Apuntes en borrador

MARATÓN. Uno puede ir cerrando el año haciendo balance, pasar raya y contar las ganadas y las perdidas para saber si fue o no un buen año. Pero sepamos desde ya que la vida no es una carrera corta de cien metros, sino más bien una maratón, es decir, una carrera de largo aliento, donde es imperioso guardar energía para llegar a la meta.

Tampoco debe preocupar llegar primero a la meta, debe preocupar llegar, y de eso se trata. Algunos podrán incluso entreverarse en el pelotón de corredores porque sabe que esa es la mejor forma para llegar a la meta. Se transforma así en un juego de equipo, aunque correr es esencialmente un deporte solitario (salvo cuando se trata del relevo).

Correr dentro de ese grupo de corredores es como cuando uno en la vida tiene un proyecto junto a otras personas. Ya no se tratará de algo individual sino de un proyecto colectivo, donde la fraternidad y solidaridad son principios que se destacarán.

Está bien tener proyectos que no sean solo individuales sino con más gente, no solo por aquello de la unión hace la fuerza, sino por aquello de que vivir en sociedad lo llevamos en el ADN, somos por naturaleza seres sociables.

Ya pasó el tiempo del sálvese quien pueda, de hacé la tuya. Es tiempo de recordar y reflotar aquellos principios que construyeron nuestra Nación. Porque un país no nace un día y se lo deja flotar para ver a dónde lo lleva la corriente. Se trata de una construcción diaria, cotidiana, de largo aliento, en la que todos debemos participar, como verdaderos propietarios del país, porque recordemos, por si lo hemos olvidado, que el país no le pertenece a nadie en particular sino a todos en general. Y si alguna vez alguien se cree ser dueño de Uruguay, hay que recordarle que en nuestro país el único dueño es el Soberano, y el Soberano es el pueblo organizado como Cuerpo Electoral.

Además, las elecciones solo resuelven quienes tomarán las decisiones en nuestro nombre por los siguientes cinco años. El que gana no se transforma en el dueño del país. El que gana adquiere la responsabilidad, primero que nada, de respetar y hacer respetar la Constitución y las Leyes de la República; en segundo lugar, cumplir con su palabra y compromisos de campaña pero a la vez, escuchando y respetando a todas las voces, incluso las de las minorías, porque de eso se trata la democracia.
Pero en la vida, uno puede elegir caminar solo o acompañado por más personas, es la diferencia entre el egoísmo de los proyectos individuales o la solidaridad de los proyectos colectivos, con la sociedad puesta en el norte, porque, ¿de qué vale si a mí me va bien si a los demás les va mal? ¿No será que si a nuestra sociedad le va bien a todos nos irá bien? ¿No es mejor así?

Entonces, quizás también sea importante tener en cuenta que como se trata de una carrera larga, una maratón, debemos controlar el esfuerzo y distribuirlo sabiamente durante el trayecto, con calma y pensando, sin apresuramientos, sabiendo a dónde vamos. Porque además, el 2020 será un año largo, y no solo porque sea bisiesto.

Hasta la semana que viene y que tengan todos, queridos lectores, un buen comienzo de año.

LEONARDO SILVA