Apuntes en borrador

PASADO. Estos últimos meses han sido verdaderamente complicados para el departamento de Salto. Claro, si uno contextualiza con el drama de Dolores o de tantos otros rincones del país que se encuentran bajo agua, se da cuenta que somos uno más de tantas desgracias naturales.

Pero lo que pasa en Salto nos importa porque vivimos acá y somos solidarios con otros uruguayos porque también somos uruguayos y corresponde que, cuando se siente el dolor de otro ser humano por lejos que se encuentre, debemos hacer algo. Es nuestra naturaleza, debe ser así… debería ser.

Pero así como afloran los instintos más sanos, también aparecen los otros, los mezquinos, aquellos que solo personas mediocres pueden demostrar con dichos y acciones totalmente pasados de rosca, porque tratar de aprovecharse de alguna forma del terrible momento que muchas familias están padeciendo, resulta de una bajeza inhumana que no merece otra consideración que señalarlo y denunciarlo.

La política es otra cosa, debe ser otra cosa… debería ser. Pero cuando “líderes” políticos mandan o toleran que sus seguidores mientan o traten de deformar la verdad en las redes sociales o en los medios de comunicación cuando lo que se requiere de nuestra clase política es tranquilidad y unidad para ser ejemplo y proyectarlo a la población para sobrellevar así este mal momento, terminan transformándose en cómplices de esa mala acción.

Pensar que creímos y estuvimos convencidos que había otra forma de hacer política, pero en definitiva solo estábamos frente a un espejismo que deslumbró en su momento pero que ahora se muestra tal cual es.

***

DERECHOS Y… Siempre pregoné contra la postura de quienes sostienen que es la Constitución de la República la que nos otorga derechos como integrantes de una sociedad. Pues bien, la Constitución no otorga derechos, simplemente se compromete a garantizar su libre ejercicio. ¿Cuáles? Aquellos derechos que uno tiene por el mero hecho de ser persona.

Otra discusión es desde cuándo se es persona, pero por el momento no entraré en ese debate que aún nos debemos como la sociedad madura que pretendemos ser.

Pero lo que unos amigos me hicieron ver el otro día, al sacarme la venda de los ojos que me impedían ver con claridad el tema, tiene que ver con que uno andaba rengo en su planteo. Cansado tal vez de la prepotencia permanente del Estado, considerando súbdito al ciudadano, pisoteando sus derechos de manera constante, justamente pregonaba sobre los derechos, pero omitía un hecho para nada menor, que así como uno nace con derechos por el mero hecho de ser persona, también nace con obligaciones y responsabilidades.

Obligaciones y responsabilidades no para con el Estado o país, sino para con la persona que está al lado nuestro, tanto con el cercano como con el lejano, con todas las personas, porque de eso se trata ser persona, de ser cada día más humano.

El planteo queda hecho, el desarrollo de la idea vendrá más adelante, pero mientras tanto, los invito a pensar juntos sobre esta idea tan antigua como el mismo concepto de la solidaridad.

LEONARDO SILVA







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