Apuntes en borrador

CIFRAS. No hace mucho, en la radio, brindábamos información oficial proveniente de la Jefatura de Policía, donde se daba cuenta en sus informes diarios a la prensa de la acción de delitos que iban desde la rapiña al simple hurto, pasando por denuncias de violencia doméstica y algún altercado entre vecinos.

La dejamos de dar cuando alguien allegado a la Jefatura nos dijo de manera extraoficial que lo que se informaba desde la Jefatura no era ni por asomo el 100% de las denuncias que se registraban a diario en las distintas seccionales. Un ejemplo: se informaba del hurto de una a dos motos por día, cuando en realidad eran muchas más, llegando fácilmente a las dos cifras diarias. La idea era informar que teníamos problemas de seguridad y que la ciudadanía debía estar atenta, pero no ocasionar pánico, se nos dijo.

En realidad, tampoco se esperaba reconocer que algunas cifras eran más preocupante de lo que se informaba, porque eso podría dar la idea que no se estaba haciendo nada en Salto para combatir al delito, o lo que es peor, se era totalmente ineficiente.

Este comentario viene a cuenta por la información que se dio en EL PUEBLO la semana pasada sobre las denuncias por rapiña que habría aumentado un 70% respecto al año pasado («datos aportados por informantes» del Ministerio del Interior de manera extraoficial), algo que terminó siendo desmentido oficialmente por la misma Jefatura a las pocas horas (EL PUEBLO, lunes 26 de agosto).

A esto sumemos lo que en Criminología se conoce como «la cifra negra» (u oscura u oculta), que refiere al cometimiento de delitos que no llegan a ser denunciados por sus víctimas por entender que no sirve de nada perder horas en una seccional o en el juzgado con una denuncia sabiendo que la conclusión será adversa. Es decir, me robaron pero no hice la denuncia.

Esa «cifra», que obviamente no se conoce por no quedar registrada en ningún lado, los técnicos criminólogos la proyectan en torno del 80% sobre los delitos que son denunciados. Así que si extraoficialmente se reconoce que existieron 650 rapiñas en un año, multiplíquelo por un 80% y se acercará aún más a lo que en verdad nos está pasando como sociedad en materia de seguridad.

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JUSTICIA. Hace unos años, un estudioso y docente del Derecho, Justino Jiménez de Aréchaga, dio un discurso donde, palabras más, palabras menos, citando una famosa frase, la redondeó diciendo que «cuando dicen que la justicia tarda pero llega, es falso, porque si tarda, nunca llega». Esta frase me vino a la memoria tras leer en EL PUEBLO, una vez más, el reclamo de justicia de un padre que perdió a su hijo, Charly Ferreira, hace 12 años. «Quiero seguir confiando en la Justicia pero, hasta el momento, no ha resuelto nada», dijo Juan José Barretto, padre de Charly (EL PUEBLO, jueves 29 de agosto).

Es realmente envidiable la tenacidad y templanza que mantiene este padre pese a todas las trabas, ocultamientos y mentiras que le siguen dando desde el sistema judicial y ministerial. Pero que quede tranquilo, que ya todos sabemos la verdad, su hijo fue asesinado, y estaría bueno que la Justicia finalmente de un cierre a este triste capítulo de su vida, que aunque tarde, en esta ocasión, será Justicia.

Hasta la semana que viene.

LEONARDO SILVA