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Apuntes en borrador

SINCERAMIENTO. Pese a las afirmaciones del intendente de Salto de que las designaciones en su gobierno no pasan de 50, como sostuvo en el llamado a sala a la Junta Departamental cuando iban 56 días de haber asumido el gobierno, todos los días nos enteramos de nuevas designaciones directas que ingresaron a trabajar en la comuna y de demás promesas de futuros ingresos.

Veamos. El intendente sostuvo en la Junta que a los 16 cargos de confianza (más el secretario general) que designó, cada uno podía armar su equipo de trabajo con hasta dos designaciones, por lo que si uno suma, tendría 48 nombramientos y nada más. En algunos casos incluso se tratarían de funcionarios municipales que ya llevan no menos de veinte años en la función. Es verdad, pero son los menos.

Dentro de esa lista de cargos de confianza de los que menciona el intendente, no figura quién está a cargo del trabajo con las comisiones vecinales o de quién quedó responsable del Plan Alimentario. A eso hay que agregar lo que nos enteraron los periodistas José Díaz y Sergio Arizcorreta este domingo en el programa de radio Arapey “Debate Abierto” de Walter Julián Texeira respecto a 3 nuevas designaciones directas de quienes estarían a cargo de la administración del Parque Agroalimentario.

Lo que uno puede percibir a esta altura del partido, es que está faltando un verdadero sinceramiento en el gobierno departamental, que con tal de cumplir con una promesa electoral de rebajar los cargos de particular confianza del gobierno anterior, está diciendo mucho Gre Gre y no dice como corresponde, Gregorio.

En base a sus cuentas, lo que ha manifestado en conferencia de prensa, Lima habría ahorrado 1.700.000 pesos por mes en salario en cargos de confianza, pero él cuenta solo las 16 designaciones que aprobó en su momento el Plenario Departamental del FA, pero omite sumar todos los demás salarios que está pagando de aquellos cargos que metió por la ventana de sus estadísticas. Eso es hacerse trampas al solitario y no transparentar las cifras reales.

Pero lo que es peor, el otro día hablábamos con el encargado del Plan Alimentario, el expresidente de la Junta Departamental Daniel Cattani, quien nos reconoció que su cargo se equipara a un grado de subdirector pero como solo es encargado del sector, no le pagan de acuerdo a la función que cumple. Eso Marx lo definió como plusvalía.

Cuando le hicimos notar a Cattani que cumplir con un trabajo y que se le pague menos de lo que corresponde es lo que ha denunciado históricamente la izquierda, nos dijo que igualmente trabajaría en esas condiciones porque lo toma como una tarea de militancia política.

Cattani es un hombre que ha dado muestras claras de su adhesión filosófica y de vida en pos de la izquierda, lo que debe respetarse, pero debe quedar claro que esta situación no llega a la explotación laboral solo porque el involucrado asume su compromiso de trabajar igualmente en esas condiciones por su adhesión política. Más digo, no me cabe la menor duda que si la Intendencia le ofreciese ese mismo u otro cargo en forma honoraria, también lo aceptaría. Pero Cattani es un fenómeno en este mundo plagado de capitalismo, incluso en la neo izquierda que hoy nos gobierna.

Pero ese gesto no puede aceptarse en funcionarios de carrera que con las actuales calificaciones que se están terminando de “negociar” con ADEOMS, hay quienes están perdiendo grados con la consiguiente rebaja de su salario y demás beneficios omitiendo considerar los derechos adquiridos. Podrán bajarle el grado al funcionario pero no pueden tocarle el sueldo. Ni hablar del caso inverso, funcionarios que hace un año que no van a trabajar por licencias inexplicables (¿punteros políticos?), tendrían importantes mejoras en sus grados y salario. Nada, solo eso.

LEONARDO SILVA