Apuntes en borrador

LEER. Leyendo la sección dedicada a los lectores de EL PUEBLO de la semana pasada, puede apreciarse la queja de un lector contra un político que realizaba como propuesta institucionalizar una figura dentro de la salud por estar ya creada por la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud, por lo que le terminaba recomendando al candidato a que estudie o al menos lea un poco más antes de proponer cosas ya existentes.

Esto me llevó a un interesante artículo escrito por Alejandro Martínez Gallardo en el portal «Cultura Inquieta» y que encontré de rebote en las redes, bajo el llamativo título «Si no leemos, no sabemos escribir, y si no sabemos escribir, no sabemos pensar».

«Hoy todos escriben –comienza-, todos quieren expresar sus sentimientos y opiniones, pero, ¿quién lee? En cierta forma la lectura es una actividad superior a la escritura; sólo podemos escribir con el lenguaje que hemos adquirido leyendo. La lectura es la materia prima de la escritura y la posibilidad de crear una obra que tenga belleza y profundidad o simplemente claridad, se basa en las lecturas que hemos hecho y lo que hemos aprendido de otros autores (sus palabras se vuelven las nuestras, se mezclan con nuestros pensamientos y experiencias). Así se destila la escritura, como una refinación del pensamiento no sólo personal, sino del tiempo mismo».

En otro momento de su artículo, sostiene que «hay una frase contundente, que si no mal recuerdo es de Juan José Arreola, ‘Si no lees, no sabes escribir. Si no sabes escribir no sabes pensar’. Una sencillez aforística que debe ser el fruto de la labor intelectual de un buen lector.

Edmund Husserl escribe en su Lógica formal y Lógica trascendental: ‘El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje’.

Así que si no tenemos palabras, si no tenemos lecturas en nuestra memoria que enriquezcan nuestro lenguaje, nuestro pensamiento será muy pobre. Las personas toleran no ser buenos lectores, pero si se les dice que no saben pensar, esto lastima su orgullo y, sin embargo, una condiciona a la otra».

La nota en cuestión sigue adelante con otros fascinantes silogismos, pero que exceden el objeto de estos breves apuntes. Alguien alguna vez dijo que ya estaba todo inventado, como el agujero del mate. Si bien no es tan así, al menos sabríamos si algo en lo que pensamos, por más bien intencionados que seamos, ya fue inventado si se estudiara con un poco más de respeto por el votante lo que se propone, y dejar los espejitos de colores para el carnaval, justo donde allí no desentonaría.

Otra frase célebre nos recuerda que «los libros no muerden», leer leyes ya existentes tampoco.

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RESPETAR. Otra forma de respetar al votante en cuanto a lo que se viene escuchando a modo de propuestas para hacer en un próximo gobierno, es que cada cual asuma su condición de tal. Por ejemplo, escuchar a representantes del actual gobierno decir cosas que hay que hacer como si hoy no fueran parte del gobierno, es justamente faltarle el respeto a la inteligencia de la gente. Que cada cual asuma su rol y se haga cargo.

Hasta la semana que viene.

LEONARDO SILVA