Apuntes en borrador

PERIODISTAS. Saliendo un poco de los temas político electorales, pero solo un poco, está en agenda antes de las elecciones un nuevo Día del Periodista, será este miércoles, como cada 23 de Octubre desde 1990, cuando se aprobó la Ley N° 16.154, que así lo instituyó y por la cual, se declara día feriado no laborable para los periodistas, con derecho a percibir la remuneración habitual (artículo único).

Es así que volvemos a sentarnos frente a nuestra computadora para escribir sin frases estridentes ni grandes definiciones, esta columna periodística, oficio que hemos abrazado con una pasión difícil de medir y del que ya llevamos más de 21 años, tiempo que ha pasado casi sin darnos cuenta.

En el periodismo no hay tiempo ni para la monotonía ni para el descanso, ser periodista trata de un descubrir diario. Y la posibilidad que nos brinda EL PUEBLO desde hace más de 12 años, nos permite contarle a la gente el mundo tal cual lo vemos.

Son los gobiernos los primeros que suelen quejarse del trabajo de los periodistas, demostrando ciertos rasgos autoritarios por pretender ocultar aquellas cosas que se hacen mal o que ni siquiera se hacen. Por eso, para defender nuestro sistema democrático y republicano de gobierno, siempre es importante contar con una prensa independiente e imparcial que informe con responsabilidad y seriedad.

Tampoco los periodistas debemos sentirnos los adalides de la libertad ni de la verdad, simplemente debemos asumir nuestra responsabilidad como obreros de la construcción de un mejor país, de un mejor departamento, pero como un ciudadano más, que a diferencia de ellos, tiene la posibilidad de expresar su punto de vista, su verdad entre tantas de lo que está pasando a través de un micrófono o desde la página de un diario. Es por eso que un periodista primero es un contador de realidades, luego analiza los hechos y finalmente reflexiona sobre ellos.

En este nuevo día tan especial que se viene para los periodistas, me permito volver a recordar un fragmento de lo que fue nuestra primera columna escrita en un matutino un 27 de Agosto de 2006, citando el párrafo de una nota editorial del director del semanario argentino “Perfil”, el periodista Jorge Fontevecchia, quien expresa de manera singular el objeto de nuestro trabajo y el permanente compromiso con nuestros lectores.

“Normalmente se los confunde. A veces por desconocimiento, otras con mala intención. Pero el periodismo crítico poco tiene que ver con el opositor. Ser opositor es una posición política. Ser crítico es una posición profesional. El primero usa al periodismo como un medio: su fin es la política. El segundo considera al periodismo como un fin en sí mismo. El primero aspira a dejar de serlo: busca que sus ideas sustituyan a las vigentes contra las que lucha, y si lo consigue, abandonará la oposición. El periodismo crítico no pretende ser otra cosa en el futuro. Sus principios no son ideológicos sino metodológicos: en esto se parece al derecho o a la ciencia.

El periodismo opositor, por su propia definición, muere de éxito el día que pasa a ser oficialista. El periodismo crítico tiene una misión perpetua: como la investigación académica, nunca se agota, porque se renuevan los interrogantes. El periodismo crítico hace de auxiliar del orden democrático: suma contrapeso al sistema de división de poderes. En Estados Unidos se lo llama watchdog (perro guardián): gobierne quien gobierne, su función es ladrar”, y a veces, también morder, ¿por qué no? agrego yo.

Pese a que ya han pasado más de 13 años de haberse escrito, posee una actualidad sorprendente, más en este tiempo electoral.

Hasta la semana que viene.

LEONARDO SILVA