Apuntes en borrador

TRATAR. En una comunidad pasan cosas, buenas y malas, pero es increíble que uno decida pasar unos días lejos de su departamento para acompañar a la familia en el cambio de año y como es costumbre, a la tardecita ver el informativo para saber cómo viene la transición y cómo el gobierno entrante se prepara para asumir el desafío de conducir al país por los siguientes cinco años, y que la primera noticia que aparezca en todos los canales provenga de Salto, y no precisamente para dar una buena noticia.

Enseguida la pregunta de todos, familiares y amigos con los que nos reencontramos luego de casi un año de no vernos, «¿qué pasa en Salto?».

En los últimos años nos hemos tenido que acostumbrar a que Salto sea foco informativo de malas noticias (y no es la primera vez que lo decimos). En este caso la noticia que dejó de lado la información política e incluso la deportiva y la clásica de los accidentes de tránsito (que es lo que más rating da, supongo que por el creciente morbo que mueve a nuestra sociedad), es la referida al «narcotráfico» y la aparente «corrupción» en la «policía salteña». Son las cuatro palabras que quedó en el colectivo: narcotráfico, corrupción (en la) policía salteña.

No profundizaré en el tema noticioso de fondo, que para eso está nuestro diario, informando. Solo opino (que para eso es esta columna) que a esta altura de los acontecimientos debería preocuparnos a todos, como sociedad, que Salto siga siendo atractivo para el periodismo por el sensacionalismo y lo cataclísmico de las noticias.

Debemos tomar conciencia que Salto, por una cuestión poblacional, es el primer departamento del interior (nos gustaría que Salto también fuese el primer departamento del interior en desarrollo social y productivo, además de seguir estando a la vanguardia cultural del país, como ha sabido estar en otros tiempos), por lo que debería preocuparnos el tratamiento informativo que se da a nuestro departamento, lo que en definitiva no es otra cosa que mala publicidad para todos nosotros.

Y que se entienda bien, no se trata de un complejo narcisista departamental sino que esas malas noticias terminan conspirando contra una buena imagen que deberíamos tener para atraer turistas e inversiones, en definitiva, fuentes de trabajo.

Pero también tomemos conciencia que lo que se informa tampoco es mentira, es decir que las malas noticias que nos afectan a todos se generan en nuestra comunidad. Algo hacemos todos para que la mala prensa que tiene Salto se genere. Por tanto, debe también preocuparnos qué hacer para revertir eso, lo que no implica barrer esas malas noticias para abajo de la alfombra, ocultándolas. En definitiva, debemos ver qué hacer para tratar de ser una mejor sociedad. Nada más y nada menos…

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Y HABLANDO de eso, de ser una mejor sociedad digo, y acá ya englobo al resto, porque lo que nos está sucediendo está pasando en todo el país. Este domingo me meto en un reconocido portal de noticias (Montevideo Portal), para ver cómo marcha el mundo, y las primeras dos noticias son: «una mujer de 24 años fu atacada a pedradas por su expareja en Artigas» y «a prisión el hombre que intentó matar a su expareja y para eso la arrojó desde el balcón».

Cualquier comentario adicional está demás, solo decir que estamos mal, muy mal.

Hasta la semana que viene…

LEONARDO SILVA