí en más, iremos escribiendo cada lunes una serie de puntos donde entendemos, debería ser centro del debate electoral. Obviamente no tiene por qué ser compartido por todos, eso es lo lindo de la democracia, se puede tener puntos de vista diferentes. Lo verdaderamente necesario es que se comiencen a hablar de algunos temas.

Es así que es importante partir reconociendo que nuestro país en el escenario internacional ocupa una posición muy importante en lo que respecta a la madurez de nuestros sistema político, a la tradición histórica y la legalidad en la constitución de sus partidos políticos y en los procesos democráticos para conformar sus autoridades internas y especialmente por las instancias técnicas con la cual se elaboran los programas que se proponen a la ciudadanía.

Esa imagen y esos valores que nos ha identificado e identifica, se construyen día a día en las formas en cómo se comportan los diferentes actores institucionales en la arena política, en donde lo importante es debatir ideas y no caer en adjetivos que intentan descalificar a los que las sostienen. El Uruguay siempre se ha caracterizado por ser uno de los países donde el acceso democrático al poder no ha utilizado el camino de dividir con la intolerancia hacia el que piensa distinto. La democracia es diálogo y no agresión.

No se hace política descalificando al que piensa distinto, ni imponiendo mayorías que dejan sin expresión a las minorías o imponen desvíos a la institucionalidad republicana.

La ciudadanía lo espera. Apostar por la desconfianza con la diabolización del adversario y la fragmentación entre las distintas visiones de país, sería herir nuestra democracia republicana, y sus consecuencias no serían debilitar al ocasional adversario, sino de fragilizar la confianza en las estructuras políticas, bases de la participación política ciudadana.

Pero la complejidad de los problemas que hoy día tiene nuestra sociedad, nos señala una nueva época, y nos exige soluciones que requieren generar nuevos pactos y nuevos contratos sociales entre distintos actores políticos y sociales. Para ello, se hace necesario poner en práctica valores y actitudes de grandeza y patriotismo, donde los dirigentes políticos, sindicales u otros grupos de ciudadanos organizados, deberían tener la estatura política que la coyuntura requiere para reencaminar la acción del Estado en temas tan importantes y estructurales para el futuro como son la educación y la seguridad, entre otros. La historia nos ha demostrado que muchas veces es necesario deponer las egolatrías ideológicas o personales, sin que ello signifique dejar de lado lo que se piensa, para avanzar hacia el futuro que todos desean aún dentro de sus diferencias. Siempre fue necesario ceder en algo para obtener lo que se quiere y eso no es otra cosa que el sano ejercicio de la democracia.

Sostener la democracia, la institucionalidad de los organismos del Estado, y crear y recrear cultura cívica, no es solamente respetar los resultados electorales o las normas que regulan el accionar de los partidos políticos, sino que también es generarla en los pequeños y grandes actos de todos los días cuando se actúa en la gestión de la cosa pública. Y eso es también ser republicanos y velar por lo que “es de todos”.

(Continuará…)

Leonardo Silva