Apuntes en borrador

ASPIRACIONES 5. Tratando de centrarnos en lo verdaderamente importante de lo que debería ser un debate electoral, estando hoy a 62 días del primer llamado a las urnas en este largo proceso electoral que culminará en mayo del año próximo, deseo compartir con ustedes algunas aspiraciones que en común tenemos con un grupo de amigos y que hago propias. En esta quinta entrega, comparto con ustedes, queridos lectores, lo que entendemos debería estar en el centro del debate electoral.

Obviamente no tiene por qué ser compartido por todos, eso es lo lindo de la democracia, se puede tener puntos de vista diferentes. Lo verdaderamente necesario es que se comiencen a hablar de algunos temas o en todo caso, se profundice el diálogo sobre alguno de ellos que ya están en el tapete de la discusión.

Continuemos. Se debe trabajar en la construcción de una educación para la ciudadanía con el eje en la tolerancia como columna que sostiene a una sana humanidad. Con ella es posible construir un clima de paz y convivencia al mismo tiempo que respetar las diferencias.

Los consensos no significan destruir ideas ni tampoco es condescendencia sino se trata de una virtud moral, civil y activa contra el egoísmo y la opresión. Tampoco se trata de tener ninguna clase de neutralidad.

Por lo tanto la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión así como el respeto en la interacción política, son, según nuestra opinión, columnas de las sociedades desarrolladas y herramientas sustanciales para construir un futuro que no sabemos cómo será, pero que debemos prepararnos, en esta coyuntura electoral, principalmente más allá de ella, para hacer frente a los grandes y nuevos desafíos que nos promete nuestra inevitable inserción en el mundo global.

La voluntad ciudadana jamás – y reafirmamos la idea de que jamás – debe sustituirse por mandatos basados en dogmas de cualquier naturaleza, aún de entidades extrahumanas y menos aún sujetarla al pensamiento dogmático de las religiones, el cual por más respeto que se debe tener a quién sostiene esas creencias, no pueden imponerse como una voluntad única desde la cual basar la estructura del Estado y mucho menos la gestión de lo público.

En otro orden, tenemos el anhelo que la ciudadanía del país pueda sentirse segura en el espacio público.

Es un atentado categórico al derecho humano básico a la Libertad de las personas que la inseguridad existente sea en los planos psíquicos como físico. Y es un deber del Estado poner todos los medios a disposición para garantizarlos. Un ciudadano no puede rendir ningún servicio a la comunidad, si se encuentra rehén del temor y esclavo de sus miedos.

Combatir sin prejuicios e intransigentemente la violencia social, no es simplemente una obligación legal, es un imperativo moral categórico de la construcción social, y es estratégica en la edificación de una sociedad de hombres y mujeres libres.

(Continuará…)

LEONARDO SILVA