Apuntes en borrador

MUSAS. Los griegos solían decir que la inspiración estaba en manos de siete musas, hijas de Zeus y Mnemósine, y que ellas susurraban al oído o hablaban en los sueños de los artistas que terminaban plasmándola en obras.

Fueron siete las musas, Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania. Cada una de ellas tenía una misión sobre las diversas ramas del arte. Las citas al trabajo realizado por las musas dieron vida a parte de la mitología que las nutre y las llevan a la vida, dueñas de una belleza singular.

No ha pasado semana en que uno dude de qué escribir y se tiente a encomendarse a alguna de estas musas griegas con la expectativa que algo pase, buscando escribir de algo original, pero resulta que las noticias que nos rodean e invaden en nuestra vida cotidiana tiene mucho de eso, de cotidiano y monótono, donde noticias de similar tenor terminan acumulándose con los mismos reclamos de siempre sobre la seguridad (que por suerte ya no se escucha a ningún gobernante insistir con aquello de la sensación térmica), o con el estado de las calles y la sensación de cierto abandono de la ciudad al encontrar la proliferación en los barrios de terrenos baldíos transformados por los vecinos en auténticos basurales, y uno se pregunta, si aquello de las musas fuese cierto, ¿de qué nos hablarían al oído hoy?

***

INDIFERENCIA. Esta semana nos visitó en el programa de radio el recientemente jubilado doctor Eduardo Supparo, que al publicar en su Facebook fotos de un gran basural, de los tantos que pululan en nuestra sociedad, tenía el interés de llamar la atención ya no solo de las autoridades municipales sino esencialmente de la gente, para que se tome conciencia del alto riesgo que significa generar factores donde los insectos portadores de enfermedades mortales para los humanos, puedan desarrollarse libremente, con lo cual se multiplica el riesgo de contraer todo tipo de enfermedades.

Se trata del peligro de acostumbrarnos a ver todos los días ese tipo de imágenes que lleva a incorporar en nosotros el paisaje de esos basurales, lo que fácilmente derivará en la indiferencia de la gente al poco cuidado de la higiene de nuestra ciudad.

El mensaje del doctor Supparo a revelarse ante la indiferencia debe ser un grito que se extienda por cada rincón de nuestro país, que todos escuchemos y reaccionemos. Estamos a tiempo aún, pero solo depende de nosotros.

***

DESPEDIDA. Dejo para el final algo personal. Reconozco mi falta de capacidad para escribir sobre la muerte, más cuando se trata de un ser querido. No encuentro palabras que puedan describir mi estado de ánimo a pocas horas de llevar al cementerio a mi madre, algo que ya hice con mi padre hace tres años. Me he tomado demasiado tiempo en pensar cuáles son las palabras adecuadas para un momento como éste y sigo fracasando.

No soy quien para aconsejar a nadie, pero qué tranquilidad inunda nuestra alma al haber podido estar con ese ser querido hasta el final, hasta el último suspiro, donde la conexión se dio con tanta intensidad que bastó cruzar miradas para entender lo que seguía. Las despedidas son tristes pero necesarias para cerrar etapas. Lo importante es estar siempre, pero sobre todo, al final.

LEONARDO SILVA