Apuntes en borrador

DIFÍCIL. La gran pregunta que aún hoy se hace la sociedad, ¿cuál es la función que debe cumplir la cárcel? ¿Una función netamente sancionatoria a una conducta delictiva o tratar de recuperar a aquella persona que equivocó el camino?

De ser únicamente sancionatoria, una vez cumplida la pena, debe otorgársele la libertad (a no ser que la consiga antes en alguna visita de cárceles), sin ninguna garantía de que ya no volverá a delinquir.

De buscar la reinserción a la sociedad, la conducta que se espera de la persona liberada es que haya aprendido la lección y busque reinsertarse en una sociedad que ya antes de ir preso era complicada y que ahora lo será aún más, porque por más que se pague una pena, la sociedad demora en dar vuelta la página.

La reinserción es el camino más largo y complejo, fundamentalmente para la persona que debe recorrer ese camino. Para aliviárselo, es la sociedad a través del Estado el que debe actuar con políticas adecuadas a ese fin.

Nosotros, en lo personal, estamos de acuerdo con esta última visión, el de la reinserción. Por eso, cuando la Intendencia de Salto anunció que firmaría un convenio por el cual se le daría trabajo a personas detenidas en el centro carcelario para ayudar así a limpiar nuestra ciudad, nos pareció una buena idea, más allá que está claro que no corresponde a un gobierno departamental elaborar políticas de reinserción de estas personas. Sin embargo, no deja de ser una buena medida.

Las críticas, legítimas y bien fundamentadas, no se dejaron esperar. ¿Por qué se llama a concurso para ocupar cargos en el área de Recolección de la Intendencia, teniendo que presentar certificados de buena conducta, entre otros, para luego no ser tenidos en cuenta y después se les da lo que podría haber sido el trabajo a salteños que por más necesidad que han tenido en su vida, decidieron recorrer el camino largo y sacrificado del trabajo, de la honestidad y no el del delito?

Todo un dilema de difícil solución.

***

CONTINUAR. Para mejor, uno de los beneficiados por el convenio firmado entre la Intendencia de Salto y el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), se escapó, entonces ya aparecieron aquellas voces que estaban agazapadas esperando que algo ocurriese para decir, “dijimos que esto iba a pasar”.

Demás está decir que no tenía que pasar, y que la responsabilidad es enteramente de quienes tenían el deber de custodia para con las personas detenidas, no de la Intendencia ni de la idea que tuvo buscando colaborar, en la medida de lo posible, en la reinserción a nuestra sociedad de estas personas.

Por tanto, más allá de errores que se han cometido, y que seguramente no serán los únicos, lo importante es aprender de los mismos y que cuando se está bien orientado en la fundamentación de las políticas que se estén implementando, hay que insistir y continuar, corrigiendo lo que haya que corregir pero seguir adelante.

LEONARDO SILVA







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