Apuntes en borrador

SEIS. Hoy estamos a seis días de las elecciones internas, primer paso formal que requiere nuestra Constitución de la República para llegar a la elección Parlamentaria o Primera Vuelta presidencial del 27 de octubre próximo, dentro de 125 días.

Como ya se sabe, o al menos se ha dicho hasta el hartazgo, estas elecciones no son obligatorias desde el punto de vista legal, aunque desde el punto de vista cívico sí lo es. Pero tanto énfasis han hecho algunos de la no obligatoriedad, que más que informar parecía un ruego para que no vayan a votar.

Esa actitud anti cívica no debería sorprender si de miserias humanas hablamos. Pero ahí están, pese a todo. Ante esto, nada mejor que participar del acto eleccionario, previo a desempolvar nuestra credencial cívica (que ahora parece una cédula de identidad o una tarjeta de débito o de crédito), hacer la cola en nuestro circuito, que parece que no será tan larga como sí en cambio lo será seguramente en unos cuatro meses, votar y sentirnos orgullosos con nosotros mismos porque hemos participado y colaborado en la resolución de la interna de aquel partido político que más nos atraiga.

Porque de última, no solo se trata de resolver una interna de un partido político sino de comenzar a definir el camino que nuestro país transitará por los siguientes cinco años. No es poca cosa, porque cuando el gobierno que estaremos eligiendo -y que asumirá dentro de exactamente 251 días- vaya terminando y estemos eligiendo a un nuevo gobierno, mi hijo ya no tendrá los 14 años que acaba de cumplir, sino que ya con sus 19 estará proyectando su futuro. Y gran parte de ese futuro comienza a gestarse en estas elecciones del próximo domingo.

Por él iré a votar, pensando en su futuro. Usted, ¿se rifará el futuro de sus hijos o nietos?

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ELEGIMOS candidato a presidente y la conformación de un Órgano Deliberativo Nacional (ODN) y otro Departamental (ODD), es por eso que habrá dos papeletas para votar.

Tengamos cuidado, porque si cruzamos papeletas de distintos lemas o partidos políticos estaremos anulando nuestro voto. Los cruzamientos solo pueden darse dentro de un mismo lema.

Es increíble que en pleno siglo 21 aún tengamos tantas limitantes como ciudadanos que no podamos votar lo que realmente queremos. Por ejemplo, al votar a una lista del ODN estaré votando por el candidato a presidente que quiero que sea ungido como el candidato único de su partido, pero si después quiero votar la lista del ODD a una persona de otro partido porque quiero que termine siendo candidato a intendente porque lo considero la mejor persona para hacerse cargo de esa responsabilidad, no puedo.
Otra locura, planteada en una entrevista radial por una candidata local, refiere a que es increíble el planteo de habilitar el voto de los uruguayos radicados en el exterior (con lo que estoy plenamente de acuerdo, aclaro), mientras los uruguayos que vivimos en nuestro país no tengamos habilitado el voto interdepartamental, o sea, votar observado en otro departamento en el que nos encontremos, alejados del departamento de origen sea por motivos laborales o de estudios.
De las cosas que tenemos que ir viendo para más adelante… hasta la semana que viene.

LEONARDO SILVA